1 de mayo de 2013 18:43 hs

La renuncia de Diego Fernández a la jefatura de Policía de Montevideo, argumentando falta de apoyo de los comisarios y del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, confirma lo que viene siendo un hecho desde la recuperación democrática en la década del 80: la principal sede policial del país es una de las oficinas estatales más difíciles de gestionar y los fracasos se han sucedido sin freno.


Luego de que varios gobiernos establecieron formas de organización buscando limitar la corrupción interna y mejorar la gestión, el ministro Bonomi implementó una serie de cambios que encresparon los ánimos de no pocos mandos medios de la Policía montevideana.
El marcar ingreso, las modificaciones al servicio 222 y, sobre todo, la división de la jefatura en cuatro sub zonas provocaron un generalizado malestar en los comisarios.


De esto era consciente del ministro Bonomi al punto que a pocas horas de ejecutar el cambio y la creación de las sub zonas alertó que había “resistencias internas al cambio”.
“Ha habido inconductas varias, fundamentalmente desde las zonas hacia abajo, algunas corregidas por el inspector Diego Fernández; otras quedan por corregir”, dijo el ministro en conferencia de prensa, cuando anunció la renuncia.

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“Si en el Ministerio del Interior, luego de tres años que estamos trabajando en una línea y con mucha insistencia, se planteara que hay que cambiar la línea, yo creo que el presidente de la República me tendría que cambiar a mí al frente de la conducción del ministerio, porque no podría de un día para otro hacer lo contrario a lo que venía diciendo”, dijo Bonomi.
“No es que hicieran algo en especial, simplemente no hacían nada”, dijo un allegado a Bonomi y puso como ejemplo que hace unos días el propio Fernández tuvo que sancionar a dos inspectores de zona por su falta de compromiso con la tarea de controlar la labor de las nuevas unidades policiales.


Estas zonas le pegaron duro a ciertas reparticiones internas donde se presume que se concentraban núcleos de corrupción, como la Dirección de Investigaciones.
Con este nuevo funcionamiento la dirección se partió en cuatro y sus efectivos deben dar cuenta de los resultados de su trabajo.

A pesar de las sanciones que llegó a implementar contra colegas, en el entorno de Bonomi empezó a consolidarse la idea de que Fernández no tenía el suficiente don de mando por un lado, y por otro era demasiado condescendiente con sus subalternos.
A Fernández “no lo respetaban algunos colegas”, dijo Mujica a Teledía. “No se cuestiona la orden pero no se cumple; humana dejadez en un laburo que es importante”, agregó el mandatario.


Proveniente de la guardia de Coraceros, Fernández tenía una forma de funcionamiento que no coincidía con el tipo de gestión que Bonomi quiere darle a las comisarías.
El nuevo jefe. Ahora, por decisión de Bonomi, el cargo de jefe de Policía de Montevideo recaerá en el inspector principal Mario Layera, titular de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, más conocida como la Brigada Antidrogas, quien asumirá el 9 de mayo.
Layera ingresó a la Escuela Nacional de Policía en 1981 y egresó dos años después como oficial subayudante. Entre 1983 y 1995 fue oficial en la Jefatura de Colonia y en 1995 ingresó a la Brigada Antidrogas, donde obtuvo cuatro premios, entre ellos, el premio del Ministerio del Interior en 2007.


Layera tuvo a su cargo las principales operaciones antidrogas que hubo en el país y es un “investigador moderno” que ha hecho cursos en el exterior y es hombre de la mayor confianza de Julio Guarteche, el Director Nacional de Policía, quien antes de ocupar ese cargo también fue titular de la Policía antinarcóticos.
Layera es considerado el mejor experto de la Policía en el manejo de intervenciones telefónicas y, sobre todo, en la interpretación de la información que suele arrojar este método investigativo que se realiza en coordinación y con autorización de la Justicia. De hecho, es precursor del software que la Policía utiliza para recopilar la información que se obtiene por esa vía.


“Ahora pretendemos que el nuevo jefe, con sus conexiones con la Brigada (Antidrogas) pueda contar con el apoyo del mejor servicio de inteligencia que hay en el pais”, dijo una fuente del gobierno aludiendo al modo de trabajo que desde hace años lleva adelante la Brigada Antidrogas, que le ha permitido dar importantes golpes al narcotráfico.
Pero además, el gobierno le dio a Guarteche y a Layera la posibilidad de armar un equipo acorde a las necesidades que se plantean en Montevideo.


Fuentes oficiales dijeron que se traerán policías del interior del país para ocupar puestos en Montevideo y romper ciertas “camarillas” que son las que estuvieron detrás de las resistencias a los cambios impulsados por el ministro Bonomi.

Falta de compromiso

En su informe sobre lo que ocurrió en la 14, Fernández había dicho que “surgen claras omisiones que constituyen faltas graves, reseñándose en primera instancia que el comando de la división ha demostrado no haber impartido en forma clave y permanente directivas sobre la atención al público y cómo evitar este tipo de quejas; el titular de la seccional es responsable por las omisiones de sus subalternos (y) demostró su falta de compromiso con la gestión al no instruir a su personal con respecto a las respuestas que deben dar a los damnificados”.

Seis Jefes en seis años

En los últimos seis años, han renunciado seis jefes de Policía de Montevideo. Fernández ocupó el cargo 19 meses. Su antecesor, Walder Ferreira, que explicó que renunció a los 18 meses por “el alto desgaste” que genera el puesto. En una entrevista con El Observador, en agosto del año pasado, Fernández expresó: “Esta labor desgasta bastante, pero tengo 53 años. Van ocho meses. No me encuentro cansado. Voy a estar hasta que el mando político y policial entienda que mi tarea es necesaria. Mi objetivo es quedarme hasta marzo de 2015. Pero eso lo resolverán los mandos o el próximo gobierno”.

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