18 de mayo de 2026 5:00 hs

A medida que la guerra en Irán se fue prolongando se empezó a confirmar un escenario temido para la seguridad alimentaria global: la coincidencia de alto precio de combustibles y fertilizantes con alteraciones climáticas estrangula la oferta de los cereales más básicos de la dieta humana.

Eso ha cambiado en dos semanas el escenario de cara a la siembra de invierno de Uruguay 2025/26 que está empezando. El precio internacional del trigo, y particularmente en Estados Unidos ha tenido una disparada que reposiciona a los cereales.

¿Puede esto cambiar decisiones de los productores? Hasta hace un mes eso hubiera sido improbable. Los campos embarrados, las cosechas atrasadas, una deprimente combinación de sequía en verano y lluvias excesivas a la cosecha y el atractivo cada vez más intenso de las oleaginosas de invierno ocupaban la mente de muchos agricultores para reducir trigo y cebada y poner más fichas en las colzas y carinatas o en el cultivo de primera estival.

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Pero no solo los precios internacionales han cambiado. Una sucesión de días soleados está generando una gran ventana para acelerar la cosecha de verano y arrancar con la siembra de invierno, principalmente con las oleaginosas. Las condiciones casi ideales para cosechar y sembrar dan chance de un área triguera mayor a la que se esperaba.

trigo uruguay

Es posible que ya en mayo se cumpla la intención de siembra de oleaginosas de invierno, que puede ser récord acercándose a las 400 mil hectáreas sumando colza, carinata y camelina.

La cebada ya está siendo sembrada. Y vendida, disfrutando plenamente la suba del trigo de Chicago que es su referencia. Al bajar el área de Maltería Uruguay y subir la de Maltería Oriental, se sostiene el área para malteo, a la que se suma la forrajera para alimentar corrales y tambos.

La cebada aprovecha una doble ventaja: capta el 100% del precio futuro diciembre 2026 de la Bolsa de Chicago y se puede vender anticipadamente con esa referencia, que esta semana llegó a US$ 260 por tonelada, el valor más alto en dos años. Bastante por encima de lo presupuestado.

Según una de las malterías el ritmo de fijaciones de precios de los productores es cuatro veces superior al de zafras anteriores en esta fecha. Ese partido también está jugado, como en colza se ha comercializado la semilla disponible. La demora en la fijación de condiciones comerciales de carinata abre otra interrogante respecto al área a sembrarse. Pero la incógnita principal es el trigo, la carta que queda por jugar.

Para el trigo de la próxima cosecha en las últimas dos semanas las referencias avanzaron unos US$ 20 dólares por tonelada a US$ 225 por tonelada. Una mejora importante, pero menor a la de la cebada. Y que no impacta tanto en los rendimientos de equilibrio por la suba de costos como fertilizante, gasoil y probablemente a la cosecha, flete.

El clima será determinante en Uruguay, EEUU y otras zonas

El agravamiento de la sequía en Estados Unidos que afecta a los cultivos de trigo de invierno a pocas semanas de la cosecha se sumó a los factores geopolíticos que están inflando los costos de sembrar trigo y se traducen en menores áreas y baja de los rendimientos esperados en buena parte del mundo.

trigo eeuu

El informe de oferta y demanda de granos publicado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) este martes reavivó el rally alcista del cereal, que ya venía reflejando el mal estado de los cultivos estadounidenses.

La cotización subió más de US$ 12 en un día, al límite de lo permitido por el mercado y acumuló una suba de 26% en lo que va de 2026. El recorte de la cosecha de Estados Unidos muy por debajo de lo esperado fue contundente: el USDA proyectó la producción de trigo 2026/27 en 42,49 millones de toneladas, cuando los operadores privados esperaban 47 MT. El año pasado la zafra fue de 54 MT.

Sería la menor cosecha estadounidense desde 1972/73, con la superficie sembrada más reducida desde 1919 y entre el 30% y el 40% del área que hoy se encuentra en condición “pobre” y “muy pobre” va rumbo a no ser cosechada. Si la sequía continúa, la caída de la producción y la suba de precios pueden ser mucho mayores.

Se suman a los factores alcistas las proyecciones de una menor producción mundial con 819 millones de toneladas, 25 millones menos que el año pasado, proyectando además de la caída de-21% en EEUU, la de Argentina (-25%) porque no repite los rendimientos muy buenos del año pasado, Australia (-17%), Canadá (-12%), la Unión Europea (–6%) y Rusia (-5%).

El trigo disponible y los límites del mercado regional

La pregunta clave es cuánto de la suba en Chicago se trasladará al trigo en el Río de la Plata. Además, los argentinos se preguntan si habrá alguna baja adicional en las retenciones.

La respuesta, por ahora, es parcial. Fernando Villamil, de Hajnal y Compañía, señaló que el trigo disponible en Uruguay está en gran medida ya comercializado, y el que no lo está tiene una decisión de venta diferida, tanto para forraje como para molinería.

El uso de trigo para alimentar corrales se ha disparado, de modo que a pesar de que se ha exportado menos, el stock de trigo es menor respecto a un año atrás. El precio lo han venido fijando los corrales, con referencias cercanas a US$ 230 por tonelada, mejores de los que hasta hace poco podía ofrecer la exportación.

Las exportaciones de la zafra actual —noviembre 2025 a mayo 2026— totalizan 879.000 toneladas por US$ 186 millones, 141.000 toneladas menos que un año atrás, una baja de 14%. En particular fue fuerte la caída en marzo y abril.

El precio FOB promedio de la campaña es de US$ 211, pero ha ido de menos a más: desde US$ 208 en diciembre hasta US$ 235 en los primeros diez días de mayo, según los datos de Aduanas.

Las existencias de mayo se ubican en 445.000 toneladas, 25% menos que el año pasado y el menor volumen para esta época en cuatro años.

Se puede estimar que unas 100.000 toneladas tuvieron desde la cosecha hasta ahora destino forrajero en corrales y tambos, a precios competitivos respecto al maíz.

Argentina todavía mantiene un stock importante por comercializar tras una cosecha récord de 29,5 millones de toneladas, una oferta que condiciona los precios en la región y quita margen para captar los valores de Chicago. Y Brasil, el principal comprador de Argentina y Uruguay, este año redujo sus compras de 2,4 a 1,7 millones de toneladas. Además está el problema de la baja proteína de los trigos, que condiciona su destino exportador, pero no complica a la alimentación animal.

"El trigo está más influenciado por el balance de oferta y demanda regional que por las pizarras de Estados Unidos", precisó Villamil, recordando además que en las exportaciones mundiales de Estados Unidos tienen un protagonismo menor que en maíz y soja, con Rusia y Ucrania compensando en parte la caída estadounidense.

En acopio el trigo se ubica hoy entre US$ 220 y US$ 225, tanto en el disponible como en el de la próxima cosecha.

Área de invierno en Uruguay: estable entre 750 y 800 mil hectáreas

La suba de precios puede alentar algo el crecimiento respecto a la intención previa a las subas del último mes, aunque el trigo como la cebada quedarían por debajo del área del año pasado. En principio se espera una baja de área triguera del orden de 20% desde las 283 mil hectáreas de la zafra 2025.

Un factor determinante es el Niño fuerte que se está armando en el Océano Pacífico y que es un riesgo importante. En buena medida las condiciones climáticas y comerciales pueden llevar a que se tome una dosis mayor de riesgo y se plante algo más. O eso también puede pasar por complicaciones que recorten áreas de oleaginosas.

exportación trigo

En la Unión Rural de Flores se estima una caída de alrededor de 15% en trigo y cebada, pero sujeta a cambios. "El precio del trigo va a ayudar. Si se pasa la ventana de siembra de colza puede haber algo de sustitución", indicó Elena Loaces, responsable del Departamento Técnico de URF.

Un operador de Soriano estimó que el área general de cultivos de invierno puede crecer respecto al año pasado, con el impulso de la mejora de precios en cebada y trigo y manteniendo las decisiones ya tomadas de colza y carinata que siguen siendo los cultivos con un potencial de ofrecer un margen diferencial y que se ha afirmado: US$ 548 la tonelada de colza y US$ 585 la carinata son los precios que se han podido fijar esta semana.

Villamil, en cambio, fue más cauto: los planes de siembra están bastante resueltos, es tarde en términos de fechas y pesan los factores comerciales y el riesgo de El Niño, particularmente para el trigo.

El área total de cultivos de invierno en Uruguay se ubicará en el rango de 750.000 a 800.000 hectáreas según operadores agrícolas, puede concretar un nuevo ascenso desde algo menos de 700 mil hectáreas porque las oleaginosas crezcan y los cereales se mantengan cerca del empate.

Para las decisiones de siembra junio será fundamental. Buenas condiciones para sembrar trigo en el sexto mes del año pueden hacer otra diferencia. Y también lo que indiquen tanto Estados Unidos si sigue subiendo como los datos de Brasil, importador clave que puede tener una reducción fuerte de su producción por la dupla precios de fertilizantes y clima adverso además de la incidencia fuerte que tiene El Niño en el sur de Brasil.

Brasil y Argentina: menor producción que presiona el precio regional

El escenario regional suma presión alcista para la cosecha de noviembre-diciembre, cuando se fijan los precios en Uruguay. El USDA proyectó que la producción brasileña de trigo 2026/27 caerá a 6,7 millones de toneladas frente a los 7,87 millones del ciclo anterior.

La consultora Safras & Mercado es aún más pesimista: estima una cosecha de 6,15 millones de toneladas e importaciones que podrían acercarse a los 8 millones, frente a los 6,6 millones actuales.

La superficie sembrada en Brasil se proyecta en 1,94 millones de hectáreas, por debajo de los 2,35 millones de la zafra pasada y 40% menos que hace cuatro años.

El ajuste refleja tanto la reducción del área como una menor inversión tecnológica bajo la presión de costos altos y precios que no han recuperado los márgenes.

trigo brasil

El riesgo climático de El Niño en el sur de Brasil suma incertidumbre adicional. "Algunos productores tienden a reducir su superficie cultivada, a optar por cultivos de menor riesgo o a trabajar con un paquete tecnológico más sencillo", señaló el análisis de Safras & Mercado.

En Argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó un área de 6,5 millones de hectáreas y una producción de 21,3 millones de toneladas, con una caída de 3% en área y de 23% en producción respecto a la zafra récord anterior, por menores rendimientos y baja intensidad de fertilización.

La Bolsa de Comercio de Rosario redujo en 500 mil hectáreas la estimación de siembra respecto al año pasado y en 10 millones de toneladas la producción esperada por la combinación de menos área y ajustes en fertilización que se reflejarán en el rendimiento.

Los márgenes proyectados siguen presionados y cualquier mejora en precios o reducción de costos puede ser determinante para las decisiones de siembra, según la Bolsa de Cereales; "pequeños cambios en las variables económicas pueden generar impactos relevantes sobre las decisiones de siembra y de inversión tecnológica", advirtió la entidad.

En Brasil hay cierta preocupación por la falta de oferta de trigo de calidad en Argentina y los aumentos de costos de las importaciones, no solo por las correcciones de precios al alza sino por las modificaciones tributarias recientes que reinstalaron impuestos a la importación de trigo aumentando el costo de la materia prima para la industria.

Para Uruguay, la combinación de menor producción brasileña y argentina —con Brasil como principal cliente y Argentina como principal competidor— podría sumar a la crisis del trigo estadounidense para confirmar precios más favorables hacia la cosecha de fin de año.

Para el trigo no solo son un riesgo alto las lluvias de primavera. También cómo sea climáticamente junio será un factor determinante de esta zafra.

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