El presidente Luis Lacalle Pou siguió muy atento desde Río de Janeiro, donde participaba de la cumbre del Mercosur, lo que pasaba en el Parlamento en la sesión de este miércoles que se convocó para levantar el veto a la ley que crea un fondo para pagar a los trabajadores de Casa de Galicia.
Una victoria que deja dudas
Hasta que empezó la sesión cualquier cosa podía pasar y eso le generaba al presidente Luis Lacalle Pou mucha preocupación, al punto que decidió hacer varias llamadas, como te contó en esta nota Santiago Soravilla desde Río de Janeiro donde seguía la cumbre del Mercosur junto a la delegación uruguaya.
La Asamblea General necesitaba tres quintos de los legisladores presentes para que se levantara la observación presidencial que dejó sin efecto algunos artículos de ley aprobada en el Parlamento para cubrir los créditos laborales de exfuncionarios de Casa de Galicia. Al hacerse el cálculo sobre los presentes de cada cámara y no sobre los componentes, el anuncio de algunos legisladores de la coalición sobre que no ingresarían a sala podía jugarle en contra a la intención del presidente de mantener el veto.
Uno de esos casos fue el de Juan Straneo (suplente de Juan Sartori) que ante la llamada del mandatario pidiéndoles “respaldo al gobierno” decidió no hacerse presente. Straneo había votado la ley que Lacalle vetó en el Senado junto a su correligionario Sergio Botana, el Frente Amplio y Cabildo Abierto y ya tenía decidido votar a favor de levantar el veto presidencial.
Finalmente en la Cámara de Senadores fueron 17 en 29 votos a favor de levantar el veto por lo que se quedaron a un voto (18) de llegar a los tres quintos mientras que en Diputados, fueron 56 a favor de levantar el veto en 97 presentes. Se necesitaban 59 votos para levantarlo.
Como tampoco se llegó técnicamente a los tres quintos de votos para mantener el veto, desde el Frente Amplio se pidió a Jurídica que consideraran las posibilidades de una nueva convocatoria.
El artículo 139 de la Constitución establece que “transcurridos treinta días de la primera convocatoria sin mediar rechazo expreso de las observaciones del Poder Ejecutivo, las mismas se considerarán aceptadas”. El catedrático de Derecho Constitucional, Jaime Sapolinski, ante mi consulta de si ese artículo puede habilitar a que se haga un nuevo llamado, opinó que el artículo "podría ser compatible con la posibilidad de habilitar un nuevo debate, a los efectos de intentar el rechazo expreso de las observaciones o, en su caso, su aprobación”. Claro que en derecho siempre hay espacio para la otra biblioteca pero la posibilidad está. Lo dice el profesor.
Y si bien la senadora Graciela Bianchi en función de presidenta del Senador ya envió al Poder Ejecutivo el mensaje informando sobre que no se alcanzó la mayoría calificada para levantar el veto y remitió la ley que fija el fondo para los trabajadores de Casa de Galicia en US$ 8 millones, también se abre la incógnita sobre si ese texto es el definitivo.
Ese era el monto que contemplaba el veto parcial para las indemnizaciones para constituir un fondo especial, sin embargo, se trata de menos de la cuarta parte de la deuda de US$ 42 millones demandada por los trabajadores.
Tampoco está claro cuánto se le pagará a los trabajadores finalmente ya que una vez que se defina como queda la ley definitiva, los trabajadores podrán iniciar juicios laborales para cobrar lo adeudado si consideran que el fondo creado por la ley no les cubre lo que reclaman, tras renunciar a ese fondo.
Por último hay otro carril que es de la Fiscalía de Delitos Económicos que se expedirá, seguramente el año que viene sobre si en la gestión final de Casa de Galicia existió alguna conducta delictiva.
Cómo queda la coalición
Foto: Leonardo Carreño.
Parte de la bancada de Cabildo Abierto en la Asamblea General del miércoles
En el plano político, aunque esta vez hubo otros díscolos dentro de la coalición multicolor que no se sumaron a llevarle el apunte al presidente, queda claro que la distancia se ha hecho cada vez más grande justamente entre la Torre Ejecutiva y Cabildo Abierto, al punto que no se hablan con el líder del partido Guido Manini Ríos. Fue por eso que Lacalle Pou llamó a los ministros (Raúl Lozano, de Vivienda y Karina Rando de Salud Pública), que se han convertido en los interlocutores del partido.
El propio Manini advirtió como antecedente de este nuevo desencuentro que el presidente vetara el artículo sobre las inhibiciones a los fiscales en la Rendición de Cuentas que era una iniciativa de Cabildo Abierto. "Eso marca claramente que hay diferentes visiones de distintas cosas, por algo tenemos distintas propuestas en muchos temas", dijo.
Luego de que se conoció la llamada de Lacalle Pou a sus ministros, Manini dijo que a pesar de algún “desaire” y alguna “hostilidad manifiesta”, el partido siempre “supo ver el monte y no el árbol” intentando explicar cómo han sabido mantenerse en la coalición.
De todos modos, las preguntas que queda flotando en el aire después de este nuevo cortocircuito son ¿cuándo o a causa de qué tema ocurrirá el próximo desencuentro de Cabildo con el gobierno? ¿Cómo convivirán en la campaña electoral? y ¿cómo trazarán un posible acuerdo futuro?