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Una guía detallada para disfrutar de la costa oceánica de Rocha

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11 de enero de 2021 a las 05:00

Nota de Uruguay 365

"Alguna parte de mí será

Arena de su arena

Y hay una luna que solo es luna

Si es La Paloma y luna llena"

“Camino a la Paloma” – Frontera (1999) – Jorge Drexler

¿Qué hace que un músico uruguayo consagrado internacionalmente, gaynador un premio Óscar, un Goya y cinco Latin Grammys, elija cada verano pasar sus vacaciones en las playas del departamento de Rocha? Y que, además, traiga varios de sus amigos artistas como el actor Gael García Bernal o el cantante David Aguilar.

Jorge Drexler nació en Montevideo, pero desde hace años está instalado en España. Sin embargo, cuando llega el verano es habitual verlo en las playas de Cabo Polonio. O de La Paloma, como ocurrió este verano. Allí algunos turistas se sorprendieron al encontrarlo cantando “Asilo”, uno de sus éxitos más recientes, junto a Mon Laferte, la cantante chilena que es récord en plataformas digitales en América Latina.

Es que la costa atlántica del departamento de Rocha tiene un encanto muy particular. Un aire agreste que le da una impronta de tierra aún por descubrir, hace de esta zona un destino imperdible. Especialmente para quien disfrute de la arena, el mar, las olas y el contacto sin intermediarios con la naturaleza.

Las dunas eternas de la costa oceánica de Rocha

El recorrido por las playas de Rocha se inicia en Laguna Garzón, en el límite con el departamento de Maldonado. En el puente circular diseñado por Rafael Viñoly, que ya se ha convertido en una postal del Uruguay.

Desde allí hasta La Barra del Chuy, el último balneario uruguayo antes de ingresar en Brasil, hay más de 180 kilómetros (112 millas) en los que las enormes superficies de dunas son la tónica dominante del paisaje.

El Estado uruguayo ha declarado varios puntos de esta costa como áreas protegidas. La intención, precisamente, ha sido conservar esa característica que la hace tan singular. Quizás el lugar más destacado en este sentido sea Cabo Polonio, un pequeño pueblo de pescadores que en verano se convierte en uno de los destinos más visitados en el departamento.

El sistema de dunas que se extiende por la costa oceánica de Rocha es el producto de la acción del viento y la vegetación sobre las arenas. Miles de años forjando médanos que llegan a superan los 20 metros (66 pies) de altura. Se trata de un ecosistema donde la diversidad también se expresa con una identidad particular, albergando especies de flora y fauna que son raras en otras zonas del Uruguay. En estas dunas, por ejemplo, se protege con especial celo al llamado “sapito de Darwin”, un anfibio que hasta hace algunas décadas podía encontrarse en otras zonas del país y que hoy está en peligro de extinción.

 

 

Los balnearios de la costa oceánica de Rocha

La costa atlántica de Rocha está salpicada de balnearios, cada uno con peculiaridades propias. Hacer un “roadtrip” entre ellos es una alternativa muy recomendable porque las distancias entre un sitio y otro son cortas. Pero además porque vale la pena, cada tanto, detenerse a admirar el encantador paisaje entre estación y estación. Incluso, si quieres descubrir los sabores característicos de la zona, puedes comprar los dulces, licores y salsas que se venden en pequeños puestos al costado de la ruta.

La Paloma

La Paloma es el balneario más poblado y también el más concurrido durante el verano. Suele ser una de las localidades más elegidas por los turistas que pasan sus vacaciones en familia. Combina la tranquilidad que es característica de Rocha, con la movida que se produce sobre todo en la noche. Así que también es especialmente apreciada y disfrutada por los más jóvenes. Pero, además, tiene playas encantadoras con perfiles bien diferentes. Por ejemplo, la Balconada, donde las olas son más grandes y la presencia de jóvenes es más habitual. O la Bahía Grande, situada entre el faro y el puerto, donde el mar es mucho más tranquilo.

 

 

La Pedrera

Muy cerca de La Paloma, hacia el Este, está La Pedrera. En los últimos años ha ido ganando cada vez adeptos, hasta convertirse en un destino “cool”. En la calle principal que termina casi en el océano, decenas de pequeños bares de tragos y restaurantes ofrecen platos que incluyen pescados y mariscos que se extraen en las aguas de la misma zona. El área urbanizada mantiene un aire rústico mezclado con la modernidad de nuevas construcciones que se han ido instalando lentamente.

La costa, en tanto, es disfrutada tanto por quienes prefieren los amplios espacios de arenas blancas y aguas transparentes, como por los que aprovechan sus olas para realizar deportes acuáticos. Si elegiste este destino en febrero, no te pierdas el desfile de carnaval. Miles de personas disfrazadas participan de una noche de fiesta popular en la calle de la que tienes que participar.

 

Valizas y Aguas Dulces

Un poco más hacia el Este aparecen algunos balnearios que tienen en el contacto con la naturaleza su principal atractivo. Lugares como Barra de Valizas o Aguas Dulces. Ideal para aquellos veraneantes que buscan pasar unos días completamente “desenchufados”. Aquí la electricidad no es un insumo que esté siempre presente. Pero eso tiene su recompensa. En una noche despejada, el cielo se ve completamente poblado de estrellas, como difícilmente puedas encontrar en otros sitios.

 

 

Punta del Diablo

También son especialmente pintorescos los pueblos de pescadores que en verano se convierten en verdaderos atractivos turísticos. Entre ellos, Punta del Diablo, un pequeño enclave que debe su nombre a varios naufragios que ocurrieron en la zona y que hacia mediados del siglo XX se hizo conocido por la pesca de tiburones. Hoy, aunque ha desarrollado una fuerte impronta turística, ese carácter de sitio de pescadores se mantiene. Sus playas son especialmente requeridas por surfistas de toda la región por la altura de sus olas. En tanto la feria artesanal, ubicada a metros de la formación rocosa que le da identidad a este balneario, es uno de los atractivos más frecuentados por los visitantes.

 

 

Parque Nacional Santa Teresa

Si te gusta combinar el descanso, el contacto con la naturaleza, la playa y hasta descubrir parte de la historia del Uruguay, no dejes de visitar el Parque Nacional Santa Teresa: una zona de más de 3.000 hectáreas (7.400 acres), de las cuales unas 1.400 (3460 acres) están cubiertas de bosques con árboles de especies locales y exóticas. Aquí encontrarás playas de arenas anchas y de fuerte oleaje usualmente poblada de surfistas.

El parque incluye una zona de camping con capacidad para 10.000 personas, que se complementa con cabañas y otros hospedajes. Además, existe una reserva de fauna autóctona y un invernáculo construido en 1939 que alberga especies de flora tropical.

En el centro de todo este escenario se encuentra la Fortaleza de Santa Teresa, una construcción que iniciaron las fuerzas portuguesas en 1762 con el objetivo de detener el avance de las tropas españolas hacia Brasil. La fortificación pasó luego, sin embargo, a manos de los españoles y más tarde a las de las autoridades orientales. A mediados del siglo XIX fue casi abandonada hasta que a comienzos del siglo XX comenzaron las obras de restauración. Hoy pueden recorrerse todas sus instalaciones: la comandancia, el polvorín, la cocina y la capilla, entre otras edificaciones.

 

 

 

 

 

Recorrer la costa oceánica de Rocha es una experiencia que no puedes perderte. La belleza de sus paisajes, la variedad de actividades que es posible realizar en sus balnearios y la paz que brinda estar en contacto permanente con la naturaleza, son algunos de los elementos que hacen de este destino, un lugar privilegiado en la región.

No te podes perder

Laguna de Rocha

En Rocha existen varias áreas protegidas por el estado nacional, para asegurar la conservación de los ecosistemas presentes en ellas. Una de las más importantes es la de la Laguna de Rocha. Más de 22.000 hectáreas (54.000 acres), donde se encuentra la propia laguna que ocupa unas 7.000 hectáreas (17.000 acres), además de humedales y bañados, la franja costera y parte de la plataforma oceánica.

Este es un lugar especialmente atractivo para quienes disfruten del avistamiento de animales. Aquí conviven decenas de especies de aves, como flamencos, patos, garzas, teros, picaflores, lechuzas, martín pescador, horneros, calandrias y gorriones. También podrás encontrar carpinchos, tortugas, zorros, lobitos de río, y mulitas.

La Laguna de Rocha es también una zona en la que los pobladores desarrollan una intensa actividad de pesca artesanal. El camarón, el cangrejo azul, y peces como lenguado y corvina son los ejemplares más habituales.

 

 

 

 

¿Dónde comer algo?

Aprovecha para hacer una pausa para almorzar en la Cocina de la Barra. Las familias de los pescadores son las que elaboran sus platos con lo que sacan del mar unas horas antes. Ceviche de corvina, empanadas de sirí, croquetas y miniaturas forman parte de un menú que por su calidad y buen sabor ya ha comenzado a hacerse conocido en la región.

Dirección: Barra de la Laguna, Rocha
Teléfono: (+598)  095 669 936
Facebook: cocinadelabarra
Mail: cocinadelabarra@gmail.com

 

 

Cabo Polonio

“Podríamos habernos quedado durante meses, maravillosamente aislados de un mundo en el que el desarrollo excesivo puede parecer inevitable, y la obsesión por compartirlo todo por Instagram puede estropear incluso los secretos mejor guardados. Un lugar salvaje donde no hay nada entre usted y la arena, el cielo y la brisa de sal siempre constante del océano”. Así describía Paul Brady (Condé Nast Traveller, 2015) a Cabo Polonio, uno de los sitios más fascinantes de la costa oceánica de Rocha. Un lugar solo accesible a pié o en los vehículos todoterreno que ingresan desde la ruta. Precisamente es esta dificultad de acceso (que se explica por el estricto cuidado ambiental de las dunas móviles), lo que lo hace un oasis de paz y tranquilidad.

Quienes llegan a Cabo Polonio saben que la electricidad, el agua corriente o el acceso a internet pueden faltar. Pero también saben que encontrarán otros atractivos que les hará volver. Recorrer esos médanos infinitos. Disfrutar de playas de arenas blancas, aguas transparentes y olas altas. Charlar con los habitantes del pueblo, siempre dispuestos a compartir historias y relatar las leyendas de naufragios. Visitar las islas cercanas pobladas por miles de leones y lobos marinos.

Si te gusta probar sabores locales, no te pierdas los buñuelos de algas, elaborados con algas verdes de la zona. Un bocado obligado para todos los que lleguen hasta aquí.

 

 

 

¿Dónde tomar unos mates?

No hay mejor lugar para observar el maravilloso paisaje de Cabo Polonio que desde la cima de su faro. Su estructura de piedra es de 1881 y tiene 26 metros de altura. Desde allí se puede observar la extensa zona de dunas, la reserva de lobos marinos y las islas de Torres situadas frente a la costa. Este ícono de Cabo Polonio es el lugar ideal para unos mate, si te animas a subir los 132 escalones de la escalera caracol de su interior.

Palmares de Butiá

Dentro de la Reserva de Biósfera Bañados del Este, declarada así en 1976 por la UNESCO, se encuentra una superficie de unas 70.000 hectáreas (173.000 acres) pobladas de palmeras de butiá. Aunque el origen de esta gigantesca concentración de palmeras es un misterio, se sabe que han formado parte de este territorio desde hace miles de años. Hoy, son parte de la identidad de Rocha. Estas palmeras – la mayoría de las cuales tienen entre 200 y 300 años de antigüedad – están integrados a los símbolos oficiales del departamento y son frecuentemente mencionados por poetas y músicos locales.

 

 

¿Dónde tomar algo?

Con el fruto del butiá (de sabor agridulce) artesanos y emprendedores locales hacen distintos productos que se comercializan en la zona. En particular, licor de butiá. Prueba esta bebida y compra algunas botellas en Los Timboes.  A 30 km (19 millas) de la Ciudad de Rocha, en la zona de India Muerta, se encuentra este establecimiento que produce la bebida más típica en esta región. Bajo la marca “Caseras de India Muerta”, también podrás encontrar otros productos elaborados con butiá. Por ejemplo, refrescos, dulces, mermeladas, salsas, vinagre, panes, budines y alfajores. Si reservas con tiempo podrás, además, ir a almorzar o merendar y probar todos esos sabores en un entorno encantador.

Dirección: Puntas de Don Carlos 3617, Ruta Nº 15 km 53, Rocha
Teléfono: (+598) 4470 2367 –  091 470 937 – 099 090 189
Web: caserasdeindiamuerta.com
Facebook: caserasindiamuerta
Mail: contacto@caserasdeindiamuerta.com

 

 

Por Javier Castro.

Este contenido fue publicado originalmente en el portal Conocer 365, de Uruguay 365.

 

 
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