El espectador promedio se debe preguntar: ¿qué le pasa a Nicolas Cage? Y la pregunta no viene a cuento solamente por los horripilantes peluquines con los que ¿tapa? su calvicie. Cage pasó de ser uno de los mejores actores de la industria –el crítico de cine Roger Ebert lo ponía nada menos a la altura de Nicholson, DeNiro y Pacino- a repetirse hasta el cansancio en 3 o 4 películas al año, cortadas todas con la misma tijera. Solamente en 2011, para tomar como ejemplo, protagonizó Season of the Witch (donde era un caballero templario en el siglo XIV), Drive Angry (un hombre que escapaba del infierno para salvar a su hija), Seeking Justice (una suerte de vengador anónimo), Trespass (un hombre que quedaba rehén junto a su familia de peligrosos criminales) y Ghost Rider: Espíritu de Venganza (uno de los más ignotos superhéroes de Marvel Cómics en una vergonzosa versión). La explicación durante un tiempo a esta sobreexposición fue económica: Cage debía a Hacienda alrededor de US$ 6 millones y para sanear esta situación, tenía que filmar todo lo que se le ponía delante. Pero ahora, cuando se supone que dichos problemas han sido solventados, continúa al mismo paso arrollador –con 3 películas ya confirmadas para 2013- y con la misma poca prudencia a la hora de elegir guiones.
Una más de Cage
En Contrarreloj, el actor interpreta a un ladrón de bancos en una pelea por su hija. Sí, usted ya vio esto mil veces