La vida no puede ser mejor para Alfred Jones (Ewan McGregor), un científico introvertido del Departamento de Pesca y Agricultura británico. El mundo laboral es para él algo ajeno, cómodo y apoltronado en su lugar de investigador público. Sin embargo, su mundo de pronto se convierte en un delirio cuando una sospechosa prioridad presidencial vinculada a otros temas lo vuelve presa de los deseos de un jeque yemení. El sueño del jeque es tan ridículo como el del presidente británico: conseguir que se pueda pescar salmón en un sitio como
Yemen, donde las aguas y los cursos de los ríos lo hacen imposible tanto para la vida como para la navegación de la especie.
Al poco tiempo, Jones se encuentra en medio de una trama en la que participan no sólo el jeque sino también su asesora, la hermosa Harriet Chetwode-Talbot, que terminará realizando una travesía por el desierto con él. El propósito: lograr lo científicamente imposible a partir de un plan movido por el absurdo de las prioridades políticas.
Así es el libro La pesca de salmón en Yemen de Paul Torday, que también da nombre a la película de 2011 que protagoniza quien diera cara a personajes como el Renton de Trainspotting o al Obi-Wan Kenobi de La guerra de las galaxias.
Increíblemente, los andamiajes de la distribución local eligieron para esta película la poco original frase “Un amor imposible”, nombre por el cual se la debe buscar en las carteleras locales, y que ha sido usada alguna que otra vez en el cine. Básicamente, la historia de Torday se centra en el momento en que se define el proyecto y se lo intenta ejecutar hasta el desenlace. El libro se lee con facilidad en pocos días, y por eso no extraña que haya llegado rápidamente al formato cine.
La película fue dirigida por Lasse Hallstrom, quien tiene dirigidas algunas películas de tono similar pero que es mucho más conocido por haber sido el responsable de una gran cantidad de videoclips de la mítica banda de pop ABBA. También fue el director de una película dedicada al grupo: ABBA - The Movie, del año 1977.