Las series de televisión se establecen cada día más como el refugio de los mejores guiones, argumentos e interpretaciones. Con el mercado cinematográfico cada vez más copado por remakes y secuelas de medianos éxitos, la inventiva y el verdadero talento parecen haber encontrado cabida en la pantalla chica.
Vampiros eran los de antes
Cierto es que los éxitos cinematográficos marcan la cancha en cuanto a producciones de TV se refiere. Es lo que ocurrió tras el éxito de la serie de películas inspiradas en la saga Crepúsculo, de la escritora Stephenie Meyer, que se compone de cuatro libros: el homónimo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer. Esto es hasta el momento, ya que aunque anunció su final, nunca se sabe con estas gallinas de los huevos de oro. Detrás de Crepúsculo, una verdadera camada de series de televisión con conceptos similares pobló la pantalla. A saber: vampiros buenos que, a diferencia de los malos, que también están pero nunca se llevan el papel protagónico y en ocasiones ni siquiera beben sangre. Están vinculados en romances “más grandes que la vida misma”, de marcado carácter adolescente, como el público al que están dirigidas.
Hijos de drácula:
Vampire diaries: Outerbanks Entertainment. De Kevin Williamson. Con: Nina Dobrev, Paul Wesley
True blood: Hbo. De: Allan Ball. Con: Anna Paquin, Stephen Moyer
Blood ties: Kaleidoscope Entertainment Inc. De: Peter Mohan. Con: Christina Cox, Kyle Schmid
De este corte y tenor se desprenden series como Vampire Diaries, que es sencillamente penosa, y la bastante mejor True Blood, que no en vano es producida por HBO, reina indiscutida en esta primavera de la televisión. También está la efímera Blood Ties, de Canadá. Pero este impulso vampírico ha ido perdiendo fuelle con el correr de la primera década del siglo y parece ser que las nuevas series de TV se reformulan buscando otro tipo de género y otro tipo de público aunque, sin lugar a dudas, igual de numeroso.
Procedimiento policial
Los dramas policiales son tan antiguos como el concepto de serie mismo. Probablemente, estos sean incluso una de las patas más firmes dentro de la industria, con claros ejemplos de éxito: la mítica Hill Street Blues, con Karl Malden y Michael Douglas (que en español se conoció como Las calles de San Francisco), la semanal NYPD (New York Police Department) o la franquicia CSI (Crime Scene Investigation), en todas sus ciudades. En el último par de años, una nueva generación de series trata de realizar nuevos acercamientos al género, en ocasiones parándose en lugares poco habituales y en otras rehaciendo éxitos antiguos.
El primero de estos ejemplos, y el mejor de los que aquí se detallan, es la serie Justified, protagonizada por un solvente Timothy Olyphant, que ya había protagonizado otra serie de TV imperdible, el western Deadwood. Junto a él aparece un elenco de caras desconocidas pero estupendamente bien elegidas que hacen de la serie un policial atípico ubicado en Kentucky, una zona terriblemente pobre del medio oeste estadounidense. Allí se siguen las aventuras de un Marshall (el propio Olyphant) destinado a su pueblo de origen luego de haber matado demasiada gente en defensa propia. Lo notable de Justified va más allá de sus sólidos argumentos policiales, derivados de un relato del legendario escritor Elmore Leonard (el creador de la novela Jackie Brown que luego Quentin Tarantino llevó al cine), quien oficia además como productor ejecutivo de la serie. Es el sincero retrato que se hace de una realidad del país que poco se comenta: la increíble pobreza económica e intelectual de una zona de EEUU fuertemente golpeada por la crisis económica. En muchas ocasiones, los criminales no son más que personas desesperadas que fabrican drogas meramente para poder sobrevivir. En esto tiene algo parecido a lo que muestra el filme nominado al Oscar. Winter´s Bone- Justified se exhibe por la cadena FX y acaba de terminar en EEUU su segunda temporada.
De pólvora:
NYPD: 20th Century Fox. De: Steven Bochco, David Milch
CSI: Jerry Bruckheimer-CBS Productions. De: Anthony E. Zuiker
Justified: Sony. De: Graham Yost. Con: Timothy Olyphant
Hawai 5.0: CBS. De: Alex Kurtzman Con: Scott Caan
The killing: Fox. De: Veena Sud Con: Mireille Enos
No obstante, si hablamos de series policiales emblemáticas pocas pueden ocupar un lugar en la memoria como Hawai 5.0. La serie original causó furor internacional cuando se exhibió en EEUU a fines de los sesenta, y retransmitida por todo el mundo después durante décadas.
De ella destaca sobre todo una banda sonora inolvidable. La nueva apuesta de la cadena CBS consiste en retomar aquellos mismos personajes pero de manera actualizada, desarrollando más allá del conflicto policial un conflicto humano. Buena parte de esta nueva carnadura, entonces, se apoya en la interacción de sus protagonistas: Steve MacGarret (Alex O'Loughlin), un militar oriundo de Hawaii que regresa a la isla tras el asesinato de su padre y termina comandando este grupo especial, Danny Williams (Scout Cann), un policía de New Jersey que se traslada a la isla para poder estar cerca de su hija, Chin Ho Nelly (Daniel Dae Kim, famoso por su rol en Lost) un policía dado de baja por sospecha de corrupción que regresa a la actividad y Kono Kalakaua (Grace Park) una policía novata, gran conocedora del lugar. La mecánica de la serie se desarrolla sobre la premisa del choque entre estas distintas personalidades, especialmente entre el “hombre de acción” MacGarret y el más calmado Williams) con un marcado sentido del humor, que alimenta la serie. Acaba de terminar su primera temporada y la cadena ha confirmado ya su continuación.
También entre los remakes, pero que además abreva de esa exitosa corriente de narrativa policial nórdica de autores que copan las listas de ventas internacionales (los Mankell, Nesbo o Larsson, por citar algunos), se encuentra The Killing, versión de la miniserie danesa Forbrydelsen exhibida con gran éxito en su país de origen. En The Killing no se acompaña la trama policial de condimento local, como en Justified o con el humor de Hawai 5.0, sino que desarrolla por encima de todo el drama humano. La serie, que se compone de un total de 13 capítulos y que culminará su exhibición (por la cadena AMC, la misma de The Walking Dead) este mismo año, retrata una verosímil investigación policial sobre el asesinato de una joven.
El tono amargo de la narración deja poco margen al espectador y el clima del relato, ambientado en este caso en la lluviosa Seattle, amenaza con ser agobiante. Destacan además sus dos protagonistas, Mireille Enos y Joel Kinnaman, como Sarah Linden y Stephen Holder, los dos policías que investigan el asesinato de Rosie Larsen.
Espadas y magia
Por otro lado, sumada a la cada día más popular Game of Thrones, la cadena STARZ propone una revisión del mito artúrico con Camelot.
Esta nueva producción se estrenó en EEUU el pasado mes de abril y busca redefinir, nuevamente, la leyenda del Rey Arturo y sus caballeros. Apuesta a una mezcla de géneros, aventura y comedia, perfectamente enmarcados en lo que se conoce como fantasía heroica. El narrador, al menos en sus primeros capítulos, es un joven Merlín interpretado por Joseph Fiennes.
Pasado mítico:
Game of thrones: Hbo. De: David Benioff, D.B. Weiss. Con: Sean Bean, Mark Addy, Michelle Fairley
Camelot: Starz, GK TV. De: Chris Chibnal, MIchael Hirst. Con: Joseph Fiennes, Jamie Campbell Bower
Spartacus: Starz. De: Steven S. DeKnight. Con: Andy Whitfield, Lucy Lawless, John Hannah
Éste acompaña a un Arturo todavía niño en los primeros pasos que lo terminarán por convertir en Rey. El aspecto mágico de la reconocida leyenda está presente pero, al mismo estilo que Game of Thrones, aparece dosificado. Se apuesta más por una relación paterno-filial bastante curiosa entre el joven Arturo y su mentor. La primera temporada consta de 6 episodios, pero la serie se propone continuar sin un final establecido a la vista.
Con más espadas y ninguna magia está Spartacus: Blood and Sand, también de la cadena STARZ, exitosa y problemática revisión del famoso esclavo romano. La historia se ambienta específicamente en la carrera de Espartaco como gladiador y utiliza como aspecto técnico una manera de filmar al estilo 300. Esto es, como en el filme de Zack Snyder, actores sobre pantallas verdes o celestes, que ofician de escenografía mediante una cuasi animación.
En su primera temporada, la serie batió récords de espectadores e inmediatamente firmó para una segunda tanda de episodios. Desgraciadamente entonces, su protagonista Andy Whitfield fue diagnosticado con linfoma de Hodgkin, lo que interrumpió por completo la producción. Luego de un tratamiento, aparente recuperación y posterior recaída, Whitfield fue sustituido por Liam McIntyre, quien filma actualmente la segunda y pospuesta temporada. Entremedio, se realizó Spartacus: Gods of Arena, una mini-serie de 6 episodios que ofició de precuela, desarrollando el trasfondo de algunos de sus personajes y sirvió a la vez para tapar el bache. Spartacus: Blood and Sand apuesta al espectáculo de acción con una abundante glorificación de la sangre y del sexo, al límite de parecer casi una producción clase B. No obstante, su éxito ha sido innegable.