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Virginia Staricco es presidenta de LaNave Multimodal y Cargo Postal

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Virginia Staricco, la vocera de hacerse respetar y ponerse en la piel de otras

En un mundo de hombres, Virginia Staricco supo abrirse camino; descubrió la inigualable sensación de cambiar vidas y se involucró de lleno en lo social

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07 de marzo de 2021 a las 05:00

Creció entre camiones. A los 12 años empezó a trabajar en la empresa de camiones de su padre. Recuerda que en lugar de los típicos posters de artistas, en su cuarto tenía imágenes de camiones. Luego se empleó en panaderías y cuidando niños, pero volvió al rubro del transporte.

A la hora de almorzar en el trabajo, entre compañeros fantaseaban qué harían si ganaran el cinco de oro. Los otros hablaban de viajes por el mundo o comprar mansiones. Ella siempre decía: “quiero tres camiones amarillos”.

Conoció a Emilio Mirás, empresario argentino propietario de la transportista Mirtrans. Se convirtieron en pareja. Él le propuso instalar una filial de su empresa en Uruguay y se convirtieron en socios. Los tres camiones de sus sueños terminaron siendo 350 –todos pintados de amarillo- y tiene como principales clientes a multinacionales. Es presidenta de LaNave Multimodal, Cargo Postal y Fundación LaNave.

La mitad de los 800 trabajadores de su grupo son mujeres, que también se desempeñan como camioneras o choferes de elevadores.

Asegura que en su vida fue tomando oportunidades y no ha dejado pasar ningún tren. Pero además tiene claro que se forjó en base a aprender de los obstáculos y las tristezas.

Una de esos aprendizajes imborrables fue el ver la lucha de su madre contra las penurias económicas y cómo logró sacar adelante la familia con un padre ausente.

Entiende que no se puede construir una empresa si no se está conectada con la gente que trabaja en ella.

Por eso se sintió interpelada cuando su madre – que trabaja junto a ella en el grupo- le empezó a transmitir las necesidades que veía en las empleadas del grupo. Le hablaba de parejas violentas, de no tener donde dejar a sus hijos para poder trabajar o estudiar, de situaciones críticas.

Por eso en 2019 inauguró el centro de cuidados para niños “Crece desde el pie” en Barros Blancos, inicialmente pensado para que sus empleadas pudieran trabajar tranquilas. La obra fue posible a través del Sistema Nacional de Cuidados, y su grupo invirtió US$ 500 mil.

Staricco lo define de una manera pintoresca: para ella es como tener un colegio de Carrasco en Barros Blancos.

Los 400 metros cuadrados del Centro Crece desde el pie tiene capacidad para 120 niñas entre 0 y 12 años, con énfasis en la primera infancia. La empresa se encarga del pago de gastos mensuales como la luz y el agua, mientras que el sindicato se ocupa de las tareas de mantenimiento del edificio.

El Centro Crece desde el Pie está ubicado en Barros Blancos

Se suponía que 80% de los cupos iba a estar destinado a los hijos de empleados del grupo y 20% a la comunidad, pero rápidamente ese porcentaje se invirtió.

Descubrí niños con hambre, quemados, golpeados, hijos de madre adolescentes o prostitutas, que me pedían poder salir de esa situación. Durante una semana lo que hice fue llorar. ¿Cómo existía eso? ¡Qué lejos que estaba yo de de conocer esa realidad! Tenía que hacer algo. Lo primero fue una lista de mujeres que querían trabajar en la zafra de diciembre, y para las que sufren violencia o abuso, hablar con la intendencia para contar con asistentes sociales para ayudarlas a salir y acompañarlas para que puedan denunciar”, rememoró en una entrevista realizada en programa La mañana en casa.

Dice que su camioneta tiene miles de kilómetros por llevar al centro a otros empresarios para sensibilizarlos con la situación porque “sólo cuando lo ven lo sienten”. “La responsabilidad empresarial es más marketing que realidad. Un cambio genuino se logra con políticas internas reales y no con estadísticas”, disparó en conversación con El Observador.

Feminista para nada

Staricco percibe que hoy en día los medios y las instituciones están más permeables a escuchar las necesidades de las mujeres. Pero subraya que en realidad se trata de un trabajo diario para generar un cambio cultural y que se note “una diferencia en cuanto a la equidad y a que la independencia económica saque a la mujer de la violencia”. Lamenta que esto todavía no esté inculcado en la sociedad.

No estoy en contra de las feministas pero no me siento feminista para nada. Me siento una mujer que peleó siempre por tener las mismas oportunidades de los hombres. Necesito igualdad de oportunidades, en el cuidado, en la vida y no que por ser mujer entre perdiendo en cualquier ámbito donde vaya -que es lo que me sucede habitualmente-. Me sucede en un estudio de abogados, en una reunión. Aún hoy, por ser mujer ya entro cuatro puntos abajo”, comentó.

La empresaria pone énfasis en que la empatía nace de la experiencia: “Los políticos a veces fracasan porque se basan solo en ideas o estadísticas, cuando uno tiene experiencia del dolor es más fácil el cambio. Me nace y es genuino porque lo sufrí. Me puedo poner en la piel de esa mujer porque pasé por procesos similares”.

La culpa materna

Staricco amamantó a sus dos hijos en la silla del escritorio de su empresa. Cada tanto se acordaba de darse vuelta para que no la vieran porque su oficina era vidriada, pero no quería dejar de ir a trabajar. En ese momento era visto como una debilidad. Y recuerda que el entorno la hacía sentir culpable. “Podemos ser madres y profesionales y no sentirnos culpables”, reivindica.

Hoy en día, todavía le llama la atención y se da vuelta a mirar cuando ve hombres por la calle cuidando a sus hijos.

Entiende que falta un cambio de mentalidad y que se empieza por casa: “Mis hijos me respetan, mi hijo lava los platos igual que mi hija; en ningún momento van a cuestionar a una mujer en un puesto de liderazgo”.

Cuando siente que ha podido ayudar a una mujer se le “caen las lágrimas”. Repite que una vida que pudo cambiar es el premio mayor que puede recibir. “De esa forma siento que colaboré a no repetir lo que ví. Es una satisfacción única. Es por ejemplo, esa paz de saber que podes enfrentar un desafío profesional porque tenes a tu hijo bien cuidado”, reconoce.

Staricco también trabaja en un proyecto de cruce de mercaderías a través del puerto de Juan Lacaze

Igualmente apunta a las oportunidades que faltan. Y critica a aquellos (“muchos”) que no toman mujeres porque se embarazan o porque tienen que ir a las charlas del colegio. “Yo flexibilizo. Que vaya tranquila. Porque la responsabilidad la tenemos igual o diez veces más que el hombre. Es cultural”, insiste.

En cuánto as su involucramiento social, Staricco sabe que llegó a un punto que ya no puede mirar para otro lado.

“Si quiero hacer que mis hijos tengan oportunidad en este país debo empezar por estos cambios. No podes dejar a nadie afuera. Se trata de inspirar, de dar el ejemplo. Es mentira que a la gente le gusta vivir mal”, comenta.

En este 2021, Staricco ha vuelto a aprender de los sufrimientos. Se separó de su socio, y dice que le ha costado mucho que se valorice el esfuerzo que realizó en el grupo durante los últimos 15 años.

Tiene la mitad de las cuatro empresas uruguayas del grupo pero asegura que debió luchar para que se reconociera su posición.

“Este tema lo tengo a flor de piel. La exposición (reciente) en los medios responde a la necesidad de que se respete lo que uno hace, el tiempo que uno dedica; dejé muchos años a mis hijos por lo profesional y lo social, y a veces no siento que se devuelva en el entorno”, señala.

Más allá de todo, Staricco se siente la voz de muchas mujeres que no son respetadas. Y asegura que levantará una y otra vez la bandera de los derechos que se tienen que defender.

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