“La exportación en pie ha sido, por decirlo de algún modo, ‘turcodependiente’ desde hace muchos años, así que tener ahora un negocio genuino, como el de Israel, es muy valioso”, remarcó el empresario.
Detalló que a Turquía se exportan terneros para engorde y faena, con base en un contrato con el gobierno de ese país; hembras de razas carniceras definidas para cría, también para el gobierno; y además van hembras lecheras.
A Israel lo que se coloca son novillos para terminar, de 300 y algo de kilos, también terneros machos y hembras de carne para seguirlos, de hasta ocho meses al momento de la carga y no más de 200 kilos, complementó.
En la actualidad la gestión exportadora hacia Turquía la desarrollan cuatro firmas y hacia Israel lo hacen tres empresas.
Datos de 2026 / Fuente: INAC / Elaborado con IA
Utilidades de la exportación en pie
La herramienta de la exportación de ganado en pie, reflexionó González, tiene varias utilidades para este sector productivo.
Si bien hubo hace algunos ejercicios momentos tensos, con trancazos en los negocios, “hoy en día ni siquiera los propios frigoríficos deberían cuestionarla, se ha demostrado y Uruguay es una prueba empírica que con mayor demanda para la exportación de vacunos los rodeos crecen, no decrecen, el número de terneros aumenta porque la gente cría más, si el ternero vale el productor incrementa su actividad, eso es muy lógico y está claro”.
Que haya competencia por los animales estimula a todos, complementó.
Dijo, también, que si en algún momento faltan terneros no es porque se exporten en pie, eso sucede como consecuencia de un problema productivo, por una sequía por ejemplo, aludiendo a algo que también aconteció en años recientes.
Hace algún tiempo, agregó, “se miraba como algo a lograr, nada sencillo, la meta de tres millones de terneros producidos por año, a eso se llegó y ahora hay quienes ya ponen la mira en cuatro millones y todo esto está pasando con la exportación en pie fluyendo, sin obstáculos”.
El mercado externo de animales en pie “cincha y cincha fuerte, es una herramienta que le permite al productor tener la buena certeza de que cuando llega el momento de vender tiene una alternativa, no solo está la industria, hay competencia y eso le sirve… la exportación en pie si el mercado interno está fuerte compra menos y si no compra más”.
“Si el ganado gordo acá vale, no sale del país, pero si el precio baja, sale”, agregó.
El empresario señaló que un factor muy trascendente es que todo el proceso, desde la compra hasta que el ganado llega a destino, “tiene mucho esfuerzo, inversión y cuidado”, con lo cual “se cuida al productor, a la mucha mano de obra que se genera y a la imagen del país”.
Datos de 2026 / Fuente: Uruguay XXI / Elaborado con IA
El cuidado de cada kilo vivo
“Hay un tema lógico, nosotros vendemos por kilo, muchas veces por kilo puesto en destino, por lo tanto durante las cuarentenas acá en el país y en el traslado en los barcos incluso siempre vamos a querer cuidar los kilos y ganar kilos… y la única forma es dándole a los animales condiciones óptimas, hablamos del cuidado veterinario, del agua y de la ración, pero también del acondicionamiento en los barcos, teniendo cuidado con el bienestar animal, con el stock adecuado, acá no se trata acá de apretar ganados”, explicó.
En un negocio, dijo, “en el que se gana de a centavos cualquier error, en un tiempo corto de 60 a 70 días desde la compra hasta la entrega, es casi como un feedlot, en un manejo donde cada paso es muy sensible, cualquier error es un paso a tener pérdidas violentas”.
“Si el presupuesto considera ganar un kilo por día y la ganancia termina siendo de 800 gramos… se pierde dinero”, agregó.
Datos de 2025 / Fuente: INAC / Elaborado con IA
El olor del puerto
Con relación a una polémica que cada tanto se instala, como ocurrió hace algunas semanas, el del olor que se genera en el puerto de Montevideo y alrededores cuando hay cargas de vacunos en los buques, opinó: “Somos un país agropecuario, ganadero, no preciso recordarle a todos lo que depende Uruguay del campo, así que si el olor a vaca molesta… no queda otra que aguantar o hacer algo”.
“Si quieren que carguemos en el puerto de Nueva Palmira, a nosotros, a los exportadores, no nos cambia nada”, señaló.
“Lo que quiero decir –complemento– es que no hay que quedarse en decir que hay un problema… hay que traer una solución… nosotros ya dijimos que hay opciones, por ejemplo cañones que tiran fragancia”.
Señaló, a modo de ejemplo, un corral de ganado en San Pablo, Brasil, pegado a un barrio privado, donde se instauró un sistema en el que apenas el viento lleva el olor hacia donde están las viviendas particulares se activan una línea con aspersores de un líquido, con una bomba, que está instalada a lo largo de todo el corral.
Rodrigo González, más allá de ese tema, instó a “cuidar lo más posible” a la herramienta de la exportación en pie, de modo que el productor tenga abierta la ventana para vender su producción según lo que más le convenga, en el mercado interno a la industria frigorífica o para la exportación en pie.