Todos los años a principios de setiembre los ojos del mundo del cine miran hacia ese rincón del mar Adriático donde se encuentra la ciudad de Venecia.
Ambos directores ya saben lo que es obtener el reconocimiento y la gloria en Venecia. Kitano lo obtuvo en 1995 con Hanabi (Flores de fuego), mientras que Ki-duk lo hizo en 2004 con su película Hierro 3.
Tres estadounidenses
La embajada estadounidense en Venecia tiene a dos nombres de destaque en su grilla. El primero es el polémico Terrence Malick (La delgada línea roja, El árbol de la vida), que compite con To the wonder. Cuenta la anécdota de un hombre que recupera un viejo amor luego de una complicada relación anterior. El filme recibió tanto abucheos como aplausos el domingo en su premiere veneciana.
Luego, el venerable Brian De Palma participa con el thriller erótico Passion, una remake de la película francesa Crime d’amour.
Pero quizá la propuesta más interesante sea la de Paul Thomas Anderson. Su nuevo filme, The master, protagonizada por Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman, aparte de estar filmado en 70 milímetros, promete y mucho.
Francia y el crédito local
Olivier Assayas y Xavier Giannoli (con Superstar) serán dos de los representantes franceses en Venecia.
Los locales tendrán al veterano Marco Bellocchio, con Bella addormentata (sobre la eutanasia basada en el caso real de Eluana Englaro), a Daniele Cipri, con É stato il figlio, y a Francesca Comencini, con Un giorno speciale, como aspirantes al premio mayor.
Entre las películas más “raras”, se destaca la portuguesa Líneas de Wellington, protagonizada por John Malkovich en el papel del célebre general inglés rival de Napoleón. Se trata de un proyecto que había iniciado el director franco-chileno Raoul Ruiz y que terminó su viuda, la directora chilena Valeria Sarmiento.
También el drama de origen filipino Thy womb, sobre una mujer que no puede tener hijos, puede ser la sorpresa en un festival cuyos jurados acostumbran a no premiar los candidatos obvios.