24 de marzo 2025 - 5:00hs

Matías Mederos ama ir a los lugares que cualquiera quisiera huir. Son sitios donde hay tormentas, tornados, vientos de velocidades temerosas. Este uruguayo, el primer cazatormentas que existe en el país, tiene un objetivo claro: ilustrar a la gente sobre el poder que tiene el clima sobre todos nosotros.

Su pasión por esta actividad comenzó con uno de los mayores fenómenos climatológicos que conmovieron al país en el último cuarto de siglo: el temporal de 2005. "Estaba en el gimnasio con mi madre y una chapa cayó al suelo rompiéndose en pedazos", recuerda. Al salir del gimnasio, vio otra chapa incrustada en el parabrisas de un auto.

A partir de ahí siempre tuvo curiosidad por los fenómenos meteorológicos. En 2006 observó una tromba marina en la costa uruguaya. “Le dije a mi padre: mirá un tornado. Ellos no lo creían, pero después salió en las noticias”, cuenta este joven de 25 años.

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"Movilicé a toda mi clase en la escuela para mirar una tormenta que se estaba formando. Las maestras aún lo recuerdan", señala sobre su fanatismo precoz.

Durante su infancia, la observación meteorológica se transformó en una vocación. Desde niño consultaba pronósticos y analizaba diferencias entre meteorólogos. . "Miraba a Nubel Cisneros, Juan Torraca y Diego Vázquez Melo (meteorólogos de los noticieros televisivos locales) para sacar mis propias conclusiones", explica.

Cómo decidió ser cazatormentas y cómo es el trabajo

Decidió ser cazatormentas por pasión personal y por amor a la meteorología, motivado por una curiosidad que nació en la infancia y fue creciendo con el tiempo. La idea es registrar fenómenos meteorológicos extremos y compartir esa información con la sociedad.

Su primera vez fue en octubre de 2019 cuando fue con su papá en un vehículo. “Esto lo hago por pasión. Subo fotos, información, pero no sabía si a la gente le iba a interesar”, señala sobre los comienzos.

Pero comprobó que sí, que valoran mucho su tarea. "Me escriben: ‘Felicitaciones, Mati’. Eso me conmueve mucho (...) “Subo algo rápido y en 10 minutos tiene miles de ‘me gusta’. La gente está pendiente", dijo.

¿Cómo elige los lugares a donde ir? "Me muevo hacia el área con más probabilidad de tormenta. Puede ser 12 o 24 horas antes de que se forme”, explica sobre su rutina.

Para Mederos, una "supercelda" es lo ideal para cazar. "Tiene rotación ascendente y descendente. Dura más y puede generar granizo, viento destructivo o tornados", contó.

Una de las más recientes ocurrió en Tacuarembó. "Son tormentas bien organizadas, equilibradas", indica.

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La experiencia más peligrosa fue el 14 de febrero, durante una granizada en Río Negro. “Vi la camioneta destruida, pero primero bajé a ayudar a una señora mayor”, relata.

En otra ocasión, mientras subía una colina con un colega, “el viento cambió de sector y vimos rotación. Sentí adrenalina y miedo al mismo tiempo”, dice.

Esas sensaciones son solo algunas. También ve "destrucción" y eso le genera otro impacto interno. "También sabés que la información ayudó a otros a prepararse”, afirma. “Publicar rápido permite que la gente cercana se resguarde. Eso me llena el alma”, asegura.

Su perro lo acompaña a algunas cacerías. “Le encanta venir. Si no lo llevo, se pone triste”, cuenta.

Evita llevarlo en casos de tormentas severas. “Sé que hay riesgo para él. Solo lo llevo cuando está todo más controlado”, aclara.

Las apps del clima, el tiempo loco de Uruguay y la meteorología del día a día

“Hace unos años, muchos creían que en Uruguay no había tornados. Hoy eso cambió. La gente presta más atención”, dice.

El aumento de temperaturas y precipitaciones es real, aunque leve. Cita un estudio de Marcelo Barreiro: “Hay un incremento de 0,02° por año en la temperatura”.

La meteorología está en todo. Salís a hacer las compras y querés saber si va a llover. Es parte de la vida cotidiana”, señala.

Percibe que la sociedad uruguaya se volvió más receptiva. “Antes había desconfianza. Hoy se consulta más. La gente entiende que estamos en un país de clima cambiante”.

Sobre los fuertes cambios meteorológicos que suceden en Uruguay, el experto dijo: Uruguay está ubicado en una latitud media. “Es una zona frenética. Tenés aire cálido, húmedo e inestable, y de repente entra un frente frío. Cambia todo en horas”, explica. “En verano tenés ola de calor. Al día siguiente, lluvia. Al otro día, frío. Es un clima loco, pero fascinante”, agregó.

Las apps no alcanzan. “Las aplicaciones del celular son muy malas. No hay meteorólogos detrás. Solo modelos automáticos que toman una salida del GFS o del modelo europeo”. Por eso, insiste en seguir cuentas confiables. “Lo ideal es consultar a meteorólogos físicos, que interpreten lo que el modelo no ve”, aunque valoró de manera positiva el servicio de WindGuru.

En el país ya se registró un tornado F4. “Solo falta el F5, que es el más potente. En Argentina pasó una vez, en San Justo. Tarde o temprano va a pasar de nuevo”.

¿Recomienda cazar tormentas a cualquier ciudadano?

Para Matías, cazar tormentas no es un hobby ni una aventura que cualquiera pueda emprender. Lo considera una actividad peligrosa, que requiere preparación, conocimientos técnicos y conciencia del riesgo.

“Como recomendación inicial: que no haga lo mismo que yo. Pero de ninguna manera. Es una actividad extremadamente peligrosa, no es un juego”, dijo.

Advierte que muchos subestiman lo que implica estar en el campo frente a fenómenos severos como granizadas, ráfagas destructivas o posibles tornados.

Matías distingue entre cazar tormentas —actividad profesional y de riesgo— y registrar fenómenos climáticos desde lugares seguros, como una forma accesible y válida de observación.

“Para fotografiar tormentas o hacer videos, yo les diría que se mantengan en un lugar seguro. Puede ser incluso el patio de su casa si la tormenta está relativamente alejada”, dijo.

Qué tecnología utiliza

La camioneta en la que viaja tiene instalada una estación meteorológica. “Me permite medir ráfagas de viento en tiempo real. Son datos que luego paso a una base”.

Utiliza un iPhone 14, una Nikon Z5 y un dron. En su vehículo, instaló una estación meteorológica móvil de USD 120, para medir datos en tiempo real.

Capturo información en zonas de viento intenso y después la paso a una base de datos”, detalla sobre el procedimiento.

Gracias a estos instrumentos puede documentar fenómenos de forma más detallada, generar alertas tempranas y respaldar su trabajo con datos reales.

Matías deja claro que su motivación no es económica. Su objetivo principal es sostener la actividad, no lucrar con ella. “Yo realmente no cobro mucho. He hablado con publicistas, por ejemplo, y me dijeron que cobre tanto, y yo no cobro eso”. En sus palabras, lo que busca es un ingreso básico para cubrir los gastos logísticos que implica salir a documentar tormentas en distintos puntos del país.

Mientras la tecnología avanza y el cambio climático impone nuevos desafíos, el rol de Matías, que busca ser meteorológo, deja de ser anecdótico para convertirse en parte activa de la prevención.

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Matías Mederos

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