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El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, tras la matanza en Bucha

Mundo > Una batalla decisiva

Tanto Rusia como Ucrania consideran clave el control de Severodonestk

Hay información contradictoria y no se sabe con certeza quién controla esa ciudad del este ucraniano, en la región de Donbás, cuya ocupación es de vital importancia para el desarrollo de la guerra

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13 de junio de 2022 a las 05:04

El presidente de Ucrania Volodomir Zelenski afirmó que “el destino de la guerra se juega en Severodonestk, una ciudad de unos 100 mil habitantes, ubicada en el este de ese país, sobre el río Donets, en la región del Donbás, que prácticamente está bajo control de las tropas rusas y de las milicias que reivindican la independencia de esa región a la que llaman “República del Donbás”. 

Si bien el mandatario ucraniano –según la agencia alemana DW- cifra esperanzas en mantener el control de la ciudad y dice “que combaten en las calles en torno a la fábrica de Azot, los informes de Rusia indican lo contrario: hablan de tener rodeada la ciudad junto a las milicias locales. 

En lo que coinciden los responsables del conflicto tanto del lado ucraniano como del ruso es que, dado el avance de las tropas del Kremlin en la región, el control de Severodonestk por unos o por otros -pasados 108 días de la invasión rusa- daría un giro en la guerra. Si Kiev lograra reconquistar esa ciudad, podría extenderse más hacia el este. En cambio, si Moscú la conquista, cerraría un anillo que va desde la frontera nordeste de Ucrania bajando hacia el sur y, hacia el oeste, consolidaría el control de los puertos del mar de Azov y, hacia el oeste de Ucrania, los del Mar Negro. 

No solo eso le permitiría al Ejército de Rusia un control territorial importante del territorio sino que los buques con energía y alimentos podrían salir solo si el Kremlin lo autoriza. Ese es uno de los puntos clave en las conversaciones entre emisarios de ambos países y los mediadores, tanto de Alemania y Francia como de Turquía. 

El antecedente de 2014 

A principios de 2014, cuando cae el gobierno de Viktor Yanukovich, aliado a Moscú, se viven en Ucrania unos meses de absoluta inestabilidad política. Podría decirse que se normaliza cuando el empresario Petro Poroshenko, con apoyo de Alemania, asume la presidencia. 

En esos meses, el este ucraniano quedó bajo el control de milicias locales que no aceptaban la autoridad de Poroshenko y sus autoridades locales decidieron no participar de los comicios que le dieron la presidencia. Concretamente, en el caso de Severodonestk, quedó con las mismas autoridades previas a la caída de Yanukovich y bajo control de las milicias prorrusas. Los defensores de Poroshenko adujeron que esas milicias impidieron la realización de las elecciones y, de inmediato, el ejército ucraniano tomaron la ciudad. A las fuerzas regulares se sumaron las del batallón de Azov, creado precisamente en ese momento y centro de la denuncia de Vladimir Putin respecto de que es una fuerza inspirada en el nazismo.  

Debe recordarse que en la Segunda Guerra, las temibles SS lograron reclutar muchos soldados ucranianos que actuaron bajo el control alemán. El batallón de Azov quedó desmantelado, sus últimas fuerzas actuaron en la acería de Azovstal, fueron rodeadas y finalmente se rindieron a los contingentes rusos.  

Si Kiev retomara el control de esa ciudad, estaría fortalecido a la hora de negociar con Moscú. Si, por el contrario, fuera cierta la versión rusa de que controlan Severodonestk, Putin lograría lo que sostuvo hace unos meses: no tiene interés en someter a Kiev, sino que convalidaría al Donbás como república y le daría la protección militar de su poderoso ejército. 

En perspectiva, se trataría de un cambio en las fronteras de Ucrania. El Donbás es un 20% del territorio de ese país. 

Diálogo entre Moscú y Ankara 

En los últimos días. Hubo una reunión entre el canciller ruso, Serguéi Lavrov, con su par turco, Mevlut Cavusoglu. El encuentro fue en Ankara, la capital de Turquía y el tema central no fue otro que el bloqueo de los puertos ucranianos y el paso de barcos por los estrechos turcos, el abastecimiento de granos y cereales, que parecen darle ventaja a Rusia, pese a la enorme presión internacional. 

El diálogo de Rusia con Turquía tiene componentes clave. Por un lado Turquía es miembro de la OTAN, fue clave para Estados Unidos durante la guerra fría por su cercanía con la entonces URSS. Pero además, Turquía es el único país de esa entente militar en la que el 95% de su población es musulmana. Además, tiene un interés genuino en que las aguas de los mares Azov y Negro estén quietas porque son, a su vez, la salida natural de ese país hacia el comercio a través del Mediterráneo. 

La guerra en el frente militar puede extenderse. Difícil saber cuándo puedan prosperar los emisarios o las mediaciones. Lo cierto es que los precios de la energía y los alimentos generan un estrés en Europa y Estados Unidos con disparadas de precios que tienen a sus mandatarios con problemas internos de inflación y dificultades serias de abastecimiento. 

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