20 de octubre de 2012 20:29 hs

En la política nacional hay dos posibles acontecimientos futuros que ya casi tienen la calidad de certeza: Tabaré Vázquez será el candidato presidencial del Frente Amplio y, además, ya muchos le pusieron la chapa de favorito en la carrera hacia la Casa de Gobierno.

Pero junto con esas casi certidumbres, a Vázquez se le aparecen en el horizonte más de una amenaza que deberá sortear antes de llegar a la meta.

Amenazas que están emparentadas con asuntos complejos de abordar para la izquierda o en los que el oncólogo tiene una opinión diferente a la de la mayoría de sus compañeros.

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Allí están el affaire Pluna, la aprobación de la despenalización del aborto, el plebiscito por la baja de la edad de imputabilidad, la propuesta de legalización de la marihuana, la baja popularidad del presidente José Mujica y la elección del futuro candidato a la vicepresidencia.

Hace poco más de un año –el 13 de octubre de 2011–, Vázquez anunciaba su retiro de la “actividad política pública” luego de sus “inoportunas” declaraciones acerca de que temió un conflicto bélico con Argentina por la pastera sobre el río Uruguay y le pidió ayuda al presidente de Estados Unidos, George Bush.

Pero ya son repetidas las veces que rompió el silencio para hablar de diversos temas. Sin ir más lejos, el jueves 18, durante un evento organizado por el Partido Comunista, advirtió que si la izquierda no gana las elecciones, el país no será “ni blanco ni colorado, sino tristemente gris”.

Ayer sábado volvió a hablar en una reunión del Comité Nacional del Partido Socialista (ver nota aparte), y aunque no hizo mención a su posible candidatura, fue ovacionado como el futuro presidente. Su presencia se está haciendo cada vez más frecuente en actos públicos y partidarios.

Obstáculos
Vázquez ya le ha puesto al Frente Amplio algunas condiciones para representarlo en las elecciones de 2014, pero la realidad le impone a Vázquez sus propios obstáculos para llegar a esa instancia.

Porque, entre otras cosas, en las pasadas campañas electorales, Vázquez no tuvo que definirse en asuntos que implicaran un corte vertical de la sociedad.

Pero ahora, por ejemplo ¿qué dirá Vázquez sobre la ley de despenalización del aborto, una ley similar a la que él mismo vetó cuando era presidente? Su opinión sobre el asunto choca con la de la gran mayoría del Frente Amplio y ahora tendrá que hablar del tema en plena campaña electoral y decir qué hará con la norma en caso de que sea presidente.

Y también tendrá a buena parte de los uruguayos del lado de blancos y colorados que quieren bajar la edad de imputabilidad. El plebiscito se realizará con las elecciones nacionales y será un asunto con el que los partidos tradicionales lo golpearán una y otra vez.

El affaire Pluna le está explotado en la cara al gobierno de José Mujica, pero Vázquez no se salvará de ser afectado. Este asunto también promete ser uno de esos en los cuales la oposición hará pie para pedirle a Vázquez una definición clara acerca de su parecer sobre las polémicas idas y vueltas de la aerolínea.

Siendo un cruzado en la lucha contra el consumo de tabaco, a Vázquez le gusta muy poco la propuesta del gobierno para legalizar el consumo de marihuana. El porro libre es otra de las incomodidades que a Vázquez le han generado desde sus propias filas.
Tal vez no sea tan incómodo como la elección del frenteamplista que lo acompañará en la fórmula presidencial, ya que Mujica puede querer meterle a prepo a un hombre de su confianza.

Por último, si los índices de popularidad de Mujica siguen cayendo, Vázquez deberá tomar una distancia prudente para que el desbarranque no se lo lleve puesto.



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