Los asesinatos no son una temática nueva para la ficción serializada. Desde forenses que atrapan homicidas hasta abogados que desentrañan casos sangrientos, la muerte ha inundado las pantallas televisivas durante las últimas décadas.
Sin embargo, recientemente de la mano del podcast (programa radial vía streaming) Serial y de la serie documental de HBO The Jinx, el morbo cambió de forma. Ahora, las historias reales se convierten en el foco y la fascinación se aparta de la maravilla ficcional, encauzándose hacia la faceta más bestial del ser humano.
Explorando esa misma línea, Netflix amplía su grilla documental con Making a Murderer, una serie de 10 capítulos sobre el estadounidense Steven Avery, un hombre que fue condenado por violación en 1985.
Tras casi dos décadas en la cárcel, una prueba de ADN vinculó a otro hombre al caso, exonerando a Avery de toda culpa. En libertad, el acusado presentó una demanda para revelar la corrupción del sistema judicial estadounidense, pero su nombre pronto volvió a rodearse de sospecha, al convertirse en el principal sospechoso del asesinato de una fotógrafa en 2005.
Evidencias que incriminan a Avery y versiones que señalan una nueva corrupción policial en su contra generan un entramado que, durante 10 capítulos, se alimenta de material de archivo, diferentes perspectivas y entrevistas a personas involucradas en el suceso.
Estrenada ayer por la plataforma de streaming, Making a Murderer fue realizada por las directoras Laura Ricciardi y Moira Demos en el transcurso de 10 años.
Enfocándose tanto en la historia de vida de Avery como en los alegatos de corrupción policial y judicial, y pobre manejo de evidencia y de testigos, la serie analiza los errores cometidos en el primer caso y plantea interrogantes sobre la rectitud del sistema.
"Si no hubiésemos tenido testigos de estos eventos, probablemente no creeríamos esta historia. Nuestra meta siempre ha sido compartir esta experiencia con los televidentes", afirmaron las realizadoras en un comunicado de prensa.
Según la vicepresidenta de programación documental de Netflix, Lisa Nishimura, "Ricciardi y Demos han navegado por un terreno muy complejo y tejieron, con destreza, una serie increíble que te hace sentir como parte de la acción".
"Hay una cantidad increíble de giros en la historia de Making a Murderer, se siente como si fuese una ficción", agregó la ejecutiva de la plataforma digital.
Aunque Netflix ya cuenta con documentales como What Happened, Miss Simone?, The Square y Virunga, Making a Murderer llena el vacío de la docu-serie con una historia sombría que pretende llegar al nivel de cualquier perversa invención