La sensación en los equipos de la NBA que han enfrentado a Miami en las instancias decisivas de los playoffs se debe parecer a ese viejo gag en el que una persona se encuentra un billete de US$ 100 en el piso y, cuando lo va a tomar, se da cuenta de que está pegado con cemento. Le pasó hace un año a Boston en la semifinal cuando perdió tras tener la serie 3-2 y a Oklahoma en la final: luego de ganar el primero de siete partidos, Miami barrió para llevarse el trofeo. Esta temporada, Indiana tuvo la serie a su favor y logró arrancarle tres partidos al equipazo de Dwyane Wade, LeBron James y Chris Bosh. Pero el decisivo fue ganado con autoridad por los comandados por el número 6 del Heat.
Un final muy abierto
San Antonio y Miami están 2-2 en una serie con estados de ánimo bien cambiantes