El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
27 de abril de 2019 5:03 hs

Existe una percepción, casi una certeza, acerca de que el partido que gane las próximas elecciones no tendrá las mayorías parlamentarias necesarias para gobernar cómodamente. Siendo así, todo indica que la incomodidad a la hora de buscar gobernabilidad legislativa puede llegar a límites exasperantes debido a la cantidad de partidos y sectores que se han reproducido, ya no en los últimos años, sino incluso en los últimos meses.

En el caso de una eventual administración blanca o colorada, en la otra vereda tendrán al Frente Amplio que, cuando estuvo en el llano, se mostró como un implacable opositor. Además, del lado de los opositores de hoy existen diferencias, tendencias y matices como para tirar para arriba.

En tanto, si gana la izquierda, para alcanzar los 50 votos en la Cámara de Diputados y los 16 en el Senado deberá rascar con esmero buscando aliados entre las paredes del Palacio Legislativo.

El politólogo y director de Fáctum, Oscar Botinelli, dijo a El Observador que de las elecciones de octubre puede surgir una “puzzle muy complejo” que torna imprevisibles los apoyos que necesitará cada partido para gobernar.

“Los votos que sacará la oposición en la primera vuelta no necesariamente se sumarán en la segunda. La gente puede optar por un partido en octubre, y al ver el panorama parlamentario, puede cambiar su voto en el balotaje. Si el Frente Amplio gana sin mayorías parlamentarias ¿le alcanza con lograr el apoyo del Partido Independiente? No se sabe porque no sabemos cuántos diputados tendrá cada uno. Es todo muy imprevisible, nada es lineal, hay mil escenarios posibles”, dijo Botinelli.

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Partido Nacional, Colorado, Independiente, De la gente, Cabildo Abierto, Unidad Popular, Partido Ecologista Radical Intransigente… la lista de partidos opositores es larga y hay que hacer memoria para recordarlos a todos. Incluso en las grandes colectividades tradicionales la situación interna no es la misma que era hace algunos años atrás.

En el Partido Colorado la cosas ya no se dividen en dos grandes corrientes –la 15 y el sanguinettismo- y con Ernesto Talvi (Ciudadanos) nació una tercera opción crítica con la forma de hacer política del coloradismo tradicional.

En el Partido Nacional, Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga ya no son los únicos que cortan el bacalao. El multimillonario Juan Sartori ha irrumpido en escena y probablemente tendrá sus parlamentarios y sus exigencias.

Gaston Britos

 

Un eventual presidente no frentista puede verse obligado a ir en busca del apoyo de partidos tan dispares como la izquierdista radical Unidad Popular y el Cabildo Abierto encabezado por el general retirado Guido Manini Ríos.

 La oposición ya está teniendo problemas para llegar a acuerdos programáticos antes de las elecciones. Por ejemplo, Sanguinetti y Larrañaga son partidarios de pactar un programa común antes de las elecciones internas, mientras que Lacalle Pou no quiere apurar el asunto. Talvi y Mieres ya dijeron que prefieren esperar a que pasen las primarias.

Partido Nacional, Colorado, Independiente, De la gente, Cabildo Abierto, Unidad Popular, Partido Ecologista Radical Intransigente… la lista de partidos opositores es larga y hay que hacer memoria para recordarlos a todos.

 

Sanguinetti y Talvi opinaron casi de forma idéntica consultados por El Observador acerca de la forma en la que se comportará el Partido Colorado si la oposición llega al gobierno.

“En nuestro partido no hay casi diferencias, lo que hay son estilos diferentes pero nada más. Tenemos vocación de gobierno; en este lado no va a haber problemas”, dijo Sanguinetti.

Acerca del comportamiento que puede llegar a tener el Partido Nacional en una futura coalición, Sanguinetti dijo: “Los blancos tienen dos grandes columnas que han convivido sin problemas como son el herrerismo y el wilsonismo, pero es cierto que Sartori es un enigma. Sería bueno que se encuadrara en los grandes lineamientos de su partido”. Sobre el peso que pueden tener los partidos menores en el Parlamento, Sanguinetti prefirió esperar a octubre para saber si alcanzarán representación legislativa.

En tanto, Talvi dijo que el Partido Colorado tiene “valores sustantivos básicos y por eso es fácil asegurar la unidad y la cooperación”. Y señaló que su colectividad comparte con el Partido Nacional una tradición liberal que los emparenta.

Sin embargo, reconoció que el interrogante que representa Sartori y la atomización que generó partidos nuevos es un desafío para la futura gobernabilidad. “Es verdad que la elaboración de acuerdos va a ser más compleja y va a ser necesaria una enorme capacidad para articular”, dijo Talvi.

El politólogo y director de Fáctum, Oscar Botinelli, dijo a El Observador que de las elecciones de octubre puede surgir una “puzzle muy complejo” que torna imprevisibles los apoyos que necesitará cada partido para gobernar.

No obstante, recordó que si el Frente Amplio,- con sus variadas corrientes internas que van desde el marxismo a las corrientes socialdemócratas más moderadas-  pudo armar mayorías con escasos inconvenientes, entonces no es imposible que partidos de tradición “liberal” se junten para gobernar.

Diego Battiste

Por su lado, el precandidato nacionalista Jorge Larrañaga admitió que habrá “complejidad” en el armado de la mayoría parlamentaria puesto que existen “varias oposiciones”. El líder de Alianza Nacional recordó que fue esa diversidad de opiniones la que lo llevó a proponer un acuerdo programático antes de las internas para “asegurar mayorías” luego de que pase el barullo electoral. “Un acuerdo de ese tipo obliga, compromete y resulta transparente. Además, para crear mayorías es preciso un presidente con liderazgo y capacidad de diálogo, de negociación y de articulación. Y, sobre todo, que tenga mucho respeto por los socios de la coalición”, agregó.

 

¿Y si gana la izquierda?

En el caso de que la izquierda alcance un cuarto gobierno consecutivo, los frenteamplistas confían en la fortaleza parlamentaria de una coalición que en la actual legislatura solo se fracturó en casos puntuales, mayormente por algunas actitudes rebeldes del diputado Darío Pérez. Pero, sin mayorías legislativas, no hay disciplina partidaria que valga.

Pero desde que el Frente Amplio llegó al poder, nunca se les presentó en el horizonte una posibilidad tan probable de tener que salir a la intemperie para gobernar con una mano ajena que no sabe si llegará y que, si lo hace, vaya a saber qué cosas exigirá como moneda de cambio.

Es así que desde la izquierda han dado algunas pistas acerca del terreno en el que exploraran en busca de socios. Por ejemplo, el precandidato y exintendente de Montevideo, Daniel Martínez, ha sido especialmente delicado al cultivar la relación con el Partido Independiente de Pablo Mieres. Como jefe comunal, consultó muchas de sus decisiones con el PI pese a que ese partido no tiene ediles en la capital, y se reunió con Mieres en varias oportunidades, dijeron a El Observador allegados al dirigente socialista.

Sin embargo, pese a que las encuestas dicen que el FA ya no es tan popular como en la pasada campaña electoral, hay quienes no se resignan y no descartan lograr otra vez la mayoría parlamentaria. Así lo dijo el precandidato comunista Oscar Andrade en el programa En la Mira de VTV donde recordó que en las pasadas elecciones las encuestas le escamoteaban al Frente Amplio esos cincuenta diputados que al final alcanzó.

Leonardo Carreño

“Hay que ser muy arriesgado de aquí a octubre para decir ‘esto no va a pasar’. La volatilidad es muy alta y hay que tener muchos recaudos. Hay partidos que hay que jugar. Y, aunque es difícil,  hay que jugar el partido de las mayorías parlamentarias”, sostuvo Andrade.

En la oposición dicen que, desde que el Frente Amplio llegó al poder, nunca vieron tan cerca la posibilidad de desalojarlo. Pero, también, como nunca antes en estos últimos 15 años, los adversarios de la izquierda se han atomizado al punto tal de exigirle una compleja filigrana a aquel que quiera juntarlos para armar una alternativa multicolor.

En la izquierda dicen que se viene un cuarto gobierno consecutivo. Pero desde que el Frente Amplio llegó al poder, nunca se les presentó en el horizonte una posibilidad tan probable de tener que salir a la intemperie para gobernar gracias a una mano ajena que no sabe si llegará y que, si lo hace, vaya a saber qué cosas exigirá como moneda de cambio.

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