26 de diciembre de 2017 5:00 hs
Varios jefes de Estado africanos señalaron recientemente a Libia por racismo y crímenes contra sus "hermanos", pero quienes regresaron del infierno saben que del "negocio de los migrantes" se benefician tanto libios como grupos mafiosos de subsaharianos, principalmente nigerianos.

Daniel –nombre modificado por motivos de seguridad, como todos los de este artículo– era estudiante cuando se dejó convencer por una red de traficantes de personas de que viajara a Europa.

A principios de diciembre, este joven de 28 años era repatriado a Benin City, su ciudad de origen, tras 10 meses de secuestros, violencias y de trabajos forzados.
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"Nos engañaron. Era una trampa. Quienes nos hicieron esto son los mismos que nos prometían Europa", reconoce con un nudo en la garganta junto a sus compañeros de martirio.

Al bajar del avión que los llevaba de vuelta desde Trípoli, a los 200 nigerianos repatriados ese día les faltaban las palabras para describir los horrores sufridos durante su periplo y denunciaban al "hombre árabe que no quiere a los africanos".

Pero a medida que se sucedían las confidencias y aumentaba el espíritu de venganza, todos los testimonios coincidían en algo: tanto nigerianos como libios participaban en los malos tratos, la venta de migrantes y también los secuestros.

Daniel pagó 550 mil nairas nigerianas (1.290 euros) a la organización criminal creyendo que llegaría a Europa. "Pero cuando llegué a la frontera libia, me pidieron 500 mil nairas (1.172 euros)más", recuerda.
En los centros clandestinos, "se cuelga por los pies" a los migrantes, "sangrando con el teléfono en la oreja" mientras llaman a sus allegados para que depositen dinero en una cuenta ubicada en Nigeria.
Algunos mueren y otros, cuyos familiares no quieren o no pueden pagar, son vendidos a libios que "trabajan codo con codo" con los traficantes.

Fuente: Agencias

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