26 de marzo 2013 - 18:37hs

A 25 años de haberse recibido de abogado, Ricardo Mezzera decidió emprender en su rubro y abrir el estudio jurídico Mezzera Abogados. Hasta ese momento, se había desempeñado en el estudio Dr. Mezzera. Desde el 1 de marzo, las oficinas sobre la Plaza Independencia albergan el joven proyecto, que se especializa en derecho laboral y de transporte. Si bien señaló que no se ha fijado “ninguna meta cuantitativa en particular”, sí dijo ser optimista. “La meta es seguir en esta forma de ejercer la abogacía: dar a los clientes el mejor consejo de la manera más cercana posible”, manifestó el abogado. Mezzera es además vicepresidente del Colegio de Abogados del Uruguay.

¿Cómo ve a los estudios locales?
Todos están sometidos a un proceso de actualización permanente, más exigente de lo que era hace 10 o 15 años. Tenemos una legislación que crece en muchas materias de manera muy acelerada.
Una tendencia que se extiende cada vez más es la de estar cerca de los clientes, no solo cuando los problemas ya se han producido, sino fundamentalmente antes de que se produzcan. El asesoramiento en esas etapas tempranas del potencial problema evita muchos dolores de cabeza y además normalmente ayuda a tomar decisiones con más información.

¿Eso implica un cambio de mentalidad por parte de los clientes?
Depende mucho de la forma de trabajar que tiene el cliente en su manejo interno, y también de la disponibilidad que el abogado le pueda prestar. Hay empresas que tienen la cultura de la consulta, y hay otras que prefieren trabajar de otra manera, después que la situación potencialmente conflictiva o la situación que requiere asesoramiento ya ha avanzado mucho en su proceso. Los clientes, cada vez más, confían en el procedimiento de la consulta temprana. Para el abogado, el desafío es cada vez conocer más el negocio del cliente. Si un abogado no conoce el contexto de la actividad de ese cliente, va a tener más dificultades al momento de tener que hacer un consejo preciso.

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Es experto en derecho aeronáutico. A ocho meses del cierre de Pluna, ¿cómo evalúa la situación?
La impresión que tengo es que se han producido dificultades en el proceso que los extrabajadores de la compañía querían implementar. Ese tema de la nueva aerolínea lentamente ha ido desapareciendo de los primeros titulares de la prensa y creo que se está dando lo que muchos de los que nos dedicamos a este tipo de cosas preveíamos, y es que no es sencillo comenzar una aerolínea. Más allá de todas estas discusiones de cómo se dio el proceso, no es sencillo sin el capital necesario, y una de las claves de ese proyecto era obtenerlo. No ha trascendido cómo va el proceso de la obtención de ese financiamiento. La creación y administración de una compañía aérea son complejas porque la actividad aeronáutica lo es, particularmente en lo comercial.

¿Le parece necesaria una aerolínea uruguaya de bandera?
Por años el concepto de aerolínea de bandera se asociaba mucho al de soberanía. Había un interés muy particular en mantener aviones volando con la bandera nacional. La experiencia dice que en los últimos 40 o 50 años eso no resultó en un negocio rentable. Con la globalización de todas las actividades, y de los convenios de colaboración entre las empresas, probablemente no sea imprescindible ni necesaria la existencia de una compañía de bandera.

Hace unos días el Colegio de Abogados emitió un comunicado rechazando los dichos del presidente Mujica sobre la profesión -en su audición radial los llamó, entre otros, "picapleitos que terminan robándole suculentas sumas al Estado”-. Como vicepresidente del Colegio, ¿le parece que es un tema laudado?
La función natural del Colegio de Abogados es defender la profesión, en el entendido que es una profesión imprescindible para proteger el estado de derecho. Todos los ciudadanos tienen derecho al acceso a la Justicia y para eso necesitan el asesoramiento de un abogado. Sean esos clientes empresas importantísimas o un humilde empleado que tiene un problema con su patrón. De manera que más allá de este episodio en particular la posición del Colegio es cumplir con sus estatutos, que es la defensa de la profesión, en el entendido que es imprescindible para cualquier sistema democrático que funcione eficazmente. Con respecto a ese episodio en particular, el Colegio sentó su posición, por ahora no está evaluando una nueva declaración ni una gestión ulterior. Creemos que imaginar un país sin abogados no es posible, no puede existir. Lo que vemos a veces es que a nivel popular se considera con un cierto desdén la profesión del abogado. Pero también es cierto que uno ve que muchas de esas personas que pueden referirse a la profesión de una manera despectiva, cuando tienen un problema van a recurrir a un abogado, y eso está bien. Es la forma que esa persona tiene de conocer sus derechos y que se lo defienda en su ejercicio.

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