29 de junio 2020 - 5:02hs

Los motores de las tiendas de ropa prácticamente se apagaron durante tres meses una semana después de detectados los primeros casos de coronavirus en el país.

Ahora, con las reaperturas de los shoppings y de otros corredores comerciales se volvieron a encender, pero en el rubro de la moda el mercado ya venía con tendencia a la baja en los últimos años, por lo que una recuperación muy dinámica para un sector "cada vez más competitivo" parece difícil, explicaron comerciantes.

A excepción de las empresas que rápidamente se adaptaron al e-commerce, a esta coyuntura se suma que para la mayoría de estos negocios los plazos para colocar colecciones de la temporada otoño-invierno se acortaron notablemente, a pesar de que los peores escenarios de reabrir sus puertas recién en setiembre no se cumplieron.  

A partir del 17 de marzo -cuando cerraron todos los shoppings del país- un 95% de los trabajadores del sector fueron a seguro de paro, según números estimados por la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicio (Fuecys).

Más noticias

En este momento, alrededor de un 70% volvió a sus puestos laborales aunque un gran porcentaje está haciendo horario compartido, con división de jornadas de cuatro horas por trabajador en la atención público.

Camilo dos Santos

Pesa al descenso en el movimiento comercial -que explica el lento retorno de los trabajadores a su horario habitual-, el directivo de Fuecys, Jorge Peloche, dijo que no hubo despidos masivos en el sector y buena parte de los empleados han regresado a sus empleos. 

Sin embargo, durante estas horas se negocia en la Dirección Nacional del Trabajo (Dinatra) un caso en particular: el de la empresa Chic Parisien -abarca otras marcas como Indian Emporium y La Casa de las Telas- que pretende despedir alrededor de 180 trabajadores dentro de una plantilla de 1.100 en todo el país. 

Según pudo saber El Observador, aunque la reestructura de la empresa está en marcha, el pedido de parte del gobierno es que se ponga la decisión en stand by, al menos hasta la semana de entre el 13 y 17 de julio, cuando culmine la gran mayoría de los seguros de paro para los trabajadores de la empresa.

Una torta cada vez más chica

Para muchas de las tiendas que ofrecen prendas de vestir, el cierre por la pandemia provocó que una colección de una temporada completa (otoño-invierno) quede desfasada de la estación ideal para su comercialización.

En este sentido, el director del estudio Lecueder que administra Montevideo Shopping, Portones, Tres Cruces y los de Mercedes, Salto, Paysandú y Colonia, Carlos Lecueder, dijo en entrevista con El Observador que sí los shoppings hubiesen abierto en setiembre las prendas de la temporada otoño-invierno se “hubiesen perdido totalmente”.

“Un comerciante se stockea para temporadas; algunos más avanzados traen todo el tiempo y otros, más de golpe y preparan la temporada. Depende del volumen de cada compañía. Si miramos eso, lo que vemos es que al abrir en junio, se podía salvar algo de la temporada. En junio el escenario optimista era decir que tenemos que abrir y prepararnos para que se pueda vendes la temporada y salvar algo”, explicó el empresario.

En la misma línea, el Co CEO de Lolita, Michel Cohen, dijo que el “panorama al principio parecía que era apocalíptico”, pero valoró la colaboración que se dio entre los agentes de la economía en el país, incluidos los trabajadores y los propietarios de locales que cedieron en los cobros de los arrendamientos (ocurrió también en los shoppings).

Con respecto a lo afirmado por Lecueder sobre el stock estacional, Cohen coincidió que en caso de que las reaperturas se hubiesen dado entre dos o tres meses más tarde la colección de otoño-invierno prácticamente habría quedado toda sin venderse. De todas formas, aclaró, que "es difícil vender en dos meses lo que no se colocó en toda una temporada".

El ejecutivo de la firma -que posee 57 locales entre sus tres marcas Lolita, Symphorine y Otherside- apuntó que el mercado el uruguayo se convirtió en uno sumamente competitivo con la llegada de grandes marcas y que antes del 13 de marzo la situación ya era “crítica”.

Lolita tiene 330 empleados, que volvieron a trabajar aunque una buena parte se encuentra haciendo horario part time, situación recurrente en gran parte de los retails que reabrieron sus puertas.   

“Al aumento de los costos indexados se sumaba una baja permanente de las ventas que se dieron también con la recesión -magro crecimiento- económica y la competencia. Ya antes de la pandemia había una torta cada vez más chica con porciones cada vez más finas”, graficó Cohen.

En esta coyuntura, el empresario valoró algunas de  las medidas tomadas por el gobierno como la de la  flexibilidad en los seguros de paro, que permitieron que "Uruguay se despegue en comparación a otros países del mundo que no tuvieron esas herramientas de subsistencia”.

Camilo dos Santos

A su vez, Peloche coincidió en el fuerte impacto que generó para los emprendmientos nacionales del sector el desembarcó de marcas como Zara, Renner, Forever 21 y H&M.

“Ese tipo de modelo de fast fashion renuevan rápidamente los stocks de ropa y las colecciones. Y además se ofrecen las prendas a precios muy competitivos”, explicó Peloche, en referencia a la mercadería más accesible que ofrecen las multinacionales.

Añadió que la baja en el comercio del retail es general, y viene desde hace varios años (al menos desde 2018). “Hay que considerar que se venía de años de mucha ventas, en que cada año superaba al anterior. Era de esperar que esa tendencia hiciera como una meseta o incluso tuviese una caída”, afirmó el dirigente sindical.

Para Cohen, por delante se vienen "meses complicados y difíciles" para el sector, aunque valoró que el "haber hecho el sacrificio de forma temprana tiene como recompensa que el país está volviendo a la nueva normalidad de forma pausada y sin tener que volver a nuevos lock out como ha ocurrido en otros países". 

“El mundo del retail nunca va a volver a ser el mismo”, resumió.  

Más e-commerce

Al igual que se dio en otros rubros, durante estos últimos tres meses el e-commerce se volvió un aliado principalmente -más allá de la presencia de la marca en el mercado- para aquellas empresas que estaban preparadas para potenciar el negocio vía comercio electrónico.

El e-commerce en general tuvo un crecimiento exponencial en prendas de  ropa con algunas firmas que hasta triplicaron sus envíos. Otras mantuvieron contacto con sus clientes vía internet para mantener la fidelidad y un canal de venta interesante, aunque, según Cohen, "ni cerca" de lo suficiente como para compensar la caída en el comercio presencial (brick and mortar).

El directivo de la Cámara de Economía Digital, Leonardo Álvarez, dijo a El Observador que los que ya estaban sumergido en el e-commerce y haciendo las cosas bien "tuvieron ventajas por sobre los que no lo estaban". 

"Los que estaban presentes pero tenían menos preocupación por el canal, comenzaron a tenerla. La moda no fue ajena al incremento que hubo en las ventas vía canales online", explicó. 

En el caso de Zara, por ejemplo, había trabajando en la apertura de su canal online para mayo pero la pandemia frenó ese lanzamiento. Posteriormente,la empresa decidió continuar con su opción de e-commerce y sus ventas se dispararon, al punto que en un día solo entraron 2 mil paquetes para ser entregados por la empresa que le hace la logística (Mitrans). Según explicó la vicepresidenta de esa firma a El Observador eso generó atrasos importante en la entrega de mercadería y la marca debió ofrecer descuentos para los clientes más afectados.

 

 

 

Temas:

retails economía moda Member

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos