27 de junio de 2014 19:24 hs

La definición apropiada de un hombre es un animal que escribe cartas”. Esa frase acuñada por Lewis Carrol explica de cierto modo el ambiente que hace unas semanas se respiró en el centro de convenciones más importante de Nueva York, el Jacob K. Javits Center.

Recuerdos, accesorios y objetos promocionales; joyería, listones, cuadernos elaborados con fibras naturales, cuero y tejidos. Y las tarjetas en todas sus formas, colores, tamaños y funciones: de felicitación, invitación, presentación y postales, por mencionar algunas, fueron las grandes protagonistas.

El National Stationery Show (NSS) -Feria Nacional de Papelería- atrajo este año a unos 12 mil compradores y proveedores de EEUU y 58 países para conocer y experimentar nuevos productos y servicios. Hasta aquí voló “Carta Postal”, el proyecto de la empresa de diseño uruguaya Ave Estudio, abriendo así un mar de experiencias y posibilidades de negocios.

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Carolina Leoni, originaria de Paysandú, conformó su empresa en 2011 basada en tres pilares: un taller de diseño, el desarrollo de productos y Carta Postal, un servicio mediante el cual los suscriptores reciben mensualmente dos postales ilustradas a mano e impresas en papel.

En su camino emprendedor, Leoni se ha encontrado con que en Uruguay no hay muchos proveedores y es muy difícil pensar en una producción variada de gran escala.
Por eso apostó a explorar Estados Unidos como puerta de entrada para un mercado global.

¿Por qué se decidió por el National Stationery Show de Nueva York? Esta es una plataforma de negocios que conecta a los diseñadores y productores con clientes, genera relaciones de licencias, permite encontrar proveedores, conocer tendencias, realizar lanzamientos y, lo más importante posibilita órdenes de compra.

Mercado que mueve millones
Un reporte de IbisWorld indica que en 2013, el mercado de papelería -para oficina y eventos sociales-, sobres e invitaciones, ascendió a US$ 9 mil millones y cuenta con más de 47 mil empresas; todas las cifras presentan declive debido a la fuerte competencia ante las opciones digitales. A esto se le suma el mercado de las tarjetas de felicitación que pese al auge electrónico, genera ventas anuales en EEUU por 6,5 mil millones de unidades, por entre US$7 y US$8 mil millones, según la Greeting Cards Association.

Leoni confiesa que llegar a la feria de Nueva York no fue fácil: las autoridades del NSS disponen de un arduo proceso de aplicación/aprobación, y diseñar la logística y destinar los recursos económicos requiere, entre otras cosas, nervios de acero.

Cuando recibió la carta de aceptación, tuvo que sentarse a seleccionar sus mejores diseños. “Los que a mí más me gustan”, precisa. No se puso a observar las tendencias foráneas, sino las propias, que es al fin y al cabo lo que la distingue del montón.

Y se lanzó en familia; junto a su esposo, Pablo Dutour; su cuñada Inés Dutour, y su amiga Agustina Ferrés. En equipo trabajaron en el montaje y atención a los visitantes del stand y la impresión del muestrario.

La inversión básica para los stands es de unos US$ 1.300. A esto hay que sumar hospedaje, alimentación y pasajes aéreos.

“No es fácil, pero me lo propuse”, dijo Leoni con sonrisa de cansancio, incredulidad y satisfacción. Su experiencia demuestra que cualquier emprendedor latinoamericano interesado en presentarse en esta plataforma de negocios de primer nivel puede conseguirlo, aunque no estará exento de inseguridad por la barrera del idioma, incertidumbre por los costos y hasta errores en el proceso.

Leoni quiso experimentar el proceso de producción en Nueva York. Imprimió y empacó allí sus productos, lo cual implicó destinar bastantes recursos y tiempo para investigar.

Redes de contacto
Otros expositores se valen de plataformas de Internet y las redes sociales no sólo para promocionar sus productos y su presentación en la NSS, sino recaudan dinero para el montaje. Sarita Mann, de British Columbia (Canadá) lanzó una campaña de fondeo en Kickstarter para recolectar US$ 18,000 y cubrir la producción de su línea de promocionales, el viaje y el montaje de su stand.

En esta edición, el NSS reunió a 80 expositores, la mayoría diseñadores y productores de marcas consolidadas y emprendedores recientes; además de Uruguay y México (representado por Acento Artístico que elabora papelería de la fibra de plátano), contó con la presencia de Magia Pura, de la diseñadora argentina Ani Alonso.

Por los pasillos no sólo desfilan empresarios y compradores meticulosos que se detienen a analizar los productos, sino verdaderas personalidades del mundo del diseño. Leoni contó que uno de los primeros días estaba enfrascada en sus cosas, cuando pasó por allí un rostro sonriente que le pareció familiar. Por suerte logró reaccionar y tuvo la oportunidad de interactuar con la ilustradora, fotógrafa y reconocida bloguera Garance Doré.

La experiencia, aunque agotadora, ha resultado positiva.
Cada jornada terminó con decenas de nuevos contactos, conocimientos y posibilidades para expandir el negocio. Ese era el objetivo.

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