Los ministerios de Relaciones Exteriores y Economía y Finanzas, junto a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) emitieron este martes un comunicado conjunto para transmitir una “aclaración” acerca de la noticia publicada por El Observador el lunes.
La información, sustentada en documentos oficiales, indica que Uruguay había desaprovechado US$ 27,5 millones del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem). Ello sucedió porque el país tuvo disponibles en 2009 US$ 16 millones, pero presentó proyectos por US$ 12,18 millones, y al año siguiente, en 2010, dejó sin usar otros US$ 24 millones.
El gobierno planteó en su breve comunicación que ese dinero no se perdió, sino que fue asignado a proyectos en ejecución. Ello no es estrictamente cierto, ya que el artículo 13 del reglamento del Focem asegura que los recursos “no asignados” de los presupuestos anuales serán “distribuidos en el presupuesto”. Eso quiere decir que el dinero no asignado por Uruguay para proyectos vuelve al fondo, por lo que Uruguay tiene derecho a utilizar el 32% de ese monto.
Como sea, también es cierto que durante seis años –y no se sabe cuántos más- buena parte del dinero está sin ejecutar (aunque sí asignado), mientras el país atraviesa una situación de emergencia vial o un riesgo de “apagón logístico”, al decir del presidente José Mujica.
“La estrategia de Uruguay ha sido orientar los recursos Focem a la realización de grandes proyectos de infraestructura de carácter estratégico, lo cual fue posible a través de la acumulación de fondos asignados en varios años. A tales efectos, Uruguay cumplió con todos los requisitos y la normativa del Focem, lo cual le permitió comprometer la totalidad de los recursos asignados entre 2007 y 2014 inclusive, equivalentes a 259 millones de dólares. De este monto, 135 millones de dólares se destinaron a dos proyectos de rehabilitación de vías férreas, 83 millones de dólares a un proyecto de interconexión eléctrica y los restantes 41 millones de dólares a la realización de otros once proyectos de menor cuantía”, dice el comunicado conjunto del gobierno.
Existen allí realidades muy distintas. No es lo mismo la utilización del dinero para la interconexión eléctrica con Brasil que para el caso de las obras en vías férreas. En el primer caso UTE realizó una ejecución a tiempo, y la obra ya está por terminar. Pero en las obras del tren las demoras fueron muchas. Se trata de dos proyectos. El primero fue adjudicado -luego de varias prórrogas en la licitación- a la empresa estatal Corporación Ferroviaria del Uruguay (CFU), pero hasta hoy no se comenzaron con las obras de instalación de vías propiamente dichas. El segundo proyecto que se suma en los “135 millones de dólares”, según el gobierno, es superior al llamado “Focem uno” para AFE y recién el domingo fue lanzada su licitación internacional.
Por lo tanto si bien el dinero no se perdió, el gobierno desaprovechó su uso durante estos años de gestión, al punto de que en 2010 no se presentó ningún proyecto.
No es lo mismo que Uruguay tenga esos tramos de vías en uso para transportar la producción, a que las empresas tengan que romper las rutas con camiones para llevar el producido de su trabajo a las terminales portuarias.
Parte del dinero se puede acumular, pero mientras tanto el apremio vial del país sigue tan campante.