4 de agosto de 2017 5:00 hs

Acusado por la oposición de haber asignado recursos públicos para apoyar proyectos de ley de diputados que le ayudaron a impedir un juicio político en su contra, y con un minúsculo respaldo popular, el presidente brasileño, Michel Temer, se prepara ahora para dar otra batalla no menos importante.

El mandatario, que este miércoles sorteó un escollo que a priori parecía bastante difícil de superar, se apronta para consolidar un programa de controvertidas reformas, que generan críticas en el Congreso y el rechazo de distintas organizaciones sociales.

Con una popularidad de apenas 5%, según una encuesta de Ibope, el presidente está decidido a impulsar una reforma jubilatoria. Pero, además, también procurará favorecer una reforma fiscal, indicó el diputado Darcisio Perondi, del mismo sector que Temer, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

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Temer ya había señalado que su principal interés es promover distintas estrategias que permitan sacar a flote al gigante regional, de manera que pueda superar la peor crisis económica de toda su historia.
En el momento en que arreciaban las denuncias por corrupción en su contra, Temer consiguió que el Congreso aprobara la flexibilibación de la legislación laboral.

Y antes había conseguido que el Congreso aprobara fijar un techo para el gasto público durante los próximos 20 años.

El gobierno insiste en la necesidad de complementar estas reformas ya vigentes con el proyecto que establece pautas para endurecer el sistema de jubilaciones, deficitario, como forma de restablecer el equilibrio fiscal.

De todas formas, su impopularidad le juega en contra, según señalan algunos analistas.

La cantidad de votos que Temer consiguió este miércoles para evitar que la denuncia por corrupción llegara al Supremo Tribunal Federal (STF), permite presagiar un espaldarazo para poder aprobar las reformas.

Son "números suficientes" que permitirán "movilizar" la base política aliada del mandatario al momento de votar las reformas, estimó el analista Gesner Oliveira, de la consultora GO Associados.

La votación

La posibilidad de juzgar a Temer fue rechazada este miércoles por 263 diputados, frente a 227 que se prenunciaron a favor y dos abstenciones.

Al presidente solo le bastaba con el apoyo o la abstención de apenas un tercio de la Cámara de Diputados (172 de los 513 bancas) para evitar que la denuncia de corrupción en su contra fuese enviada al STF.

La sesión de la rama baja en la que se decidió la suerte de Temer estuvo caracterizada por fuertes discusiones y hasta una pelea entre diputados oficialistas y de la oposición.

El ministro de la Presidencia, Eliseu Padilha, la mano derecha de Temer, consideró la votación como una "demostración de fuerza" del gobierno.

A pesar de ello, el ministro consideró que será necesario ahora "reagrupar" la base parlamentaria que da sustento a las acciones del gobierno encabezado por Temer.

El problema principal parece estar localizado en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aliado al presidente, que dispone de 47 diputados y tiene cuatro ministros en el gabinete.

El partido del expresidente Fernando Henrique Cardoso evaluó en más de una oportunidad continuar con el respaldo al presidente o abandonarlo, pero finalmente optó por continuar integrando el gobierno.

Por su parte, el Partido Social Democrático, que ocupa un ministerio, pretende aumentar su nivel de influencia en el gobierno, a cambio del apoyo que sus 37 diputados dieron al mandatario.

Otro partido que también pretende ampliar su participación en el Ejecutivo es Demócratas (DEM), que tiene un solo ministerio y fue decisivo para evitar que la denuncia contra Temer siguiera su curso.

El líder de este sector es el diputado Rodrigo Maia, quien ejerció su habilidad como articulador en beneficio de Temer.

Paradójicamente, si la denuncia presentada por el fiscal general Rodrigo Janot hubiese llegado al STF, lo que daba pie al inicio del proceso de juicio político, Maia debía ocupar la presidencia por mandato constitucional.

Una decisión "clara e incontestable"

El presidente brasileño, Michel Temer, afirmó que la decisión de la Cámara de Diputados de evitar que fuese sometido a un juicio penal por presunta corrupción es "clara e incontestable", por lo que se comprometió a seguir "trabajando" por el país.

"La decisión soberana del Parlamento no es una victoria personal; es una conquista del estado democrático de derecho, de la fuerza de las instituciones y la propia Constitución", declaró Temer.

En un breve pronunciamiento, expresó que "el poder de toda autoridad emana de la ley" y que sobrepasar "lo que se determina en la Constitución", que impone el trámite concluido en la Cámara de Diputados, "viola la democracia".

Según el presidente, "son los principios del derecho los que garantizan la normalidad de las relaciones personales e institucionales y esos principios vencieron con votos superiores a la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados".

Hay quienes piensan que el fiscal Rodrigo Janot todavía podría acuusar al presidente de obstrucción a la Justicia y organización para delinquir.

Pero como el triunfo político de Temer fue contundente y tampoco hubo manifestaciones callejeras, analistas sostienen que no existe demasiado espacio político para hacerlo.

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