Cada vez se añora más aquel dinamismo que hubo en el noreste de Canelones, en la época de esplendor del complejo agroindustrial azucarero de Rausa (bajó las cortinas en 1986). Hoy, en esa zona, se amontonan galpones en ruina, vacíos, de façoneros de pollos que han sido dejados de lado por las industrias que apuestan a concentrar la producción en menos proveedores. Por suerte, se percibe algún síntoma de mejora. Y no sólo el paisaje puede cambiar, sobre todo el ánimo de la gente que quiere seguir viviendo, y trabajando, en el medio rural.
Una esperanza en el noreste canario
Una cooperativa rescató de la debacle a una docena de façoneros y ahora tiene otro sueño loco: la planta de faena propia