La pasada siembra de trigo terminó para los productores uruguayos en pérdidas. Las lluvias que vienen acompañando a Uruguay desde setiembre resultaron excesivas para un cultivo que tiene su origen en Medio Oriente y todavía 10 mil años después de que fuera domesticado por el hombre, no se acostumbra al exceso de agua. Por lo tanto solo se logró cosechar poco más 2.000 kilos por hectárea, insuficiente para cubrir el costo de producción. Y buena parte de ese trigo, afectado por hongos, no quedó apto para el consumo o solo quedó apto para el consumo animal.
Trigo limpio, pero ajeno
Uruguay tuvo que apelar a comprar el grano a Paraguay