27 de noviembre de 2019 5:04 hs

Ya es costumbre ver grandes ideas que surgen en un salón de clase de alguna facultad o a raíz de un proyecto final de carrera, pero no es común que se proyecten en la cantina de un colegio.

Matías Craviotto, Juan Manuel Rodríguez y Luis Pedro Carrero tienen hoy 18 años. El año pasado, aún en el liceo, notaron el problema de las largas filas para la cantina en los colegios, llegaron a una solución y lanzaron un emprendimiento, al que hoy dedican la parte de la jornada en la no están entre libros y algoritmos de programación en la facultad de ingeniería.

OrderEat busca agilizar los procesos de entrega de comida en las cantinas, a través de una plataforma donde se puede realizar el pedido de antemano y levantarlo a la hora de comer. “Por la cantidad de gente que acude a una cantina, la demora es bastante y más aún si la comida es hecha en el momento. De los 30 minutos que teníamos para comer en el colegio, 20 se nos iban en espera”, comentó Craviotto a Café y Negocios. 

Los tres amigos “de toda una vida” son oriundos de Maldonado. Al pensar el proyecto, decidieron acudir al programa “laboratorio de ideas” impulsado por Start Up Cowork para obtener ayuda y evaluar posibles caminos a seguir. 

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Luego de ajustar algunos detalles, se presentaron al fondo de validación de idea de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y lo obtuvieron.  

Para Rodríguez, un punto fundamental fue haber vivido la necesidad de un servicio de este tipo en carne propia. Primero pensaron en facilitarle la experiencia a los clientes, pero pronto se dieron cuenta que el verdadero gran problema estaba detrás del mostrador, donde aún por ejemplo se llevan las cuentas en un cuaderno. Craviotto agregó que luego se dieron cuenta que la demora no solo se daba en el ámbito educativo sino que sucedía lo mismo en bancos y grandes oficinas. “Ahí nos motivamos porque evidentemente había un mercado”, señaló. 

Una de las ventajas que posee la plataforma es que se adapta a cualquier tipo de negocio, y el único requisito es que sea una cantina con una frecuencia de ventas diarias. “La idea es que la cantina tenga una clientela recurrente y sea altamente concurrida”, dijo Carrero. El modelo de negocio es de una cuota mensual, que varía entre los US$ 90 y US$ 130 dependiendo del tamaño de la cantina. 

De cara al corto plazo, se presentarán al fondo para emprendedores jóvenes de la ANII. Para el 2020 prevén empezar el año con  seis clientes y afianzarse en el mercado uruguayo para luego salir hacia toda América Latina. “Pensamos que para 2021 vamos a tener unos 30 clientes”, subrayó Craviotto. 

El modelo de negocio para subsistir es de una cuota mensual, que varía entre los US$ 90 y US$ 130 dependiendo del tamaño de la cantina.

Estos objetivos deben empezar a cumplirse a principio del año que viene porque, según Craviotto, a las cantinas “no les gusta” cambiar el sistema de ventas a mitad de año. “En el caso de los colegios, por ejemplo, es muy difícil captar clientes si no es en el inicio del año”, comentó.

Los tres amigos coincidieron que el mayor obstáculo que han tenido hasta ahora es no prever algunas funcionalidades, que luego las instituciones exigieron. Otra de las paredes contra la que chocaron fue a la hora de salir a vender. Dado que el desarrollo de la plataforma fue realizado mayoritariamente por los mismos emprendedores, en algunos casos notaban que se “quedaban cortos”. “Nos dimos cuenta que teníamos que subir un nivel y empezamos a trabajar con un equipo de desarrollo que conocimos en la facultad. También ellos tienen entre 18 y 20 años”, subrayó Craviotto. 

Control parental

Otro de los inconvenientes que notaban los jóvenes era que los alumnos más chicos compraban productos en la cantina, generando deudas  y una clara pérdida de control a sus padres. “Muchas veces los padres van a pagar la cuenta y resulta que el monto es mucho mayor de lo que piensan”, comentó Craviotto. 

Para evitar esto, en OrderEat los adultos pueden poner un límite en la cantidad y el tipo de productos. 

Además se puede llevar un registro al instante de lo que el menor compra. “Cada vez que el niño consume algo en la cantina, ya sea online o directamente en el mostrador, al padre le llega una notificación”, dijo Craviotto. Esto se suma a la solución de que los padres compren la comida a través de la aplicación y los niños la retiren en la cantina del colegio. 

OrderEat participó el jueves pasado del Big Pitch organizado en Montevideo Valley.

 

Emprender siendo joven 
Hay quienes pueden pensar en el mundo de los negocios la juventud termina jugando en contra. Para los tres emprendedores fernandinos resulta lo contrario. “Te motiva más”, dijo enfáticamente Carrero. Aseguró que las ganas surgen porque están permanentemente aprendiendo de gente que tiene más experiencia. 
Por su parte, Rodríguez complementó que esto genera un “factor confianza” porque ellos están atentos a todo lo que sucede y en caso de una falla en la plataforma no demoran en solucionarlo. 
Craviotto afirmó que la comunicación directa que tienen con las empresas y potenciales clientes es algo que resulta bien visto. “Hay bancos que trabajan en este rubro con multinacionales y están una semana para que les contesten un mail. Con nosotros eso no pasa”, explicó. 
Con esta misma convicción es que los tres piensan seguir adelante con el proyecto y no tienen miras de vender la idea. “Si viene algún inversor, venderemos una parte pero seguiremos nosotros. Creemos que el diferencial acá está en nosotros, porque acabamos de salir del problema”, dijo Craviotto. 
Los tres emprendedores sostienen que están en la mejor edad para buscar que un proyecto sea exitoso porque no dependen económicamente de la startup. “Cuando tenés 26 o 30 años y decidís emprender, tenés que soltar todo. En nuestro caso, y con nuestra edad, es el momento en que tenés menos para perder y más para ganar. Y es algo que quiero transmitir a los demás jóvenes”, señaló Craviotto.

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