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Tato García: “Hoy hay tanto colorete y humo que rozan la falta de respeto”

El entrenador de Danubio a cara descubierta: su pensamiento, las enseñanzas de Gregorio, la forma de motivar de Julio Ribas y su molestia por la falta de respeto de sus colegas y de periodistas

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13 de febrero de 2020 a las 05:04

Tato se formó con entrenadores obsesivos del fútbol como Gregorio Pérez y Julio Ribas. Tal vez por eso no llama la atención que se despierte a las 4 de la mañana y se ponga a realizar formas tácticas con los dedos mirando al techo. Se define como intenso. Dice que sabe llegarle al jugador y que jamás le miente. Martín García, el entrenador de Danubio, permitió una charla a cara descubierta donde revela su malestar por “el humo” y “el colorete” de algunos de sus colegas y periodistas que le faltan el respeto a los entrenadores de antes. “Cuando escuchás a algún directivo hablar y parece que el fútbol se descubrió hace un mes y medio me parece que se le falta el respeto a mis colegas. Esas cosas no me gustan. ¿Tomaban mate y comían bizcochos los de antes? Todos los entrenadores trabajan”, expresó con energía.

¿Qué palabra define a Martín García entrenador?

Intensidad.

¿Por qué?

Porque vivo el fútbol de una manera muy especial, lo vivía como futbolista de esa manera y como entrenador trató de transmitir eso mismo en los entrenamientos y en los partidos. Me gusta tener un equipo intenso. Es algo que viene innato, de mi personalidad, de mi crianza. En todos los emprendimientos que hago doy un 110%. Puede salir mal, o más o menos, pero dejo todo en cada cosa que hago.

Su generación de futbolistas quedó identificada en Peñarol con un entrenador como Gregorio Pérez. ¿Cuánto influye en su carrera como técnico?

Gregorio fue nuestro padre futbolístico, pero todos los entrenadores me dejaron algo. Algunos cosas buenas, que las trato de llevar adelante, y otras que no, que nos las hago como entrenador porque no me gusta tratar al jugador o hacer cosas con el jugador que no me gustaba que me hicieran a mí. Pero vivir las cosas de determinada manera es lo que posiblemente Gregorio nos dejó.

Gregorio solía decir que hay que vivir para el fútbol.

Y yo vivo para el fútbol las 24 horas, me he despertado de madrugada a las 3 o 4 de la mañana y mi señora me miró y yo estaba haciendo la figura táctica con los dedos mirando hacia el techo. Trato de analizar mucho, de mirar videos y ver a los rivales. Trato de minimizar los errores y sacarle el fruto a todo lo bueno. Y darle confianza al jugador.

¿Dentro de qué línea se identifica: es amigo del jugador o se mantiene a distancia?

Un poco de cada una. Hay que tener un cierto balance porque la cabeza de todo sos vos, pero tenés que estar cerca del futbolista y sobre todo cerca de los que no están jugando porque el titular siempre va a estar feliz. Tenés que estar cerca del que no juega, del joven, y esa es una virtud que tengo como entrenador.

¿Por qué considera qué tiene esa virtud? ¿Cómo le llega al jugador?

Por mi manera de ser, soy abierto, frontal, a veces gusta a veces no, alguno al que le dije algo que no le gustó me lo terminó de agradecer con el tiempo. Decir las cosas a la cara no tiene precio.

Los entrenadores suelen decir que al jugador no le gusta que le mientan.

Sí, no me gustaba que me mintieran. A veces en el fútbol hay mucha hipocresía y eso no está bueno en ningún orden de la vida. En el fútbol hay mucho. A veces es preferible que me puteen en el momento y con el tiempo digan: 'Me abrió los ojos y tenía razón'. Me ha pasado.

¿Dónde le pasó? ¿En Uruguay?

Sí, me ha pasado, no quiero hablar puntualmente con quién o cómo fue, pero esa persona con la que tuvimos una charla mano a mano, en el momento no le gustó, y con el tiempo nos encontramos y me terminó pidiendo disculpas y agradeciéndome. Ese es el mensaje.

Con el tiempo se encontró con otro técnico con el cual vivió infinidad de experiencias como Julio Ribas.

Julio, más allá de que es un gran entrenador, es un gran motivador. Con Julio aprendí mucho por dónde entrarle al jugador. Cómo lo explico para que entiendan… Hay jugadores a los que con una puteada los levantás porque tienen rebeldía. Y otros a los que capaz que esa misma puteada los clava de cabeza y no lo levanto más. Julio conocía muchísimo y hablaba mucho con el jugador. Sabía por dónde pincharte, lo que te dolía para hacerte sacar la rebeldía. Una de las grandes virtudes que tiene un entrenador es poder percibir eso, que el mensaje sea corto y claro, y sacar el máximo al futbolista.

¿Cómo lo logra?

Conociéndolo (al jugador). Vos lo conocés al jugador. Te das cuenta primero que nada de su personalidad, de su personalidad en el trato con sus compañeros. Va un poco por ese lado y sacarle el máximo.

¿Pero cómo le explica y lo mantiene motivado si no juega?

Le explico que por algo no está jugando. Entran 11. Siempre te vas a volcar por un jugador o por otro. Siempre el malo es el entrenador. El jugador siempre putea al entrenador y es la realidad. Yo lo hacía. Luego te das cuenta que no estaba tan errado el entrenador. Entonces le explico al que no juega que se rompa el alma, que entrene al máximo porque como dice el dicho, dime como entrenas y te diré como juegas.

Pero también hay dichos que mencionan a jugadores practiqueros y otros que no aparecen en los entrenamientos pero sí en los partidos.

Es como todo. No diría la palabra practiquero porque por ahí es sinónimo de un jugador jodido. Todos quieren hacer las cosas bien, no hay un jugador que ingrese a un entrenamiento pensando hacer las cosa mal. Es claro que hay jugadores más fuertes de cabeza que otros.

García hace una pausa pero retoma la palabra antes de la siguiente pregunta.

Ojo, me ha toca ver jugadores que son extremadamente profesionales y tratan de rendir tanto ellos y se ponen tanta responsabilidad que terminan siendo un peso. Y entonces el desfachatado rinde más el domingo porque lo toma de otra manera.

¿Usted aplica el término "segunda pelota" como Ribas?

Sí. La segunda pelota la utilizamos todos. ¿Por qué? Porque si ganas esa segunda pelota quedás en posesión. Los partidos se ganan en el medio de la cancha. La mayoría de los equipos sale de abajo con un juego más elaborado. Hace unos años era una pelota que se dividía. Los zagueros y los arqueros pegaban de abajo. Esa era la importancia de ganar esa segunda pelota, pero el fútbol cambió.

¿Y usted dentro de qué estilo entra?

Mirá, hoy (je)… hoy hay tanto colorete, humo, y escuchás tanta bobada en la tele y la radio, hablo de entrenadores y periodistas también, y rozan la falta de respeto hacia entrenadores que han pasado y han ganado cosas. Hoy parece que algunos descubrieron el fútbol y molesta. Para jugar bien tenés que defender bien y atacar bien. Ahí, en esa línea, me considero. Luego tengo mis armas, mi juego, horas de cancha, buen cuerpo técnico. Pero me considero en esa línea de entrenadores.

¿Entiende que se vende mucho humo?

Sí, la verdad que sí, y sobre todo, me molesta por colegas que están faltando el respeto. Estos últimos dos meses he escuchado tanta boludez en la radio que a veces uno se enoja. Parece que el fútbol se inventó hace un mes.

¿Lo rozaron a usted?

No, a mí no. Fue a colegas. ¿O se trabaja hace un año y medio y los de antes no? ¿Tomaban mate y comían bizcochos los de antes? Todos los entrenadores trabajan, te podrá gustar el estilo o no, pero trabajan. El éxito no pasa solo por ahí. Vi entrenadores ganar torneos y los ves en cancha y son un desastre. Y ves a otros que laburan como loco, que me gustaría imitarlos, pero no pudieron ganar. ¿Y ese es mal entrenador? No, no es mal entrenador. Entonces cuando escuchas hablar a algún directivo y parece que el fútbol se descubrió hace un mes y medio, me parece que se le falta el respeto a mis colegas. Esas cosas no me gustan.

¿Ganar es lo único en el fútbol?

No, es muy importante porque en el fútbol no hay proceso ninguno, es todo mentira. Perdés tres partidos seguidos y quedas sin trabajo. Pero hay que trabajar para ganar. (Interrumpe). Y también ganar en el trabajo es hacer debutar jóvenes. En Real España (Honduras) me tocó hacer debutar ocho pibes y salir campeones. Y tener en una selección cuatro o cinco jugadores también. Ese es el laburo de un entrenador también.

¿Eso le llena, tener jugadores en una selección pese a no ganar?

Me llena muchísimo, por supuesto. Va mucho de la mano con el club y los objetivos que tenga el club. Nosotros estamos en un país que tiene que ser exportador, entonces es muy importante el trabajo con los jóvenes.

A la hora de plantear un partido, ¿qué mira primero, su arco o el de enfrente?

Los dos, por eso digo que hay que defender bien y atacar bien. La zona de presionar y recuperar la pelota es vital para ser contundentes y llegar con mucha gente. Y luego defender a muerte, en mis equipos defienden todos, los primeros son los puntas. Y nosotros jugamos con cuatro.

¿Con cuatro puntas?

Con cuatro delanteros. Jugamos 4-2-4.

¿Y cómo cubre la cancha a la hora de marcar y recuperar la pelota?

Y bueno, depende de donde esté la pelota. Seguramente el extremo del lado opuesto al balón se tenga que recostar un poco, esa la realidad. Uno va sobre el que lleva la pelota y otro seguro va sobre el 5.

¿Esa idea de jugar con cuatro delanteros es suya o la tomo de algún entrenador?

Es la manera que me gusta jugar. El año pasado con Boston River no lo pude hacer porque no tenía jugadores de las características para hacerlo. No fue un plantel que armamos nosotros.

¿Es consciente de que le está diciendo a los hinchas de Danubio que va a atacar con cuatro delanteros?

Sí, claro que sí, por supuesto, es lo que vamos a intentar hacer, luego veremos si sale bien o mal.

¿Cuánto tiempo dedica a charlar con Sergio Markarian?

Todos los días, muchísimo, y gracias a Dios coincidimos en un montón de cosas. En la manera de leer el fútbol, de sentirlo, un tipo preparado, que me ayuda muchísimo y me apoya mucho que eso es algo muy bueno como cuerpo técnico, tener su apoyo. Nos quedan cortas las charlas, hablamos por teléfono. Yo de pronto llego del Complejo, me vengo a casa y hablamos una hora por teléfono. Estoy aprendido mucho con él.

¿Y por dónde van las charlas? ¿Usted pide sugerencias o se saca dudas?

Por el día a día van las charlas. Por hablar de los jóvenes que vienen surgiendo, de las ideas que tenemos para Danubio y vamos a apuntar a eso, que de acá a un año y medio el 100% de los jugadores sean jugadores del club. También nos contamos muchas anécdotas. Tengo una manera muy graciosa de contar. En los asados me hacen contar anécdotas y él tiene las suyas, de Eliminatorias me gusta escuchar mucho.

¿Qué sintió cuando Markarian expresó que usted era uno de los técnicos con mayor proyección?

Muchísimo porque nos hizo un seguimiento, que fue lo que me dijo, y me ha visto trabajar en el día a día. Está contento con la metodología de trabajo. Ningún entrenamiento es parecido a otro. Todos tienen su por qué. Con nosotros no te vas a aburrir nunca. Además, todos los trabajos van enganchados uno con otro.

Por primera vez en mucho tiempo Danubio arranca la temporada en una posición incómoda. ¿Se habla o se habló del descenso?

No, tenemos la conciencia de que vamos a arrancar en una zona que no es normal ver a Danubio pero nosotros vamos a mirar arriba. Se lo dije a los futbolistas en la primera charla porque sabía que me lo iban a preguntar, y no lo podemos negar porque el año pasado fue malo. Pero Danubio tiene que apuntar arriba.

Usted viene de una experiencia anterior con Boston River.

Sí, pero, como te decía, con circunstancias diferentes, con otro equipo, con un plantel que venía armado. Traté de amoldarme y sacar el máximo de cada jugador, desde el Loco Abreu al más chico que fue Lozano que lo hice debutar contra Nacional en Florida. Muchos me dijeron que estaba loco. Dejaron el alma. Agarramos el club siete puntos debajo de Racing. Era duro mantener la categoría. Se logró. Quedé muy agradecido a la gente de Boston River y a los jugadores ni hablar, porque son el tesoro más grande de un entrenador.

¿Cuánto desgasta pelear por evitar el descenso?

Es terrible. Desgasta mucho. Nunca me había tocado vivirlo ni como futbolista ni como entrenador. Desgasta al jugador, al entrenador.  La tensión te come las piernas. Pero cuando el fútbol  no sale, la cabeza es muy importante.

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