La que pasó fue una muy mala semana para el presidente Luis Lacalle Pou. Primero el cuádruple homicidio que a una semana de ocurrido sigue sin aclararse y llevó al presidente a admitir que su gobierno no está pudiendo con los homicidios.
A eso se le sumó que volvió el caso Astesiano a la escena pública con una nueva revelación que demuestra que el presidente Lacalle conocía el seguimiento que realizó su custodio al presidente del PIT-CNT Marcelo Abdala el día que chocó alcoholizado en Punta Carretas.
Según tu ideología y de qué lado te pares, concebirás esto como algo gravísimo y peligroso para la democracia o lo verás como una nueva operación política para perjudicar al presidente y adjudicarás esa intención a las filtraciones teledirigidas. Entre ambos extremos hay ángulo para otras consideraciones que realizaré en esta entrega de EnClave.
El tenor de la nueva revelación
Cuando la fiscal Sabrina Flores heredó el caso Astesiano al asumir en lugar de Gabriela Fossati en la fiscalía de flagrancia de 12 turno, siguió investigando varias líneas y archivó otras que su antecesora había abierto, como la de Gustavo Leal, el exasesor del Ministerio del Interior que había visitado al padre de Astesiano en el Chuy. En ese marco, le pidió a la Policía una nueva revisión de los chats del celular de Astesiano y de ahí surgió la captura de pantalla de un intercambio que mantuvo con el presidente Lacalle que se dio a conocer en el libro El caso Astesiano. Una trama de espionaje y corrupción en la Torre Ejecutiva, escrito por el periodista Lucas Silva.
En ese chat que Astesiano compartió con un oficial de la Brigada de Drogas, le comunicaba a Lacalle que la Brigada Antidrogas de Montevideo vigilaba un quiosco de Ciudad Vieja en el que Abdala compró cerveza el día del accidente, porque tenía la sospecha de que ahí funcionaba una boca de venta de drogas.
De los chats de Astesiano ya conocidos en febrero de 2023 se sabía cuando se enteró del accidente de Abdala quiso aprovecharse del hecho. Le había escrito al secretario privado de Lacalle Pou, Nicolás Martinez, diciéndole “hay que matarlo a este hijo de puta”. Y para ello realizó un seguimiento utilizando las cámaras del Ministerio del Interior a las que tenía acceso por ser el jefe de la custodia presidencial, para conocer los movimientos que había realizado ese día en busca de algo turbio.
Del libro que salió esta semana surge un dato más y es que Astesiano le pidió a la Brigada Antidrogas que iniciara una investigación sobre ese kiosco con el argumento de que allí podría funcionar un puesto de venta de droga. De todo ello estaba al tanto el presidente Lacalle Pou porque ante el reporte de lo actuado por la brigada que le reenvia Astesiano, el presidente le respondió: “Perfecto”.
En las comunicaciones de Astesiano con el comisario Rafael Alen, de la Brigada, queda claro que la fiscalía de Estupefacientes a de la fiscal Mónica Ferrero había autorizado la “videovigilancia para el comercio”. También surge que Astesiano organizó una reunión con personal de la Brigada Antidrogas en el anexo de la residencia presidencial de Suárez.
Búsqueda y La Diaria, que publicaron un adelanto del libro este jueves, informaron que Flores interrogó a Alen y al subjefe de la Brigada, Óscar Sosa, en abril pasado y que en ese interrogatorio ambos confirmaron que se hizo la investigación a pedido de Astesiano, que no se les mencionó a Abdala y que nunca habían recibido un pedido así desde Presidencia.
Este jueves, luego de una andanada de repercusiones que generaron ataques y defensas, Lacalle Pou respondió sobre el tema y dijo: “Siempre recibo información. Siempre recibí información. De Astesiano, de la Inteligencia, del Ministerio del Interior y de otros organismos del Estado. Siempre recibí información. Cuando son asuntos que, de alguna índole, son importantes, trascendentes, incluyen o involucran personas trascendentes e importantes recibo información. Siempre recibo información”.
Agregó que nunca usó esa información, “con ningún fin” y que está dispuesto a ir a la Justicia y a que le revisen su celular. “Si realmente se cree que el presidente de la República actuó de manera ilícita: a la Justicia. Y como nunca he tenido problema ni voy a tener, a la Justicia”.
Los hechos que revisten gravedad en relación a este caso:
- Astesiano tenía poder y se movía a sus anchas avalado por el mandatario que confiaba en él.
- Utilizó el aparato estatal con fines espurios ya que al tener acceso a las cámaras las utilizó para hacer un seguimiento del dirigente sindical de ese día buscando pruebas para perjudicarlo.
- Movilizó recursos estatales para lograr que se iniciara una investigación a un comercio, con el aval del presidente, ante la sospecha de que allí se vendían drogas y logró una fiscal autorizara una videovigilancia.
¿Cuál es el papel del presidente en esto?
Una primera e ineludible responsabilidad de Lacalle Pou, que se ve obligado a admitir ante cada hecho que se hace público, es haber elegido como jefe de sus custodios a “El Fibra”, un tipo impresentable con antecedentes y dejarlo hacer y deshacer en su nombre.
Harina de otro costal es que conociera sus chanchullos o que fuera partícipe, que es algo de lo que sigue sin haber pruebas.
Volviendo al caso Abdala concretamente, no reviste una irregularidad que el presidente fuera informado de una investigación por un tema de drogas que involucra a una persona pública como lo es un dirigente sindical, pero si sumamos el mensaje de Astesiano a Martínez (“hay que matarlo a este hijo de puta”) sería ingenuo pensar que no estuviera al tanto del seguimiento que Astesiano venía haciendo al sindicalista.
También surge una contradicción de sus propias declaraciones, porque si bien ahora admite que sabía lo actuado por Astesiano, hace meses en una rueda de prensa lo había negado y había preguntado: “¿En qué me involucra a mí, o cual es la pregunta hacia el gobierno cuando hay una persona con prisión preventiva que está sometida a la justicia. ¿Cuál es el nexo con quién habla?...”. Estos nuevos hechos revelan que sabía más de lo que intentó demostrar en ese momento.
Desde el punto de vista judicial, no se pueden esperar grandes novedades inmediatas ya que es altamente probable que la fiscal Flores pase desde la semana próxima a la cuarta fiscalía de Homicidios que se creó y comenzará a funcionar el lunes 10. El fiscal que asuma la causa precisará varios meses para interiorizarse y una vez que lo haga tendrá que resolver si amplía la pericia sobre el celular de Astesiano, si cita al presidente o si le pide el celular para periciarlo, todas medidas que podría tomar un fiscal.
Desde el punto de vista político, es difícil imaginar que esto pueda generar una gran repercusión en la imagen del presidente, dado el tener que tuvo y la respuesta del presidente que salió sólido e intentando mostrar transparencia. Tampoco se puede precisar qué impacto tendrá en las elecciones pero en el camino hacia octubre es seguro que seguirá siendo un lastre para el oficialismo.