4 de julio de 2012 19:31 hs

La búsqueda de una salida al conflicto que intentaron el Consejo Directivo Central de la ANEP y el PIT-CNT, a través de una promesa difícil de cumplir de incremento salarial para los docentes, quebró a la Federación Nacional de Profesores (Fenapes). Los radicales denunciaron que la cúpula del gremio violó una resolución y advirtieron que hubo contactos políticos entre representantes del gobierno y sindicalistas vinculados al Partido Comunista para moderarlos.

El sindicato firmó un acuerdo con el Codicen, para el que no hay asignación presupuestal prevista. Para la totalidad de los incisos del Estado el gobierno decidió un aumento de US$ 140 millones. La ANEP pide en su mensaje US$ 136 millones. Fenapes va a plantear la lucha ahora en el Parlamento, donde durante al menos tres meses se discutirá la Rendición de Cuentas. Pero los legisladores no pueden –según prevé la Constitucución– asignar más gasto que el previsto por el Poder Ejecutivo. A lo sumo pueden repartirlo distinto. Los legisladores oficialistas ya reconocieron que es casi imposible contemplar ese convenio firmado entre el gremio y la ANEP, por lo que la batalla está casi perdida.

Los líos internos
“El ejecutivo (de Fenapes) aprobó el viernes firmar (el acuerdo) con el Codicen en una reunión relámpago, cuando dos semanas antes había un compromiso de que no se firmaba nada sin asamblea de delegados”, dijo a El Observador el dirigente radical de Fenapes, Marcel Slamovitz. El sindicalista, integrante del Secretariado Ejecutivo de Fenapes, fue uno de los cinco profesores que realizó durante diez días una huelga de hambre y esperaba que se respetara lo acordado al inicio del conflicto.

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Para Slamovitz es “evidente” que en el acuerdo con el Codicen “estuvo la mano política”. “En las reuniones estuvo (Juan) Castillo”, agregó. Castillo es coordinador del PIT-CNT pero en mayo fue candidato a presidente del Frente Amplio por el Partido Comunista, y hasta la semana pasada sonaba como posible vicepresidente de la coalición de izquierda. El presidente de Fenapes, Manuel Oroño, es afiliado al PCU y si bien el secretario general del gremio, José Olivera se define independiente, fuentes sindicales afirmaron que es cercano a la orgánica del PCU.

Olivera respondió a las críticas y sostuvo que en el movimiento sindical “todos” hacen política. “Acá todos nos conocemos. Yo puedo aceptar que en el movimiento sindical hay mayoría de militantes del partido de gobierno pero puros acá no hay. Conozco compañeros que me hablan de pureza y los veo salir del local de Asamblea Popular o 26 de Marzo antes de las asambleas. No hay verso en esto”. afirmó a El Observador. Algunos piden la renuncia del ejecutivo de Fenapes.

Marcha atrás
El presidente del Codicen, José Soeoane, y Olivera, firmaron el viernes un acuerdo por el cual los docentes se comprometieron a suspender los paros mientras se discute la Rendición de Cuentas. La promesa, que debe ser ratificada por el Parlamento y no tiene el aval del Poder Ejecutivo, implica adelantar a partir de enero de 2013 un aumento de 3,34 %, previsto para el año 2014.

Es la segunda vez en el año que el Frente Amplio y el PIT-CNT intervienen para bajar la conflictividad docente. A principios del año lectivo hubo cinco días de paro en Montevideo en reclamo por el déficit edilicio. Dirigentes de la central obrera y del oficialismo se pusieron en contacto con sindicalistas de Fenapes para que no realizaran paros en el mes previo a la elección interna del FA, realizada el 27 de mayo. Y los frenaron.

Pero esta vez la mano política no dio resultado. El pacto fue rechazado el domingo por la Asamblea General de Profesores (AGD) de Fenapes que consideró al incremento como insuficiente. Participantes del plenario dijeron a El Observador que la firma del acuerdo con el Codicen fue el centro de la asamblea y allí las “bases” marcaron su disconformidad con lo acordado por los líderes del Ejecutivo de Fenapes.

Olivera dijo que la resolución del plenario no significa una desautorización a la dirección. “La dirección dirige. Les guste o no les guste estos son los mecanismos estatutarios, que siempre deben ser resueltos en asamblea”, agregó.

Según dijo Slamovitz, fue la tercera vez que con Olivera al frente del gremio una asamblea da vuelta un acuerdo firmado con las autoridades. “Para nosotros fue un triunfo de la ética sindical por sobre la burocracia”, concluyó el dirigente radical. l

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