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"Obviamente la cárcel no era para él", dice el comisionado parlamentario.

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Tenía trastornos mentales y murió en el Comcar: investigan caso "emblemático" de fallas del sistema

Las causas de su muerte no están claras. El MPP exige información y el comisionado parlamentario presentará un informe señalando la larga cadena de deficiencias

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10 de junio de 2021 a las 05:04

El senador frenteamplista Charles Carrera (MPP) requirió información a varias dependencias del Estado en procura de aclarar las confusas circunstancias que rodean la reciente muerte de una persona privada de libertad. 

Se trata de Marcelo Ayala, un joven de 20 años que había sido condenado por dos delitos creados por la ley de Urgente Consideración (LUC): el retiro o destrucción de tobillera electrónica, ya que tenía una orden de restricción de acercamiento hacia su padre, y agravio a la autoridad policial. 

Carrera sostuvo que no se trata de una "muerte más" en el sistema carcelario. Ayala padecía desde chico un severo trastorno psiquiátrico, situación que abre serias dudas sobre el procedimiento judicial que derivó en su encarcelamiento.

Un informe de un colegio especial al que concurrió hasta 2018 señalaba que su coeficiente intelectual era disminuido y no acompasaba su edad cronológica. 

Su caso fue consignado hace algunos días por La Diaria. El joven de Maldonado, padecía graves ataques de depresión, ira y desesperación y su padre lo terminó denunciando, víctima de sus agresiones.

Ayala fue formalizado por la agresión a su padre y mediante un proceso abreviado fue condenado a prisión en un régimen de libertad a prueba. Debía presentarse en una seccional una vez por semana y realizar trabajo comunitario dos veces por semana. 

Pero incurrió en desacato con agravio a la autoridad policial, delito creado por la LUC, por lo que terminó en la cárcel. Murió en el módulo 12 del exComcar, destinado a pacientes psiquiátricos, el 17 de mayo, en circunstancias que siguen sin aclararse. 

Carrera planteó el tema en el Parlamento y se preguntó si una persona como Ayala, con serias patologías psiquiátricas debió ser sometida a un proceso penal. En especial un proceso abreviado, donde el imputado acuerda asumir una condena a cambio de una pena menor. 

El senador del MPP Charles Carrera pidió información a los organismos involucrados

“Un caso como este nos interpela a todos, a ponernos a trabajar en la búsqueda de soluciones alternativas”, sostuvo el senador en diálogo con El Observador. 

Carrera le pidió al Ministerio del Interior que explique si existe un informe pericial o forense sobre la situación de Ayala y que justifique la necesidad de haberlo recluido en el lugar en el que murió. 

También le solicitó a la Fiscalía General de la Nación la totalidad de las actuaciones que derivaron en su formalización y posterior condena, y si se conocía que padecía una discapacidad y recibía por ello una pensión, además de justificar los criterios por los que se optó por un proceso abreviado. 

El Ministerio de Salud Pública, en tanto, deberá informar qué tipo de tratamiento estaba recibiendo el fallecido y en qué situación estaba a partir del último de los controles que se le efectuaron antes de su muerte. 

El comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Juan Miguel Petit, promete convertir al de Ayala en un “caso paradigmático”. Se apresta a presentar un informe enumerando una larga cadena de fallas a todos los niveles que desembocaron en el desenlace. 

Petit relató a El Observador el periplo de vida “sumamente doloroso” de Ayala. De familia muy humilde, padeció siempre trastornos de agresividad. De chico, se agredía a sí mismo, a sus compañeros y a las maestras, por lo que desde entonces estuvo medicado. Rompía cosas y le pegaba a los animales. 

El comisionado parlamentario presentará un informe enumerando una larga cadena de fallas

A los 18 años ya tenía una complexión física muy grande. Decidió dejar de tomar los 12 medicamentos diarios que debía ingerir. Por su físico, su familia ya no pudo obligarlo. Pidieron que lo internaran, sin éxito. 

En los últimos tiempos vivía al fondo de la casa de su hermana, en una pieza sin luz ni agua. Caminaba 20 kilómetros para visitar a su padre, que era su referente pero con el cual tenía fuertes discusiones. 

Ayala terminó agrediendo a su padre, que “con todo el dolor” hizo la denuncia por la que se le dio orden de alejamiento y se le colocó una tobillera. 

Petit dice que, en un hecho confuso, el dispositivo dejó de funcionar varias veces. Cuando concurre a una comisaría a cargar la tobillera, se molesta porque no lo atienden rápidamente y se retira. 

Los policías lo van a buscar y Ayala los insulta y los agrede, por lo que es derivado a la Justicia. Una primera pericia determina que es imputable, y es condenado a 11 meses de prisión. 

Fue enviado a la Cárcel de Maldonado, en la que fue agredido y quemado. Un médico y un psiquiatra concluyen que no podía estar allí, y lo derivaron al Centro de Diagnóstico de Montevideo. 

Petit considera “algo inusual” esta decisión, ya que a ese centro son trasladados reclusos en casos de amenazas de muerte o extorsión. Además, la familia no fue informada del traslado y les costó “varias semanas” ubicarlo.

Ayala estuvo allí un mes. Luego de varias entrevistas con psicólogos y con la directora técnica del lugar, fue trasladado al exComcar. 

“Obviamente la cárcel no era lugar para él”, aseguró el comisionado parlamentario. “Ninguna cárcel era para él”. 

La madre lo visitó el 9 de mayo, Día de la Madre. Ayala estaba descompensado, no la quiso ver y la observó desde lejos. 

El día antes de morir, rompió unos caños de la celda y lo trasladaron a otra. No podía sostenerse solo. “Lo llevan agarrado entre dos o tres funcionarios en un colchón”, apuntó Petit. “Es un hecho muy llamativo, porque a él nunca le había ocurrido eso”. 

En esa nueva celda es que Ayala aparece muerto. Las causas no están claras y la autopsia todavía no tiene una conclusión. 

Para el comisionado parlamentario, hay enormes interrogantes que deben ser aclaradas. 

“Este muchacho simboliza muchas de las cosas que hemos venido hablando en estos últimos años", afirmó. “Marcelo era un niño cuando ingresó al sistema. ¡Era un niño, Marcelo!”, añadió.

Petit sostuvo que el caso debe servir como ejemplo de las dificultades del sistema de justicia para detectar esos problemas a tiempo y ver cuándo alguien puede o no darse cuenta de la verdadera consecuencia de sus actos.

“Hay una cantidad de personas presas que no deben estar en las cárceles, sino en un centro especializado de salud mental”, afirmó. “Es un problema del país, es un desafío pendiente que tenemos todos”. 

El comisionado insistió en que se debe atender el tema de la salud mental en las cárceles y en la necesidad de que estas personas, que pasaron por el sistema judicial, sean derivadas a la “justicia terapéutica”. 

Se trata de un concepto previsto en el nuevo Código del Proceso Penal. Implica la internación en centros especializados de salud cuanto la situación lo amerita. 

Petit se presentó a Fiscalía, junto a la familia de Ayala. Eso le permitirá ser parte de la indagatoria, aportar elementos y seguir la investigación hasta el final. 

“Parece claro que su patología mental requería otro derrotero”, concluyó. 

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