Los amantes de descubrir música nueva lo saben bien y lo sostienen: es muy difícil que algo de hace diez o veinte años, que tenga una propuesta definida, vaya a ser por siempre moderno. Sin embargo, ¿no hay algún disco de Prince que escape a esa máxima? ¿Homework de Daft Punk, se volverá algún día un disco ajado por los años, pasado de moda? ¿Y qué tal el álbum blanco de los Beatles?
Es como si el tiempo no hubiera pasado, pero no por la edad de sus integrantes (ninguno de los dos llega a los 40), sino porque después de ellos no apareció una fuerza musical que combinara así tales estilos, en plane época de conceptos y compilados como el MTV Lingo, primeros desarrolladores del concepto del "urbano". Quedó un espacio vacío.
Habrá nuevo disco y gira. Pero este concierto no tuvo nada que ver con eso: los IKV arrancaron potentes con Chaco y Welcome to the jaguar house y hasta se dieron el gusto de embarrar a unos cuantos asistentes tras proponer un pogo en las más veteranas Mi chevy y mis franciscanas y Remisero, con unas proyecciones al estilo de la Grindhouse de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez. Pero nadie saltó demasiado durante la noche húmeda: entre otros momentos de baile salientes aparecieron Latin geisha y Jennifer del Estero, todas ellas también acompañadas por visuales en sintonía con esa estética también glamorosa (un ostentoso VIP recargado de temática setentera fue colocado al costado del escenario) que el grupo ha creado durante su carrera.
Al ser un concierto de temas ya conocidos, todo fue ganancia: la psicodelia en Expedición al Klama Hama, fue danzada tanto como el rapeo veloz y sin más que una batería de fondo en Es tuya Juan, aquella canción que descubrió a dos adolescentes nerds de la música con apellido que años después adoptarían los seudónimos Groova Chaco y Cooler O´Connor. Esos que se retan en Abarajame la bañera, la canción con la que, obviamente, terminó una intensa celebración corporal. Ya habrá tiempo de ver hacia dónde crecerá ese mundo de música que ya quisieran para sí tantos otros grupos de estilo similar. l
Radeces funk
Pareció como con algunos jugadores de fútbol: a veces, hasta que no se los ve jugar afuera no se los destaca. Matías Rada aporta su chispa virtuosa y funk en una gran cantidad de números locales (reemplaza a Nicolás Ibarburu en la banda de Martín Buscaglia, por ejemplo). Pero el jueves, tras Horvilleur y Spinetta, su melena de rulos y sobre todo, sus pirotécnicos solos fueron el complemento más apropiado de la estética Kuryaki. Su padre Rubén lo miró desde el VIP.