Pasadas casi tres semanas desde el balotaje, con los resultados más digeridos, y cuando estamos cerca de conocer quiénes acompañarán a Yamandú Orsi en el nuevo gobierno, se dio la reaparición de Álvaro Delgado en la escena política, pero también se conoció una encuesta que evaluó "la forma en que Luis Lacalle Pou está desempeñándose cómo presidente" (esa fue la pregunta que se hizo) y otra que muestra cuánto espera la opinión pública que el próximo gobierno aplique de continuidad y cuánto de cambio. Con estos nuevos elementos dedicaré esta entrega de la newsletter EnClave a analizar la derrota de la fórmula Delgado-Ripoll.
El logro de Lacalle Pou no es extensivo a su gobierno y otras seis causas
Un dato de este jueves que sorprendió es que en noviembre, mientras votos de la coalición se fugaban hacia la fórmula del Frente Amplio de Yamandú Orsi y Carolina Cosse, el 54% de la población evaluaba bien a Lacalle Pou, cuyo delfín político, Álvaro Delgado, se "vendía" como su continuidad. La encuesta mostró también que un 29% desaprobó la gestión y otro 16% que se mostró indiferente por lo que el saldo positivo fue de +25.
Estos datos de Equipos que se dieron a conocer este jueves en Subrayado muestran que en plena campaña electoral el presidente mejoró la aprobación de su gestión y llegó a su punto más alto desde mediados de 2021 en plena pandemia. El director de Equipos Ignacio Zuasnabar calificó como “una curiosidad inédita del ciclo electoral” este resultado ya que en casos de aprobación tan grande de quién gobierna, el electorado suele optar por la continuidad del gobierno, sin embargo, esta vez se optó por un cambio de signo político.
A su vez, la otra encuesta que Equipos dio a conocer mostró que la mayor parte de la población le pide al próximo gobierno continuidad con cambios o cambios pero manteniendo algunas cosas.
1. Loas para Lacalle Pou pero no para su gobierno
Son factores que se suman al análisis de la derrota de la fórmula Delgado-Ripoll que se viene procesando en la coalición y en el Partido Nacional aunque se ha decidido dejar la autocrítica propiamente para después de las elecciones departamentales, dónde los nacionalistas se juegan el triunfo de varias intendencias que quedaron en duda después de los resultados de noviembre.
Una primera conclusión que se puede sacar es que una cosa es Lacalle Pou y otra su gobierno. El personalismo que le imprimió a la gestión, sus dotes de comunicación y liderazgo indiscutidos, captan una simpatía y una aprobación que es capitalizada por el mandatario a título personal pero no se traduce a toda la gestión.
2. Errores y escándalos del gobierno
La seguidiila de escándalos bien conocidos entre los que se destacaron el excustodio presidencial Alejandro Astesiano preso por corrupción, el caso Marset que derivó en la renuncia de cuatro jerarcas, entre ministros y subsecretarios y con el asesor principal del presidente Lacalle Pou indagado por destruir un documento público, las contrataciones directas en Salto Grande, o la corrupción en Artigas, donde el clan Caram terminó con cuatro condenados por el pago de horas extras irregulares, la entrega de casas a militantes de Cabildo Abierto por parte de la exministra de Vivienda Irene Moreira, hicieron mella en alguna parte del electorado.
No se puede saber en qué proporciones exactas impactó pero sin duda fueron un factor que hizo que algunos que le habían prestado el voto al gobierno, se lo quitaran ahora. Aún así, también en este caso, Lacalle Pou logró que ninguno de estos hechos afectara su buena imagen, ya que en todo momento mantuvo altos niveles de aprobación. Solo el caso Astesiano parece haberlo tocado en su momento ya que bajó a 39% su aprobación a fines de 2022, el punto más bajo.
3. El candidato
Tras permanecer dos semanas en silencio, Álvaro Delgado volvió a la escena pública el fin de semana pasado al participar de la despedida de fin de año de D’Centro, un sector formado por diferentes grupos entorno a su candidatura. Por un lado sorprendió que fuera justamente en un acto de D´Centro y no en una actividad de su sector la lista 404, o en un ámbito más general del Partido Nacional. Sin duda, una señal que puede dar la pauta de nuevas alianzas a futuro, como te contaron mis compañeros Diego Cayota y Santi Soravilla en Galleta de Campaña.
“Ya vendrán los tiempos de análisis” de la derrota, le dijo a sus correligionarios. “Sepan que, en lo personal, voy a estar escuchando a todos. Vamos a estar escuchando a todos para generar una oportunidad para ser mejores”, agregó.
No se puede desconocer que el candidato fue un factor que jugó un papel importante en la derrota. La elección fue histórica en cuánto a que por primera vez ningún candidato era líder de su partido. También vino a confirmar que a los delfines de los presidentes no les va bien, pero sobre todo demostró que Delgado no logró dar en la talla. Si bien no hizo una mala campaña y tuvo propuestas, más incluso que Orsi, como él mismo reconoció no enamoró ni convenció de que podría ser un buen mandatario. Además hubo incoherencias en su discurso, sobre todo de cara al balotaje, ya que mientras le pegaba al Frente Amplio con dureza, luego les ofrecía cargos en el gabinete. Hay incoherencias que se pagan caro.
4. La elección de Ripoll.
Es otro factor que no puede faltar en el análisis aunque no parece ser el principal para explicar la derrota. Tampoco se puede afirmar que con Laura Raffo de vice hubiera ganado la elección pero a la vista está que arriesgó mucho y no le salió bien. Delgado dijo que ponía a Ripoll para captar votos de izquierda y eso no se sucedió. Si bien no votó mal en la zona metropolitana, donde ella desarrolló su principal tarea, no lograron un repunte que demuestre que movió la aguja.
5. El interior y los caudillos
Acá estuvo uno de las claves más importantes de la derrota. La coalición perdió en departamentos que hoy tienen intendencias blancas como Paysandú y San José, pero perdió votos en bastiones blancos como Artigas, Treinta y Tres y Cerro largo y también en Rivera, el bastión colorado.
Si se compara con la elección de 2019, como hizo esta nota de El Observador, la fórmula Delgado-Ripoll votó peor que la de Lacalle-Argimón en todos los departamentos. En Artigas, donde ocurrió el escándalo de corrupción de los Caram, fue donde más se vio la caída (casi nueve puntos porcentuales).
El difícil adjudicar esa pérdida de votos a un sólo factor, pero no se puede olvidar que en litoral la pasaron muy mal con la diferencia cambiaria en Argentina, y que los hechos de corrupción o las gestiones de algunas intendencias han recibido reparos. Por eso es un hecho que la coalición deberá prestar atención ahora a la campaña electoral de cara a las departamentales y también es cierto que los caudillos locales no ponen la misma energía y los mismo recursos para un balotaje que para mantenerse en el sillón departamental.
6. El bolsillo y la seguridad
El ministro de Transporte José Luis Falero ensayó una explicación que puede que no esté alejada de la realidad. Dijo que si bien el gobierno hizo "una fuerte apuesta a la descentralización”, como en la construcción de viviendas y rutas, eso no fue suficiente. “Quizás estaban esperando algo más que le llegara al bolsillo, que no llegó como hubiéramos deseado al comienzo por la crisis que conocemos, y quizás los tiempos no nos dieron”.
También la seguridad, el tema que más preocupa a los uruguayos no logró el salto que la gente esperaba. Ese fue un factor importante en 2019 que llevó a perder al Frente Amplio ante el estancamiento y la falta de respuestas que se le daba a la población. La esperanza de que este gobierno pudiera mejorar los niveles de seguridad hizo que se le diera un voto de confianza, y si bien bajaron varios de los delitos, los homicidios que generan gran preocupación, no lograron bajar, como tampoco se logró frenar la violencia en zonas más desfavorecidas de Montevideo y zona metropolitana. Es un factor que tiene que haber incidido también, la percepción de que es algo que nadie lo puede arreglar.
7. El buen trabajo del Frente Amplio
No se puede desconocer que un factor que pesó en la derrota fue el gran acierto del Frente Amplio. Ya mencioné en columnas anteriores, lo bien que se preparó la fuerza política saliendo a escuchar a la gente y no sólo a su militancia, lo que lo hizo volver a captar votos que había perdido.
Y para cerrar, vuelvo a traer una cita del suscriptor Pancho Valiñas, que viene a cuento de la buena aprobación de Lacalle Pou: "Ganarle al caballo del comisario es una hazaña digna de respeto".