9 de julio de 2025 19:20 hs

El informe Trends Shaping Education 2025 (en español, “Tendencias que moldean la educación 2025”), producido por la OECD, es una invitación a pensar los futuros de la educación sopesando los impactos de tendencias económicas, sociales, demográficas y tecnológicas sobre los propósitos y contenidos de la educación. En la primera de estas dos columnas, nos referimos a cuatro mega tendencias que el informe identifica, a saber: conflicto global y cooperación, trabajo y progreso, voces escuchadas e historias contadas, y cuerpos y mentes - ver columna Sobre mega tendencias que impactan en la educación (1).

Asimismo, la OECD plantea tres temas transversales que informan cada una de las cuatro tendencias mencionadas. Estas son aprender en un mundo basado en la IA, la educación en un planeta frágil y atención a las brechas relacionadas a la desigualdad, la fragmentación y la polarización. Los temas transversales no revisten un carácter genérico como podría ser la referencia a los enfoques, por ejemplo, de inclusión, género y sostenibilidad, sino agendan temas sobre el presente y los futuros de la educación a la luz de un mundo y un planeta disruptivos. Dichos temas se enmarcan en dos órdenes de preocupaciones.

Por un lado, la constatación que las interacciones entre las tecnologías y la sostenibilidad permean todos los aspectos de la vida. En efecto son relaciones de ida y vuelta en el sentido que: (i) las tecnologías pueden revitalizar y jerarquizar conocimientos locales que ayuden a encarar los desafíos de la sostenibilidad a presente y a futuro; y (ii) la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) tiene una huella de carbón significativa ya que depende de una infraestructura de combustibles fósiles en cuanto a la manufacturación de los chips de computadoras y el funcionamiento de los centros de datos (Ebben & Maine, 2024).

Por otro lado, el informe alude a avances significativos en abordar múltiples fuentes de desigualdad que las vincula a pobreza, género, orientación sexual, edad, estatus de minoría, discapacidad y condiciones de salud crónicas. No obstante, lo cual, los progresos constatados son frágiles, dispares y no lineales. En particular los efectos de la pandemia Covid-19 hizo tomar aun mayor conciencia de la dureza y crudeza de múltiples vulnerabilidades culturales, sociales, territoriales y educativas, entre otras fundamentales.

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Se trata también de visualizar que las desigualdades están inextricablemente interconectadas, así como argumentar en torno a la relevancia de los enfoques interseccionales que ayudan a visibilizar mentalidades y prácticas discriminatorias que las y los alumnos padecen en sus oportunidades de aprendizaje por sus identidades de género, etnia, raza y clase social, entre otras fundamentales. Como señala el destacado filósofo español, Daniel Innerarity, las visiones interseccionales permiten “el análisis de las circunstancias que hace que coincidan las formas de exclusión económica y las marginaciones por motivos de identidad” (Innerarity, 2025).

El primero de los temas transversales refiere a aprender en un mundo basado en la IA, esto es, la toma de conciencia que la IA incide en la educación en su globalidad. No se trata solo de discutir y seleccionar tecnologías, o inclusive de considerarlas como un tema transversal al currículo, a la pedagogía y a los espacios de aprendizaje, sino de profundizar en qué educación se quiere forjar para qué imaginarios de sociedad con apoyo direccionado de las tecnologías. El informe identifica cinco áreas de incidencia de las tecnologías en la educación:

  • Sobre la necesidad de repensar las habilidades de las personas bajo una perspectiva de formación a lo largo y ancho de toda la vida y orientadas a desarrollar actividades complementarias de las automatizadas por los usos de robots. Ya no solo se trata de la colaboración entre humanos sino también con robots potenciada por los atributos de la inteligencia humana que no pueden ser imitados por la IA.
  • Sobre sopesar el fuerte potencial de la IA de apoyar la personalización de los aprendizajes, apoyar a los educadores en identificar las necesidades de sus alumnos y automatizar tareas administrativas, con asegurar accesos equitativos a las tecnologías y resguardar la privacidad de los datos de alumnos y educadores. Los usos de las tecnologías requieren siempre de robustas mediaciones curriculares, pedagógicas y docentes que sin las cuales, se corre el riesgo de caer en técnicos soluciones de bajos impactos en los aprendizajes.
  • Sobre incorporar la alfabetización digital en la educación tanto para que las y los alumnos comprendan el funcionamiento de los herramentales de la IA, sus supuestos, contenidos e implicancias, así como usarlas como medio para mejorar sus aprendizajes y su bienestar. Importa remarcar el rol proactivo de las y los alumnos en direccionar las tecnologías hacia usos personalizados con miras a expandir y fortalecer sus oportunidades de aprendizaje.
  • Sobre como los avances tecnológicos tienen una doble cara: por un lado, pueden constituir una herramienta potente para asistir a las y los alumnos en situaciones desafiantes respecto a la salud y a los aprendizajes; y, por otro lado, prevenir los usos abusivos de las tecnologías y sus impactos en el bienestar mental de las y los alumnos.
  • Sobre como los sistemas educativos pueden efectivamente garantizar el derecho a la conectividad gratuita incluyendo dispositivos, plataformas, materiales y formación, y asegurar la democratización en los usos de las tecnologías. Tal cual UNESCO ha señalado el derecho a la conectividad forma parte sustancial del derecho a la educación (UNESCO, 2021).

El segundo de los temas transversales pone foco en la educación en un planeta frágil ya que se trata de una intersección con un doble sentido: por un lado, los sistemas educativos están expuestos a los impactos de las emergencias socio-ecológicas; y, por otro lado, la educación cumple un rol clave en formar a las nuevas generaciones en una visión multidimensional de la sostenibilidad y en transitar hacia economías verdes. El informe mapea una serie de desafíos y oportunidades, a saber:

  • La enorme responsabilidad que le cabe a la educación en argumentar y evidenciar las interdependencias entre desafíos globales, regionales y locales a la luz de forjar futuros sostenibles. Resulta clave que la educación forme a las y los alumnos en entender que somos parte de un mismo planeta, y toda acción local impacta en la aldea global.
  • Cómo lograr que la educación forme en un conjunto de habilidades que prepare a las y los alumnos para economías más verdes, y que, asimismo, les permita a los trabajadores salir de sectores contaminantes.
  • La interrogante sobre si efectivamente la educación puede formar en alfabetizaciones ambientales y prácticas de sostenibilidad de alcance universal, y, a la vez, reconocer diversidad de perspectivas y valores locales. Una visión glolocal de la sostenibilidad tendría que ser parte de una concepción ampliada de las alfabetizaciones fundacionales de cara a los tipos de desafíos que enfrentan las nuevas generaciones a presente y futuro.
  • La sostenibilidad no solo hace referencia a los temas de cambio climático, biodiversidad y medio ambiente, sino que también abarca la dimensión cultural, afiliatoria y política vinculada a los derechos humanos y la democracia. El informe remarca el rol de la educación en forjar la confianza en las instituciones democráticas y en una ciudadanía responsable.
  • La necesidad que la educación avance en una concepción unitaria de una sola salud que hurga en las interconexiones entre la salud humana, animal y ambiental, y que se diferencia de enfoques que ponen la mirada solo en la salud humana, o la consideran aisladamente.

El tercero de los temas transversales aborda las brechas relacionadas a la desigualdad, la fragmentación y la polarización. Históricamente las brechas han sido más bien consideradas con relación a las desigualdades sociales y económicas, y sus impactos regresivos en las oportunidades, procesos y resultados de aprendizaje. Más cercana en el tiempo, la fragmentación y la polarización parecen asociarse, entre otras cosas, a la agudización de las brechas y a inequidades flagrantes, a la frustración de expectativas de movilidad social, y al desdibujamiento de lo que es común y compartido por la sociedad en su conjunto.

La OECD identifica cinco desafíos a la luz de mitigar las brechas, a saber:

  • Los sistemas educativos nacionales se enfrentan al delicado desafío de promover la efectiva inclusión de migrantes, y que su diversidad sea apreciada por las poblaciones de acogida.
  • La mejora de las oportunidades de vida de los sectores más vulnerables como norte de referencia implica la profundización en la educación como política de desarrollo y protección social, y la priorización de criterios de progresividad social en los aspectos programáticos, de gestión y recursos de los sistemas educativos.
  • La necesidad que la educación esté impregnada por una visión intergeneracional que estimule la movilidad, la solidaridad y la cohesión, así como una mayor apreciación de las aspiraciones y sensibilidades de las generaciones más jóvenes.
  • La educación tiene que ser garante que las y los alumnos pueden desarrollar sus aspiraciones y proyectos de vida sin que el género sea un factor discriminador, y fortaleciendo la empatía entre pares, y con los educadores.
  • La interrogante sobre si los centros educativos pueden contribuir a mitigar los efectos de la polarización ideológica, política y social, y cultivar una ciudadanía responsable y comprometida con la democracia como modus de vida.

En síntesis, los tres temas identificados por la OECD - aprender en un mundo basado en la IA, la educación en un planeta frágil y atención a las brechas relacionadas a la desigualdad, la fragmentación y la polarización – reflejan la hondura y la complejidad de los desafíos que enfrentan los sistemas educativos de cara a efectivamente impactar en los ciclos de vida y en las oportunidades profesionales y laborales de varias generaciones a la vez. Los sistemas educativos tienen que maximizar la inventiva y los esfuerzos para lograr responder efectiva y unitariamente a la mitigación de múltiples desigualdades inextricablemente interconectadas. Asimismo, resulta clave jerarquizar los conocimientos que coadyuven a fortalecer la sostenibilidad global y local y aprovechar proactivamente la ubiquidad de la IA para democratizar las oportunidades de formación a lo largo y ancho de toda vida, y con llegada a todo el mundo.

*Opertti es asesor en proyectos internacionales del Instituto de Educación de la Universidad ORT Uruguay

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