Después de una breve introducción del músico Daniel Ripa, la presentación formal a cargo de la directora de la fundación en Uruguay, y de un video que resumió su vida y su obra, Sri Sri Ravi Shankar subió a escena vestido con una túnica blanca de ribetes violetas y unas sencillas chancletas de goma.
Los misterios de respirar
Se preguntó después si es posible tener paz, y se respondió a si mismo que sí, “pero solo con la respiración”. Porque la mente va constantemente del futuro al pasado, y es ese constante movimiento pendular del pensamiento que no logra detenerse en el presente, lo que hace que aparezcan las enfermedades. La respiración, sostuvo, es el único camino para vivir en el presente y levantar las defensas inmunológicas del organismo.
Relató las emociones que vivió hace pocos días en Brasil, donde visitó algunas prisiones donde se aplican sus técnicas de respiración y meditación para ayudar a reducir la violencia en los presos. Contó que vio lágrimas en los ojos de quienes se adhirieron a su método y que jamás lo olvidará.
Dirigiendo con un simple gesto de la mano, pidió que se bajaran las luces e invitó a todos los presentes a meditar 10 minutos seguidos bajo su guía. Empezó con unos ejercicios físicos que consistieron en masajearse la cabeza y la frente, las mejillas, los pómulos, tirarse de las orejas repetidamente (como hacían las madres, bromeó), girar el cuello circularmente tres veces a la izquierda y a la derecha, como comúnmente se hace para aliviar una contractura, y finalmente sacudir las manos repetidamente, como quien ahuyenta algo de sí.
De agua y de aire
Con la voz muy baja comenzó a dar instrucciones precisas sobre qué hacer con la mente. Recomendó respirar profundamente y pensar que en ese momento “no hago nada”, “no quiero nada” y “yo soy nadie”. Luego fue vertiendo frases a cuentagotas: “El cuerpo es la vela; la llama, la mente” o “Los peces en el agua, nosotros en el aire”, para luego explicar que la famosa sílaba “om” (ommmmm!) significa paz y amor, y propuso un “om” colectivo, que enseguida llenó el Plaza de misticismo oriental, con más de dos mil personas vibrando al unísono.
Más adelante tocó numerosos temas sin profundizar en ninguno en especial. Dijo que respeta todas las religiones, por ejemplo, pero que estas deberían predicar para todos y no solo para sus seguidores. Añadió: “Estamos hechos de amor, se ve en los ojos de un perro, en la mirada de un niño; eso es amor, eso es Dios”.
Vida y muerte en vida
Preguntado sobre la muerte expresó que no iba a comentar nada, para que cuando la persona llegará “allá” no fuera a decir “esto ya me lo contó Shankar”, y remató con un divertido “pero no se preocupen, nadie se lo va a perder”, que despertó la carcajada del público.
Sostuvo también que solo hay dos formas de erradicar la pobreza: “Devolver la autoestima y la fe a los pobres, para que ellos mismos se salven; y concientizar a la gente de dinero para que done el 5% de sus ganancias a la obra social”. Agregó que el capitalismo fracasa por la avaricia de unos pocos.
Los presentes apreciaron las enseñanzas del gurú con la expresión feliz que delata a quienes se sienten bendecidos por la presencia de un sabio.