¿Qué es la revolución de las cosas simples? Porque nada de eso se había anunciado por parte del Frente Amplio durante la campaña electoral del año 2024. Al contrario, en aquel entonces se anunciaba que nuestro país requería de un cambio relevante y se prometían grandes transformaciones.
La promesa del Frente Amplio y de su candidato presidencial se asentaba en la necesidad de sustituir al gobierno de la Coalición Republicana para impulsar un cambio profundo en todas las áreas de nuestro país. Es cierto que se dijo que no habría una voluntad refundacional, pero se señaló que un gobierno impulsado por el Frente Amplio llevaría adelante transformaciones profundas en la vida de los ciudadanos.
Es notorio que son muchos, entre los que votaron al Frente Amplio, los que hoy se preguntan y se sienten decepcionados por la ausencia de grandes impulsos de transformaciones de las políticas públicas. Y tienen razón, porque no ha habido avances en los principales temas que formaban la agenda que impulsaba el candidato frenteamplista un año atrás.
Un tema central fue la inseguridad. Se cuestionó fuertemente la situación existente en esta materia y se aseguró que el Frente Amplio llevaría adelante una política que permitiría mejorar la situación de seguridad de los uruguayos. Sin embargo, todos quedamos sorprendidos cuando se anunció que el Ministerio del Interior se tomaría todo el primer año para elaborar un Plan de Seguridad.
Entre tanto nada relevante ha ocurrido, al contrario, todos sabemos que la situación sigue siendo muy preocupante y, además, hemos asistido a un par de episodios que indican un avance del crimen organizado que, incluso, se animó a atentar contra el domicilio de la Fiscal General. De modo que, en el principal tema de preocupación de los uruguayos el nuevo gobierno no muestra ninguna realización relevante.
Ni hablemos de la principal bandera que levantó el Frente Amplio en su programa para este período de gobierno, la prioridad en la infancia y la reducción de la pobreza infantil. Si bien en la ley de Presupuesto se sostiene que una parte importante de los recursos se destinarán a la infancia, transcurrido el primer año seguimos sin saber de qué manera se concretará este anuncio y no tenemos idea de qué plan se pretende impulsar.
Por otro lado, tampoco se ha logrado ningún cambio relevante en un tema con respecto a las personas en situación de calle. Por el contrario, asistimos conmocionados al registro récord de personas fallecidas en la calle en el pasado invierno, ocho fallecidos contra dos en cada uno de los años anteriores del Gobierno de Coalición. Después de haber puesto el grito en el cielo por cada fallecimiento ocurrido mientras gobernaba la actual oposición.
Otra de las grandes banderas fue la educación. Sin embargo, transcurrido un año, lo único que ha ocurrido es el desmontaje de la transformación educativa iniciada en el período de gobierno anterior y se ha regresado a la inercia y parálisis que caracterizó a los anteriores gobiernos del Frente Amplio.
Para lo que sí ha existido una voluntad mucho más firme y activa fue para desarmar iniciativas impulsadas por el gobierno anterior.
Además del señalado retroceso educativo, deben agregarse dos decisiones infelices que nos traerán graves perjuicios en el futuro más o menos mediato.
El desmontaje del Proyecto Neptuno y su sustitución por una propuesta que no incorpora la imprescindible necesidad de generar una toma de agua alternativa, nos enfrenta, en caso de no rever la decisión, ante una muy grave situación de abastecimiento de agua potable para toda la zona metropolitana. El problema no sólo es jurídico (que lo es porque así lo acaba de determinar el Tribunal de Cuentas) sino que es fundamentalmente técnico a tal grado que llama la atención por la ausencia de idoneidad.
Y, ahora, muy recientemente, se avanza de manera sorprendente y mediante un procedimiento muy desprolijo en la rescisión del contrato con Cardama para la construcción de las patrulleras oceánicas. Es muy probable que el procedimiento repentino elegido por este gobierno anunciando una rescisión del contrato sin realizar las acciones previas de reclamo por eventuales incumplimientos, exponga a nuestro país a un reclamo de indemnización multimillonaria por incumplir con el Tratado de Protección de Inversiones con España.
Entonces, quizás todos estos incumplimientos de las promesas formuladas durante la pasada campaña electoral pueden estar explicando el refugio en esta sorprendente consigna que, por otra parte, tampoco muestra grandes realizaciones.
En efecto, si hiciéramos una encuesta entre los uruguayos preguntando si en este año que ha transcurrido, ha tenido mejoras significativas en su vida cotidiana o si ha observado cambios en las “cosas simples” de todos los días, seguramente confirmaríamos que la tal revolución proclamada, tampoco ha ocurrido.