Eso tiene los domingos. De la misma forma en la que puede servir como un potenciador del éxito, también se puede transformar en un martirizador en los instantes más difíciles. Por estas horas lo sufre Nacional, que lejos de disfrutar la consolidación de su fútbol, de los triunfos y su recorrida triunfal como líder del Apertura, padeció la novena fecha, por lo que no pudo hacer y por lo que sí consiguió su rival de todas las horas. Porque la derrota del domingo de tarde, después de la goleada de Peñarol, el sábado, y del empate de Defensor Sporting, en el partido de la mañana, adquiere ribetes más dramáticos que una simple caída.
Un domingo para sufrir
La goleada de Peñarol el sábado y el empate de Defensor Sporting de la mañana potenciaron el golpe que significó para Nacional la derrota ante El Tanque Sisley