"¿Sabés cómo se llama eso?", preguntó el presidente José Mujica a un grupo de niños que lo rodeaban. Señalaba una planta que crecía al lado de uno de los árboles que pronto darán sombra al barrio Ciudad del Plata, creado a través del plan socio-habitacional Juntos y que dará la posibilidad a 94 familias de tener su propia vivienda. “Es una calaguala”, les enseñó Mujica, y comenzó la recorrida de despedida de un programa que impulsó desde los comienzos de su mandato para paliar la situación de emergencia habitacional en la que se encuentran cerca de 15 mil hogares.
A las 10 de la mañana en el kilómetro 28 de la ruta 1 vieja los vecinos estaban expectantes. Se habían reunido desde temprano y esperaban con ansias la llegada del presidente. Había pancartas, dibujos y carteles, y no eran pocos los que habían llevado su foto de “Pepe” y Lucía (Topolansky, su esposa) para que el mandatario las firmara. Abrazado a dos niños, Mujica avanzaba con paso lento por lo que serán las calles del nuevo barrio de la ciudad de San José.
Todos querían la firma de Mujica. Todos querían una foto y aunque el presidente accedió a cada pedido, no faltó ocasión para que bromeara sobre quién habría sido el inventor de la cámara en los celulares.
Una de las 88 viviendas que esperan ser ocupadas (hay seis familias que por su situación crítica ya están establecidas) sirvió de muestra para que el presidente pudiera ver los avances realizados por el plan. Casas de dos plantas con cocina, living comedor, baño y dormitorios, comodidades que muchos de los vecinos todavía no conocían.
“Todos los días la miraba. Todos los días planificaba dónde iba a poner las cosas. Ahora que vivo acá adentro me levanto todos los días feliz”, dijo a El Observador Graciela Chai, de 45 años, que junto con sus tres hijos menores ya vive en una de las casas edificadas en Ciudad del Plata. Al igual que la mayoría de los beneficiarios del Plan Juntos (90%), Graciela es jefa de hogar. Antes de recibir su vivienda alquilaba una pequeña casa, pero al vivir solo de “changas”, era el alquiler o la comida, explicó. Hasta que la desalojaron. Tener su propia vivienda es entonces para ella una posibilidad de “arrancar de cero”.
Al igual que Graciela, otras 190 familias esperan poder vivir el sueño de la casa propia en el barrio Luis Batlle Berres, donde se abrirá una escuela de tiempo completo para que concurran unos 250 niños de entre 4 y 12 años. La preocupación de Mujica, algo que manifestó en cada charla con los vecinos, son justamente los “gurises”. “Tenemos que meternos en la cabeza que tenemos que darles una vivienda digna para que los gurises no tengan que vivir la peripecia que están viviendo, porque a la larga nos va a convenir a todos”, dijo. Según indicó a El Observador el presidente del Plan Juntos, Carlos Acuña, el 40% de las personas que están en situación vulnerable, son menores de 13 años.
El Plan a futuro
El final de la recorrida fue una muestra patente del cambio en la calidad de vida que experimentarán esas personas. Al pasar el auto presidencial, las familias corrían a la calle desde sus ranchos de chapa y cartón para saludar a “Pepe”. Es que el Plan Juntos planea realizar en La Cachimba del Piojo, barrio que fue cuna para el nacimiento del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), una renovación urbana que dará vivienda a unas 120 familias. “El mejor homenaje que me pueden hacer los compañeros es que la sigan peleando y que no dejen que esto se abandone”, dijo Mujica antes de dirigirse a la casa de Rosario, una de las vecinas que lo esperaba con la mesa pronta para comer pollo y chorizos.
Según manifestó Mujica y también el propio presidente electo, Tabaré Vázquez, el próximo gobierno está dispuesto a seguir con el plan, pero no desde Presidencia, sino desde la órbita de Vivienda. “Pero es presupuesto frío”, dijo Mujica. En su afán de que su bastión no se pierda, el presidente sacó de la galera otra posibilidad para recaudar fondos, y es que la sociedad aporte a través de descuentos de $ 2 o $ 3 por cada factura que se pague, y que a fin de año pueda optar por que se lo devuelvan. “Si se hace masivo puede dar para solventar tres o cuatro mil viviendas por año”, aseguró. Mujica alentó a las familias a preservar el lugar que se les entrega. “Tenemos que evitar que (se) venda por espejitos de colores”, les dijo.