"Comí kétchup y queso y eso me mantuvo consciente": la BBC habla con la niña de 12 años que sobrevivió 32 horas bajos los escombros tras los terremotos de Venezuela
Fabiana quedó atrapada entre los escombros de un edificio residencial de diez plantas después de que dos terremotos sacudieran Venezuela el pasado 24 de junio
6 de julio de 2026 9:42 hs
La niña Fabiana Blanco se ha hecho famosa porque, tras horas de arduo trabajo por parte de los rescatistas para llegar hasta ella, los recibió con una gran sonrisa. Reuters
Karina (a la izquierda) admitió que en un principio creyó que no volvería a ver a su hija. BBC
Los bomberos le dijeron a Karina que llegar hasta su hija era una tarea imposible, pero gracias a la ayuda de unos voluntarios lo consiguieron tras horas de trabajo incesante. Cortesía Familia Blanco
Tras la traumática experiencia, la niña de 12 años salió con apenas algunos cortes y una fractura en un pie. Reuters
Los terremotos arrasaron la costa norte de Venezuela y dejaron más de 3.000 fallecidos y casi 17.000 heridos, según el balance ofrecido por las autoridades el domingo 4 de julio. Reuters
BBC
Karina Blanco estaba a punto de comenzar la clase de spinning que imparte cuando la tierra empezó a temblar. Las sacudidas se intensificaron, así que agarró su bolso y salió corriendo al exterior junto con los demás.
"Cuando me di cuenta de la magnitud de lo que ocurría, empecé a gritar: '¡mi hija, mi hija!'. Me subí a mi auto y conduje tan rápido como pude", relató Karina.
Su única hija, Fabiana, de 12 años, se encontraba en casa cuando dos potentes terremotos sacudieron Venezuela con apenas unos segundos de diferencia el 24 de junio. El segundo sismo, de magnitud 7,5, fue uno de los más fuertes que ha sufrido el país en un siglo.
Cuando Karina llegó a su edificio en Caraballeda, al norte del estado de La Guaira, apenas podía creer lo que veía.
"Vi un edificio, luego un hueco donde antes estaba el mío y, a continuación, otro edificio", dijo.
Fabiana estaba en el dormitorio de su madre —situado en la primera planta de un edificio de diez pisos— cuando sintió los terremotos. Corrió hacia la cocina y se aferró a la encimera justo cuando las paredes a su alrededor se derrumbaron. La fuerza del desplome la arrojó al suelo.
"Veía cosas sacudiéndose, cayendo y rompiéndose. Luego, las paredes se agrietaron. El muro que separaba mi apartamento del de una amiga se vino abajo. En ese instante pensé: 'Voy a morir. No sobreviviré a esto. Nadie vendrá a rescatarme'", contó Fabiana.
Karina (a la izquierda) admitió que en un principio creyó que no volvería a ver a su hija.
A partir de ese momento comenzó una angustiosa espera que se prolongó por 32 horas.
Desde el exterior del edificio derrumbado, Karina vio cómo la mitad de la cama de su hija sobresalía entre los escombros.
"Corría de un extremo a otro del complejo gritando: 'Está muerta. Mi hija está muerta'. No sabía qué hacer", dijo Karina.
Bajo los restos del edificio, todo quedó en silencio para Fabiana. Estaba tumbada boca arriba, atrapada por los escombros y con el techo casi rozándole la cara.
"Soy una persona que sufre mucha ansiedad y claustrofobia. Pero, no sé por qué, me invadió una calma extraña. Quizás mi mente estaba en estado de shock", comentó.
Poco después, una enfermera que trabajaba cuidando a los vecinos del piso de arriba empezó a gritar para ver si alguien podía oírla. Fabiana respondió.
"Me dijo que mantuviera la calma y que todo saldría bien", contó Fabiana.
Seis horas después del terremoto, cerca de la medianoche, la enfermera fue rescatada. Les dijo a los voluntarios que la sacaron que había una chica llamada Fabiana viva en el interior.
"Me había puesto en manos de Dios, pidiendo fuerzas para empezar una nueva vida sin Fabiana. Y entonces alguien me dijo: 'Tu hija está viva'", relató Karina.
Corrió de vuelta al edificio gritando hacia los huecos entre los escombros, llamando a su hija por su nombre.
Los bomberos le dijeron a Karina que llegar hasta su hija era una tarea imposible, pero gracias a la ayuda de unos voluntarios lo consiguieron tras horas de trabajo incesante.
Una misión que se creía imposible
Desde el montón de escombros, Fabiana no lograba oír nada.
"Por alguna razón, tenía esperanza y fe", dijo.
"Tenía una pierna doblada en una posición dolorosa y moví algunos escombros para poder estirarla. Al hacerlo me hice rasguños y cortes, pero encontré un bote de kétchup y un poco de queso rallado. Eso fue lo que me mantuvo consciente", comentó.
Al amanecer, un grupo de bomberos venezolanos llegó al edificio. Se adentraron entre los escombros y llamaron a Fabiana, pero no obtuvieron respuesta.
Fue uno de los muchos momentos en que Karina osciló entre la esperanza y la desesperación.
"Me dijeron que no se podía hacer nada y se marcharon. Me invadió el pensamiento de que tal vez se había asfixiado o había sufrido un infarto. Entonces se me acercó un voluntario y me preguntó qué pasaba. Él —Viktor— fue mi héroe", contó.
Bajo los escombros, Fabiana encontró su teléfono. No había señal, ya que las redes celulares se habían caído, pero decidió grabar un video. Pensó que tarde o temprano podría enviárselo a su madre o a alguien que pudiera ayudarla.
"Apartamento: Ritamar Palace. Hubo un temblor y han caído muchos escombros. No hay luz. No hay nadie para rescatarnos. Estoy sola. Muchos vecinos están atrapados entre los escombros. Necesitamos ayuda", se ve a Fabiana diciendo en la grabación.
Mientras tanto, Viktor había trepado por los escombros y empezó a llamar a Fabiana. Esta vez ella lo oyó y respondió. Él se lo dijo a Karina.
"Me volví hacia todos y grité: '¡mi hija está viva!'", contó Karina.
"La gente empezó a llegar en masa y a traer herramientas. Pero los bomberos que estaban allí dijeron que era imposible pasar y se marcharon", agregó.
Tras la traumática experiencia, la niña de 12 años salió con apenas algunos cortes y una fractura en un pie.
Unas horas más tarde llegó otro grupo de bomberos. Le aseguraron que sacarían a Fabiana. Sin embargo, tampoco lograron llegar hasta ella.
Mientras tanto, Viktor —el voluntario— regresaba una y otra vez al punto desde donde podía hablar con Fabiana para tranquilizarla.
Los bomberos solicitaron un equipo de rescate de Caracas, pero para cuando llegaron, ya había oscurecido.
Karina corrió de un lado a otro buscando linternas y suplicando ayuda. Siete motocicletas y un par de automóviles apuntaron sus faros hacia el edificio derrumbado.
Poco a poco fueron picando los escombros hasta que, finalmente, abrieron un hueco lo suficientemente grande como para ver a Fabiana.
El video de ese momento —en el que se ve a una Fabiana sonriente asomándose por el hueco— se ha hecho viral en Venezuela.
"Tras tantas horas atrapada, me llené de alegría al verlos. Me di cuenta de que iba a ser rescatada", dijo Fabiana.
Alrededor de las 02:00 hora local del viernes —32 horas después de que se produjeran los terremotos—, lograron cavar un túnel lo suficientemente ancho como para sacar a Fabiana. Ella salió de entre los escombros con la ayuda de los rescatistas y se desplomó en los brazos de su madre.
"Cuando salí, vi a mi familia, vi el edificio completamente derrumbado, y sentí como si no fuera real, como si fuera una serie de televisión", contó Fabiana.
Los terremotos arrasaron la costa norte de Venezuela y dejaron más de 3.000 fallecidos y casi 17.000 heridos, según el balance ofrecido por las autoridades el domingo 4 de julio.
Karina relata que, de las casi 50 personas que vivían en su edificio, solo tres fueron rescatadas con vida.
Para el domingo, las autoridades habían confirmado la muerte de 3.342 personas a causa de los terremotos, así como casi 17.000 heridos, mientras que decenas de miles seguían desaparecidas.
Aparte de una fractura en el pie izquierdo y algunos rasguños y hematomas, Fabiana no sufrió otras lesiones.
Ahora vive con su abuela.
"Al principio me daba miedo acostarme, sobre todo boca arriba, porque recordaba el tiempo que pasé entre los escombros", dijo.
En las calles cercanas a su actual vivienda en La Guaira, hay muchos edificios derrumbados.
"Se respira una gran tristeza fuera de esta casa. Siento mucho dolor al pensar en mis vecinos y amigos. Nos llevará tiempo recuperarnos. Pero saldremos adelante", afirmó Karina.
"¿Qué más puede desear una madre? Mi hija está viva", agregó.
Información adicional de Aakriti Thapar, Yesman Utrera, Maria Ines Calderon y Sanjay Ganguly
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.