Los conductores y guardas de ómnibus interdepartamentales reclaman soluciones de seguridad y solicitarán una reunión urgente con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, luego de que el sábado fueran víctimas de ataques con piedras en los accesos de Montevideo.
Al menos dos unidades de pasajeros –una de la empresa Copay y otra de Buquebus– fueron atacadas en los accesos a Montevideo por jóvenes que esperan el paso de los coches para “tirar a matar”, como declaró ayer a El Observador el chofer de Copay, Luis Periasco, de 49 años. El conductor, que tuvo cortes mínimos tras el estallido del vidrio parabrisas del vehículo, descartó que la intención del agresor fuera el robo y dijo que “por la manera que tiran, en cualquier momento puede ocurrir una desgracia”.
Menos suerte corrió el conductor de la unidad de Buquebus, quien fuera alcanzado –el mismo sábado– por una piedra que le produjo un corte en la cabeza. Según Juan Arellano, representante de los ómnibus departamentales en la Unión Nacional de Trabajadores y Obreros del Transporte (Unott), el chofer debió ser intervenido y recibió 14 puntos de sutura en el cuero cabelludo. Asimismo Arellano indicó que, de acuerdo a una comunicación con el representante sindical de Buquebus, se había constatado que una de las pasajeras del coche atacado fue internada en un sanatorio de la capital y que había sufrido convulsiones. Sin embargo, de acuerdo a los testimonios recogidos por El Observador, otros vehículos, entre ellos camiones, también fueron atacados.
El dirigente confirmó que tras los hechos del fin de semana, el sindicato se reunirá esta tarde para pedir una reunión urgente con Bonomi en busca de una solución definitiva. “De no encontrar una solución, no se descarta algún tipo de medida sindical para frenar con estos ataques”, agregó.
Un ataque “a matar”
En tanto, Periasco relató lo sucedido con el coche de Copay y dijo que a 200 metros de camino Cibils, “un muchachote bajó corriendo del terraplén y tiró a partir”. Agregó que la piedra con la que fue agredido “rompió el parabrisas, atravesó el vidrió, rompió la puerta corrediza (que separa la cabina del pasillo que va hacia los asientos) y terminó adentro del ómnibus”. Tras el ataque, avanzó varios metros y frenó para esperar que llegara el coche de auxilio para realizar el transbordo de los pasajeros.
Consultado acerca de si creía que el agresor intentaba detener el coche para robarlo, Periasco dijo claramente que “no”, que para él se trata de “asesinos”. “Quien ve el cascote que me arrojaron se da cuenta que están tirando a matar. Es una piedra de unos 20 centímetros”, explicó. Sorprendido aún por haber resultado ileso, agregó que cuando llegó al galpón a guardar el coche se puso “a limpiar un poco y había vidrios hasta en el último asiento”, agregando que “es increíble que no se haya lastimado nadie”. Además, Periasco dijo que se registraron más casos. Según relató, pocos minutos antes habían agredido al coche de la empresa Buquebus antes mencionado y que, mientras él esperaba ayer el relevo, pararon otra unidad de Buquebus y un camión con el mismo problema, “con el parabrisas destrozado”.
Asimismo contó que el viernes habían apedreado a otro coche de Copay y a uno de Intertur. La preocupación de Periasco –dice– es la de todos los choferes que tienen que pasar por esa zona, comprendida “entre los semáforos del (estadio de Cerro, Luis) Troccoli y camino Cibils”. “De la forma que (el muchacho) se paró y tiró al parabrisas, es a matar. En cualquier momento va a haber una matanza”, alertó.
Acerca de la seguridad que han reclamado, el chofer sostuvo que ningún móvil de Policía Caminera estaba en las inmediaciones, pese a que “dijeron que había cuatro unidades en la vuelta”.