24 de febrero 2020 - 14:24hs

Por Ricardo Juan García

Hay motivos para creer en nuestro futuro.

El día sábado 15 de febrero, al cruzar la frontera desde Brasil por la localidad de Río Branco, nuestro nieto más pequeño, de dos años y medio apenas, comenzó con vómitos cada 20 minutos.

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Eran más de las 19 horas y la situación se complicó aun más. Intentamos darle medicación por boca e ir hidratándolo, pero los vómitos continuaban. Se lo veía muy decaído y decidimos llegar a Montevideo lo más urgente posible.

Ya casi sin carga en los celulares y con el desconocimiento que significa ser extranjeros (somos de la provincia de Tucumán, Argentina), googleamos algún lugar de atención para niños. En la pantalla apareció “Hospital Pereira Rossell”. Ya eran casi las 11 de la noche y nuestra situación era muy preocupante. Pero al fin llegamos a Bulevar Artigas al 1500.

Bajaron urgente del vehículo la madre y el niño en brazos corriendo hasta la guardia; lo que sucedió después es el motivo de estas líneas. Nos encontramos con una guardia de excelencia; no solo por su capacidad y predisposición; sino por todo lo que significa estar al servicio de la salud. Un sábado a altas horas de la noche, desde el personal de recepción, maestranza, médicos, residentes y enfermeras.

Queremos no solo agradecer la atención de nuestro nieto Vitto Viña García, sino además felicitar a todo el personal que prestó servicio esa noche en el Pereira Rossell. 

Para enviarnos una carta: Web: https://www.elobservador.com.uy/servicios/carta-de-lectores Correo: Cuareim 2052, Montevideo (CP 11800), Uruguay E-mail : [email protected] Fax : 2924 4507
Es imprescindible que las cartas se firmen con nombre, apellido y que se proporcione número de cédula de identidad o credencial cívica. También debe constar dirección y teléfono de su autor. El Observador se reserva el derecho de resumir o extractar el contenido de las cartas y de publicar las que considere oportunas.

La palabra “vocación” encierra un gran y amplio significado para médicos, enfermeros, ambulancieros. Por eso sabemos que cuando alguien se esfuerza para hacer su tarea correctamente los resultados van a ser los mejores. 

Si algún detalle menor faltaba ocurrió en el restaurante La Giralda. Mi hija esa noche de nervios y preocupación olvidó sobre la mesa su tarjeta de
Redpagos. Al mediodía siguiente y con nuestro nieto de alta pasó por el lugar. La respuesta del personal del restaurante fue: “Sí, la olvido acá; la tarjeta esta acá”, y efectivamente la recuperó.

¡Salud, uruguayos, campeones de América y del mundo!

Temas:

Montevideo Hospital Pereira Rossell

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