17 de septiembre de 2024 5:00 hs

En sus últimas apariciones públicas, Jerome Powell, el chairman de la Reserva Federal, se ha referido en reiteradas ocasiones a la dinámica del mercado laboral en EEUU. Por ejemplo, en su discurso en Jackson Hole comentó: “No buscamos ni damos la bienvenida a un mayor enfriamiento de las condiciones del mercado laboral”, además señaló que “los riesgos a la baja para el empleo han aumentado” y mencionó dos veces que “las condiciones del mercado laboral ahora son menos estrictas que justo antes de la pandemia en 2019, un año en el que la inflación estuvo por debajo del 2%”.

Actualmente el chairman ve más riesgos al alza en el desempleo que en la inflación. Y como en los últimos años, el mandato dual de la Fed ha estado más sesgado hacia retomar la estabilidad de precios (hoy la inflación es baja y estable en torno al 2%) que a maximizar el empleo, este giro de Powell en Jackson Hole tiene especial relevancia a los efectos de pensar la política monetaria estadounidense de aquí en adelante.

Esto explica por qué las cifras del mercado laboral americano de la semana revestían especial interés. Por un lado, como mencionamos, claramente la Fed esta más al pendiente que nunca de lo que sucede en el mercado de trabajo. Al mismo tiempo, habíamos tenido algo de ruido en las cifras de julio (huracán Beryl), por lo cual el dato de agosto estaría más “limpio”.

Comencemos con las cifras de la encuesta JOLTS, que arrojó que las ofertas de empleo sumaron 7.67 millones en julio por debajo del consenso (8.1 millones), una caída respecto del dato de junio de 7.91 millones (que se revisó a la baja en -238 mil, siendo 8.18 millones la cifra previa). Desglosando un poco las cifras, vemos que la relación entre la oferta de empleo y el desempleo fue de 1.07, ya por debajo de las tendencias de la prepandemia (1.2).

Esto es completamente coherente con la tesis de debilitamiento gradual del mercado laboral y normalización de la curva de Beveridge que muestra la relación entre desempleo y tasa de vacantes. Sin embargo, aunque en el global el dato no fue el mejor, el reporte vino con algunas cifras más positivas. Por ejemplo, tanto la tasa de contratación (3.5%) como la tasa de desvinculación (3.4%) aumentaron 0.2 pp desde los mínimos de junio. A su vez, la tasa de renuncias también aumentó del 2.0% al 2.1%, mientras que la tasa de despidos aumentó al 1.1% en julio desde el 1.0% en junio (anteriormente 0.9%), pero ha estado oscilando entre el 1.0% y el 1.1% durante el último año y no hay señales de que esté aumentando. Creemos que este dato es la clave para la Fed.

Analizando sectorialmente el comportamiento de las vacantes de empleo en julio, vemos que la contracción de -237 mil o -3% m/m se corresponde mayormente al sector privado (-145 mil) amplificado por la destrucción de vacantes a nivel del gobierno (-92 mil). Hubo una gran destrucción de vacantes en rubros como educación y salud (-196 mil), comercio, transporte y servicios públicos (-157 mil), servicios privados (-124 mil), construcción (-51 mil) y “bienes” (-21 mil). Del lado positivo, se registraron aumentos de vacantes en servicios profesionales y empresariales (+178 mil) y, dato curioso, manufactura (+31 mil), salió bien, a pesar de que se esperaba mayor debilidad. En “otros servicios” también tuvimos creación de empleo (+51 mil).

Por otro lado, se conoció el último informe de ADP, correspondiente a agosto, que reveló que el empleo en el sector privado aumentó en 99 mil puestos (vs 144 mil del consenso) tras un aumento de 111 mil en julio (122 mil anterior, revisado a la baja). El empleo en el sector servicios aumentó en 72 mil, liderado por un aumento de 29 mil en “servicios de educación y salud”. El empleo en el sector de bienes aumentó en 27 mil personas, con un gran aumento en la construcción.

Vale destacar que, normalmente, el mercado suele prestar menos atención a este reporte, por considerarlo menos fiables que los non farm payrolls (NFP) que comentaremos luego.

Mientras tanto, los jobless claims semanales (peticiones de subsidios por desempleo) disminuyeron en 5 mil hasta totalizar las 227 mil en la semana que finalizó el 31 de agosto, ligeramente por debajo de las expectativas de consenso.

Vale destacar que el promedio móvil de cuatro semanas de solicitudes disminuyó en 2 mil hasta 230 mil. Más interesante aún, fue la gran caída de las continuing claims (renovaciones de subsidios por desempleo), que cayeron en 22 mil en la semana que terminó el 24 de agosto, de 1.860 millones a 1.838 millones. Estos indicadores dieron una visión más constructiva del panorama del mercado de trabajo de la que sugirieron del resto de los indicadores del mercado de trabajo que recibimos la semana pasada.

Por supuesto, la data más relevante fue el reporte mensual de las nóminas no agrícolas (non farm payrolls o NFP).

Nuestra expectativa era un rebote en la creación de empleo, luego de los eventos ligados al huracán Beryl, y algo de eso tuvimos, sin embargo, las cifras no cumplieron con las expectativas del mercado. En detalle, las nóminas no agrícolas mostraron que se crearon 142 mil empleos en agosto vs consenso de +165 mil. Esto estuvo acompañado por una revisión a la baja acumulada de 86 mil en las cifras de julio (-25 mil) y junio (-61 mil), lo que desaceleró la media móvil de 3 meses a 116 mil/mes, por debajo de las 170 mil anteriores. La tasa de desempleo se redondeó a la baja hasta el 4.2%, mientras que el crecimiento de las ganancias por hora promedio se aceleró al 0.4% m/m (3.8% a/a), casi el doble del ritmo de julio. Por último, la tasa de participación de la fuerza laboral se mantuvo sin cambios en el 62.7%.

¿Qué balance sacamos de todo esto?

En principio, el mercado y los operadores esperaban que los últimos datos del mercado laboral les clarificaran la senda futura de la política monetaria y en ese sentido, ciertamente se vieron decepcionados. Los datos fueron más bien mixtos y arrojaron poca luz sobre la magnitud del recorte de tasas que tendremos en la próxima reunión de la Fed el 17-18 de septiembre. ¿Serán 25 o 50 puntos básicos?. Por otra parte, no son pocos quienes creen que el mercado laboral y la economía americana en su conjunto podrían estar desacelerándose a una mayor velocidad de la que espera la Reserva Federal, lo que parece especialmente inquietante, dado que luego de la reunión de la próxima semana, la Fed se reunirá recién en noviembre. ¿Llegarán a tiempo con los recortes a los efectos de asegurar el aterrizaje suave en los Estados Unidos? El destino de la economía mundial en los próximos años depende de ello.

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