Federico Waksman y Juan Mariatti, dos uruguayos que hacían un recorrido por el Everest cuando fue el terremoto, se trasladaron al poblado de Khumjung, donde no hubo víctimas fatales pero sí algunos destrozos. Están ayudando a la gente a reparar sus casas y se quedarán hasta que haga falta.
“Teníamos ganas de volver y ver a nuestra familia, estábamos pensando en adelantar el vuelo. Pero surgió esta posibilidad de dar una mano y nos vamos a quedar acá ayudando”, contó Waksman a El Observador.
Allí los destrozos y la desesperación no llegan a compararse con los de Katmandú, la capital del país. Pero la gente está igualmente afectada. “La mayoría duerme afuera, en carpas. Algunos por miedo y otros porque están alertas a que haya otro temblor. La gente está preocupada porque está frío. De todos modos, no es invierno, la mayoría son sherpas y están medianamente acostumbrados”, relató el uruguayo, profesional de la navegación deportiva.
Según explicó Waksman, algunos comienzan a reparar los destrozos de sus casas pero otros todavía no lo hacen. “Están esperando a que venga alguien del gobierno a sacar fotos para registrar los daños y luego pagarles. Creen que eso podría suceder esta semana, tienen fe en que alguien va a venir”. No es que esperen mucho dinero, precisó, y por eso los que padecieron daños menores ya están reparando lo que pueden, sin esperar la ayuda económica.
Khumjung es un pueblo de menos de 2.000 habitantes ubicado cerca del Everest. Por estos días ahí se observa menos movimiento que de costumbre, según describió el uruguayo: ya casi no queda gente por bajar del Himalaya, nadie quiere ir al Everest porque hubo avalanchas y en la zona apenas quedan algunas personas que esperan porque no quieren ir a Katmandú. El resto son personas que se quedan en los pueblos para ayudar a quien lo necesite. “En este pueblo no hay”, agregó Waksman.
Los uruguayos hoy estuvieron arreglando una casa y el señor que los guió hasta allí les dijo que mañana les mostraría otra zona donde pueden colaborar.