31 de octubre de 2026 5:00 hs

En el siglo XIX, su bisabuelo ya fabricaba zapatos a mano. Ricky Sarkany es el referente de la cuarta generación de una familia de zapateros. Se crió entre hormas y, en la niñez, jugaba con los clavos en la mesa de trabajo y admiraba cómo el cuero se convertía en una pieza de diseño y, después, en una experiencia.

Su nombre se convirtió en una marca y en un sello de calidad. Lo que comenzó con el diseño de calzado femenino y masculino se expandió a una propuesta que incluye carteras, indumentaria, accesorios y fragancias. Con sus variedades de perfumes Why Not y Dragoness, Sarkany desembarcó en Uruguay en un lanzamiento realizado en la beauty gallery HÄVEN. A continuación, un resumen de la entrevista que Café & Negocios mantuvo con Ricky Sarkany.

Venís de varias generaciones de zapateros y Ricky Sarkany se hizo reconocida por el diseño de calzado, ¿cómo fue la decisión de ampliar el negocio e involucrarse con las fragancias?

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La línea de fragancias está totalmente manejada por Beauty Group, uno de los grupos más importantes del mundo y seguramente el más representativo en Latinoamérica en lo que tiene que ver con la comercialización de fragancias internacionales.

Trabajan todas las fragancias de nicho que están de moda en este momento en el mundo, las principales marcas y también lo que está en tendencia, como la línea de perfumes árabes.

Ellos eligieron una de las marcas de fragancias latinoamericanas con base en Argentina para hacer un trabajo exponencial inverso al que hacían, que era traer marcas del exterior. Están involucrados en el desarrollo de la fragancia y la apuesta es llevarla al resto del mundo. El primer paso fuera de Argentina es Uruguay; de ahí directamente Paraguay y toda Latinoamérica, con la idea de llegar en el 2028 al mercado europeo y al mercado asiático.

¿Cuál es el mayor desafío de trasladar a otro producto una marca tan asociada al calzado?

Es muy fácil reconocer de alguna manera un zapato por las líneas: la gente ve a una mujer con un par de zapatos y dice «esos son unos Sarkany». Tenemos que lograr esa identidad con un aroma; que cuando pase una mujer o un hombre al lado tuyo, digas «ese perfume es un Sarkany». Tratar de trasladar la identidad de la marca a una fragancia es un desafío muy especial y arriesgado, porque si algo falla en los zapatos eventualmente afectaría a la fragancia, y si algo fallara en la fragancia, también puede afectar a los zapatos.

La fragancia se empezó a desarrollar hace apenas dos años y medio y ya ocupamos el tercer puesto en ventas en Argentina, después de otra marca argentina colega que es Cher y de la sumatoria de los perfumes árabes. O sea, tenemos un crecimiento exponencial. Y ese crecimiento, igual que con el tema de los zapatos, se basa en una premisa que tenemos en la empresa: unirnos a los mejores, y los mejores en este caso son Beauty Group.

Tenés una vida ligada a los zapatos, una vez que te acercas al mundo de las fragancias, ¿cuánto te involucrás?

Es imposible no involucrarse al 100%. Quienes trabajan con nosotros del lado de Beauty Group son personas que tienen un expertise increíble; ya viene ese proceso filtrado. No es que salimos de cero, salimos de nueve, y tratamos de acompañarlos para darles el diez. Pero no es que nosotros hacemos el diez, sino que simplemente buscamos sentirnos representados por la fragancia. Por eso tuvieron éxito: no es por el packaging ni por la marca, es justamente por el producto. Si la fragancia no fuera rica, puedo «engañar» a una persona una única vez, y nuestra apuesta es que vuelva a comprar y que sea parte de su identidad.

¿Por qué decidieron que el primer paso en la internacionalización fuera hacia Uruguay?

Porque es nuestro país hermano. Dicen que nos separa el Río de la Plata, pero nos une el Río de la Plata. Tenemos un cariño muy especial por Uruguay y lo sentimos totalmente recíproco. Aparte, consideramos que la uruguaya tiene un gusto muy especial y muy internacional, con lo cual es un buen testeo. Si anda bien en Uruguay, va a andar bien en el resto de Latinoamérica.

¿Cómo impactan las redes sociales en los tiempos de la moda? ¿Cambian más rápido las colecciones?

Las redes sociales nos dan varias aristas. La primera es un estudio de mercado inmediato y no viciado. Al que le gusta te lo dice, y al que no, por el cierto anonimato que se maneja, te dice que es asqueroso o te pregunta si te volviste loco.

Antes, cuando hacías un estudio de mercado y contratabas un focus group, venía un montón de gente que normalmente te decía «me encanta», porque si te decía lo contrario, no la contratabas más. Ahora es mucho más genuino, inmediato y espontáneo.

La idea es ser genuinos y conseguir que ese contenido sea totalmente orgánico: que no seamos nosotros los que digamos que la fragancia Sarkany es la más rica, sino el consumidor el que te diga «esta fragancia me gusta, me identifica».

¿Cómo ves a Uruguay como país para hacer negocios?

Maravilloso. Es mi segundo país. Es el lugar donde estuve en el primer América Business Forum hace 30 años de la mano de Nachito (Ignacio González). Es el lugar adonde a los 4 meses mis padres me trajeron de vacaciones y siempre veraneamos en Punta del Este.

Punta del Este en el verano es el lugar más trendy de Latinoamérica. Es el lugar donde no solamente se encuentran los íconos de la moda, sino que llegan turistas de alta gama de Europa y de Estados Unidos, escapándose del frío de Nueva York, Milán y París. ¿Y qué mejor lugar que Punta del Este? Es un lugar de testeo único y, para nosotros, un lugar lleno de inspiración.

¿Analizás desembarcar con un local acá en Uruguay? ¿Te gustaría?

Siempre, siempre. La verdad es que es nuestro sueño. Walt Disney decía: "Si puedes soñarlo, puedes hacerlo".

Lo que no decía Walt Disney es que para hacerlo hace falta mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. No es mágico, no es que uno sueñe algo y se logre. Él decía: "Los sueños se hacen realidad".

Ese es el desafío: trabajar con propósito. Y ese sueño de abrir un local es como el de tener un hijo. Uno quisiera tenerlo mañana, pero tiene que esperar nueve meses, y cuando nace no termina, sino que empieza todo. Es una obligación superarse en cada momento.

Tener las fragancias en Uruguay es un primer paso para testear si la marca gusta, si estamos por el camino correcto o si tenemos que hacer ciertos ajustes para adecuarnos al mercado. Porque quien manda no somos nosotros, es la gente.

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