9 de agosto de 2012 13:11 hs

El jucio por el asesinato del empresario británico Neil Heywood contra Gu Kailai, esposa del defenestrado líder chino Bo Xilai, concluyó hoy sin veredicto y sin que la acusada rechazara el cargo que se le presentaba, según el tribunal que la juzga.

En una comparecencia ante la prensa, el portavoz del Tribunal Intermedio de Hefei, Tan Yigan, indicó que Gu Kailai "no mostró objeciones" al cargo que se le presentaba por "asesinato intencionado" del empresario británico Neil Heywood, un amigo de la familia muerto en noviembre de 2011.

Durante el juicio, en el que también estaba encausado el asistente de la familia Zhang Xiaojun, se identificó a Gu como la autora intelectual del asesinato y a Zhang como ejecutor, según Tan.

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La esposa del depuesto jefe del Partido Comunista de China (PCCH) en la ciudad de Chongqing, Bo Xilai, mostraba "un buen estado de salud", indicó el portavoz.

Según la versión del tribunal que expuso Tan, Gu y su hijo, Bo Guagua, mantenían disputas con Heywood por motivos económicos. Preocupada por amenazas del empresario contra la seguridad de su hijo, Gu decidió matarlo.

Tras invitar al empresario a acudir a Chongqing, en el centro del país, donde Bo Xilai era entonces jefe local del PCCH, la noche del 13 de noviembre de 2011, ella y Zhang acudieron al hotel donde Heywood se alojaba, para tomar unas copas.

Siempre según esta versión, al sentirse borracho el empresario pidió agua, momento que Gu aprovechó para preparar un veneno que Zhang había llevado al hotel, y hacérselo beber, lo que causó la muerte de Heywood.

"Está claro que su actuación (de Gu y Zhang) viola el derecho penal y tienen responsabilidades", señaló el portavoz.

Aunque parece claro que el veredicto será de culpabilidad, aún no se ha dado a conocer. Las autoridades del tribunal han indicado que abrirían un receso antes de tomar una decisión, algo que no explicaron cuándo pueda ocurrir.
También han indicado que mañana mismo se abrirá también en Hefei un juicio contra cuatro funcionarios de Policía de Chongqing acusados de haber encubierto a Gu en los meses tras la muerte de Heywood.

Las autoridades chinas desean un final rápido, y lo más discreto posible, a lo que ha representado el peor escándalo en las altas esferas de poder del país en una década, y que estalló cuando China se preparaba a comenzar este octubre el relevo de sus principales líderes políticos.

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