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3 de junio de 2011 21:37 hs

La inobjetable y emocionante clasificación de Peñarol a la final de la Copa Santander Libertadores ante Santos tuvo su broche de oro en Buenos Aires ya entrada la madrugada uruguaya del viernes.

Si bien el técnico Diego Aguirre se mostró exultante en los festejos dentro de la cancha y en el saludo a la tribuna donde estaba la parcialidad mirasol, una vez de regreso en el camarín, tanto futbolistas como dirigentes mostraban más mesura y tranquilidad que luego del partido de Santiago de Chile que los había clasificado para enfrentar a Vélez.

Pero igualmente, el paso de los minutos dejó muchas cosas para contar. Como por ejemplo, las cábalas del presidente Juan Pedro Damiani.

Una vez más, concurrió al partido con la última camisa que le regaló su madre antes de fallecer. “Esta camisa tiene un gran recuerdo para mí y me acompaña siempre”, explicó Damiani a El Observador mientras mostraba otra de las cábalas: su hijo pequeño le había dado un muñequito de Batman que tenía en el bolsillo derecho del pantalón.

Consultado acerca de cómo había vivido el encuentro, sostuvo que “sufrí muchísimo, pero parece que está marcado lo que es la historia de Peñarol. Nos hicieron el 1-1 en el momento más complicado, después llegó el segundo, el penal, pero bueno, es el sello histórico de Peñarol: ganar sufriendo. Estoy muy feliz, sufrí más que nunca”.

El eterno capitán Antonio Pacheco admitió que en el penal que erró Santiago Silva, “se me caían las lágrimas, porque ya a partir de ahí no se escapaba… y no se escapó”. A Pacheco se le termina el contrato y advirtió entre risas: “si vamos al Mundial y no me lo renuevan por seis meses voy a la sede y rompo todo”

Martinuccio dijo que “le rezaba a Dios y por suerte El Tanque (Silva) se resbaló y lo erró”.
Además, dijo que “cuando firmé con Peñarol hace dos años, nunca pensé en llegar a esto. Antes los veía por televisión y ahora me toca jugar una final: es impresionante”.

Carlos Valdez, la enorme figura del partido, indicó que “es un sueño que no me esperaba. ¿El duelo con Silva? Es un gran jugador, me sorprendió. No lo conocía porque estuve muchos años afuera, pero es un clase A, muy duro de marcar, muy fuerte, técnico, experiente”.

“Del corazón no me muero”
Vicente Aguirre, el padre del técnico de Peñarol, acompañó por primera vez al equipo al exterior. Su sonrisa lo decía todo. “Lo viví con unos nervios terribles. Además, me ubicaron detrás del arco y cada vez que atacaban, era complicado. Yo de por sí soy un poco pesimista y sumado eso a los jugadores peligrosos que tenían, lo sufrí horrible. Pero que del corazón no me muero, de eso estoy seguro. Capaz que me pisa un camión en la esquina, pero del corazón no me muero”, explicó el padre de Aguirre a El Observador.

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