3 de agosto 2014 - 0:38hs

Aproximadamente a las 8 de la noche, sentada en el borde de una cerca de madera de una derruida finca ubicada a mitad de camino entre Tala y San Ramón, sola, con la vista perdida, está Patricia, de 39 años, la protagonista de una historia que ha ocupado espacio en medios de prensa locales y nacionales. Sin embargo, mientras que para la Policía y vecinos de la zona se está ante un claro caso de cautiverio, para la supuesta víctima y las personas que la tenían viviendo en un galpón se trata de un caso de protección de un desvalido.

Hecho confuso
Todo comenzó el jueves de madrugada cuando policías de Tala, departamento de Canelones, buscaban a un sospechoso de robar bolsas de ración de un criadero. El hombre de 71 años fue detenido en una vivienda ubicada en la ruta 12, kilómetro 87,500, a mitad de camino entre Tala y San Ramón. La sorpresa llegó cuando los uniformados allanaron la vivienda y encontraron dentro de un galpón, que tenía las puertas trancadas por fuera, no solo la mercancía hurtada sino también a una mujer con un aspecto físico y psíquico muy deteriorado.

En un comunicado de prensa difundido ayer la Jefatura de Policía de Canelones describía a la mujer “con aparente discapacidad mental, la cual se encontraba en mal estado de higiene y con problemas de salud. Vista la femenina en forma primaria por Facultativos Médicos se le certifico: ‘Mal estado general, adelgazamiento, piel seca y escamante’”. Para la Policía se trata de un caso de cautiverio y de hecho anunció que es por ese tema que el hombre procesado por robo volverá a declarar . La Justicia tomó cartas en el asunto y ahora iniciará un investigación por este caso.

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Los vecinos también creen que la mujer es víctima de malos tratos. Consultados por El Observador dicen que en la zona nadie estima a las personas que supuestamente mantenían encerrada a la mujer. Afirman que roban, que a la joven la ven muy flaca, que la hacen trabajar en situaciones inhumanas, y que un vecino cuenta que la vio comer huevos crudos porque pasa hambre. Se preguntan cómo puede ser que el Estado deje que algo así suceda y esperan que con este suceso, que llegó a medios nacionales, algo cambie.

El hecho se convirtió en motivo de conversación en Tala, donde en los bares se habla del tema, dando versiones entreveradas de la situación familiar de la joven.

La otra cara
Horas después de que la historia llegara a la televisión y los portales de noticias, Patricia se halla en la misma casa donde fue encontrada por lo policías en la madrugada del viernes.

Esta mujer de 39 años, que sufre problemas mentales, viste un jogging rojo con las puntas manchadas por el barro, championes negros, un polerón de lana con un pin infantil en el medio. Tiene el pelo negro, muy oscuro, cortado a lo varón, y se alcanza a ver alguno vellos negros encima de los labios. Parpadea rápido y se balancea, y contesta con tranquilidad preguntas simples.

Patricia está en el medio de las versiones que da la Policía, de lo que acusan sus vecinos y de lo que cuenta Mary Vidal, la mujer de 64 años, pareja del hombre que fue procesado por robo y quien estaba presente cuando la Policía allanó la casa.
Parada junto a Patricia, la mujer niega que ella y su pareja la mantuvieran cautiva. Su versión de la historia es que ellos son responsables de cuidarla desde hace más de 30 años cuando –según dice Vidal– luego de suicidarse el padre, murió su madre y Patricia quedó desamparada sin que sus tíos quisieran encargarse de ella.

Vidal era vecina de la familia de la joven, y su hija jugaba con Patricia. Se ofreció a cuidarla y se quedó con la finca que heredó Patricia. Ese es uno de los puntos que los vecinos usan como argumento para explicar por qué motivo la señora de 64 años y su pareja se hicieron cargo de la niña.

De acuerdo al relato de la mujer, más de 20 años atrás, la agresividad de la joven llevó a que ella y su pareja decidieran que le dieran electroshocks. Eso sucedía más o menos en el mismo tiempo en que los tíos de Patricia, por orden judicial, los echaron a los tutores del predio y la llevaron a la joven a un hospital psiquiátrico, pero que al cabo de un tiempo la recuperaron. Vidal dijo que los electroshocks le hicieron bien a la niña que, según ella, vivió una vida tranquila, jugando con los animales al aire libre, ayudando a cuidarlos y acumulando cosas que va encontrando.

El jueves pasado, luego de que la Policía encontrara a la pareja de Vidal in fraganti robando ración de un galpón, los oficiales se llevaron a la señora de 64 años, y dejaron sola a Patricia.

En este punto es que las versiones se desencuentran: la Policía dice que cuando fueron a la casa luego de realizar las detenciones, encontraron a Patricia encerrada en un galpón, con poca ropa y desnutrida.

Para Vidal, lo que sucedió fue que desde hace tres meses, producto de que comió higos inmaduros, Patricia tiene diarrea, y que por esta razón “está flaquita”. Y que como los policías “corruptos” se la llevaron y dejaron sola a una persona con un retardo mental, ella no tuvo más remedio que “hacerse encima”, y que seguramente la encontraron con poca ropa porque se habrá quitado el pantalón para limpiarse.

Con respecto al galpón cerrado, dice que es un invento, que ella es incapaz de encerrarla. Todo lo narra a El Observador con Patricia delante y siempre preguntándole: “¿Te tratamos mal?, “¿te atamos?”, “¿te encerramos”. La chica siempre dijo, varias veces, que no.
Vidal se justifica diciendo que siempre la cuidó, mostrando los medicamentos que le da “dos veces por día”, y dice que la Policía se está tomando la venganza por varias denuncias que ella hizo ante hechos de corrupción por abigeato. Además, dice que los policías le robaron US$ 4.000 que guardaba de la venta de unos terneros. Reconoce que su compañero robó. Pero que lo hizo porque es enfermo y no por necesidad, y ofreció que se busque en Facebook la cantidad de personas que la están apoyando.

En un momento, cuando Vidal ingresó a la casa para buscar los remedios que le da a la joven, Patricia se queda sola y entabla una breve conversación con el equipo de El Observador. Entonces se le vuelve a preguntar si allí la tratan bien y ella responde, sin dudar, que sí.

Pero la pregunta que nadie pudo responder ayer es, ¿por qué si hay dudas respecto del trato que recibe la mujer, anoche Patricia estaba en la casa donde supuestamente se la encerró, y en compañía de una de las personas que supuestamente la tenía cautiva?

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