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Un trampolín de autoempleo y alianzas empresariales

Con Ceprodih, Adriana Abraham logra impulsar a mujeres en estado de vulnerabilidad a través del desarrollo de la economía circular

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03 de enero de 2018 a las 05:00

Por Fabiana Culshaw

Hace 20 años, cuando Adriana Abraham fundó el Centro de Promoción por la Dignidad Humana (Ceprodih), no se imaginaba que su emprendimiento social iba a tener la dimensión actual. Esta asistente social, con fuerte vocación por el tema de la dignidad a través del trabajo, se interesó inicialmente por las personas en situación de calle, y poco a poco se fue focalizando en la mujer y la familia en situación de vulnerabilidad (falta de vivienda, violencia doméstica, desempleo, embarazo inesperado, pobreza, adicciones).

"Las mujeres quedan atrapadas en la violencia al no tener independencia económica. Hay que apoyarlas para que se capaciten y trabajen", subrayó.

La organización Ashoka descubrió el perfil emprendedor de Abraham y la apuntaló. "El emprendimiento es como un motor que llevo dentro y quiero impulsar eso mismo en otras mujeres", explicó. Fue así como surgió Ceprodih, una asociación civil con el foco en el desarrollo de los negocios inclusivos, para que las mujeres puedan generar ingresos desde sus casas, sin descuidar a sus hijos. "Llegamos a barrios muy pobres y lejanos", insistió.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoyó a la organización en sus inicios y en 2010 la reconoció como "uno de los proyectos más innovadores de América Latina y el Caribe". El Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) la validó como "punto de atención del emprendedor".

Algunas de las iniciativas de Ceprodih fueron la base de políticas públicas o programas sociales, como el de Atención a los Sin Techo" del Ministerio de Desarrollo Social (Mides). "También creamos los primeros hogares de breve estadía en el país, destinados a las mujeres que quedan en la calle por violencia familiar", agregó.

Puertas abiertas

Ceprodih ofrece una intervención rápida para mujeres o familias en situaciones difíciles o de emergencia. Cuando la persona interesada acude a la asociación es atendida por una psicóloga y una asistente social. Luego, generalmente accede al programa "Promover" y, según sus intereses, toma cursos de gastronomía, textil, informática, serigrafía, vitrofusión, o peluquería.

Cada curso dura tres meses y se desarrolla en los talleres de la sede. Al final, se les entrega un certificado. "No importa la edad de la mujer, dónde vive o cuál es su problema. Si está en un proceso de caída, oficiamos de trampolín a través de hogares, talleres, asesoramiento, apoyo psicológico", aclaró Abraham.

Empleo y empresas

Una alternativa a la que recurren con frecuencia las mujeres luego de haber realizado algún curso es el autoempleo.

Ceprodih también tiene acuerdos con empresas públicas y privadas que les ofrecen trabajo, o les encargan productos que se elaboran en los talleres de la asociación, o desde sus casas.
300 es el promedio de mujeres que atiende por año la organización liderada por Adriana Abraham.

Bolsos, carpetas, papeleras, regalos empresariales, trofeos en vidrio, souvenirs, juegos creativos, mantas, materiales de marchandising con serigrafías, son algunos de los productos que elaboran, generalmente con materiales reciclados. Los bolsos, por ejemplo, son realizados con lonas de avisos de la vía pública. La gastronomía es otro frente, en especial los postres.

En el último semestre, Ceprodih trabajó para Coca-Cola, Ta-Ta, COT, Unilever, Directv, Cooperación Española, Securitas, Mercado Verde y Mosca.

"Fabricamos las cunas que se repartieron a través del programa Uruguay Crece Contigo del Mides. Hacemos las bolsas del Correo Nacional que se envían al exterior. También elaboramos carpetas con serigrafías láser para China-LAC. El estudio jurídico Ferrere nos pidió 15 mil galletitas de Navidad. Hace unos días entregamos casi 1.000 bolsos para una empresa de consumo masivo", ejemplificó Abraham.
Los productos reciclados que se elaboran llevan el sello de "Halo", marca creada por la organización hace cuatros años. Esta marca se inscribe en lo que se ha dado en llamar "economía circular", es decir, aquella que maximiza los flujos económicos y ecológicos de los recursos.

89 mujeres se formaron durante 2017 en materia de emprendimiento. De ellas, 12 ya montaron sus propios negocios.

En marzo, Ceprodih inaugurará una sede de más de 2.200 metros cuadrados en la Curva de Maroñas.
"También estrenaremos nuevos cursos sobre calidad de productos y procesos; y nos expandiremos a otros departamentos. Ya estamos trabajando en Paysandú y Maldonado, y están llegando otras demandas", anunció Abraham.

Cómo se financia la organización

Ceprodih ha recibido apoyo de organismos internacionales como el BID, el Banco Mundial y la CAF. Y a nivel nacional de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Asimismo, empresas y particulares le entregan donaciones.

Otra fuente de ingreso son las ventas de los productos que elaboran. Finalmente, recurren al voluntariado corporativo: las empresas y sus colaboradores son los que pintan, arreglan, dan clases de informática e inglés.

Ceprodih está integrada por casi 30 profesionales entre docentes, psicólogos, asistentes sociales, personal de comunicación, marketing y de administración.

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