21 de junio de 2026 5:00 hs

Los docentes uruguayos de secundaria ven a la inteligencia artificial como una oportunidad para mejorar la enseñanza, pero la mayoría aún no la usa para evaluar a sus estudiantes. Al menos así lo establece un estudio hecho por investigadores de la Universidad ORT a 187 docentes de 12 centros educativos del país, que detectó esa brecha entre el entusiasmo declarado y la práctica concreta en el aula.

El relevamiento muestra que el 72,8% de los docentes percibe la IA como una oportunidad para mejorar la enseñanza. Pero ese interés no se traslada al trabajo cotidiano: el 75,4% nunca la utilizó para evaluar el rendimiento académico de los estudiantes.

La distancia es todavía mayor en la devolución a los alumnos. El 82,4% tampoco empleó la IA para dar retroalimentación personalizada, una de las tareas donde la tecnología podría ahorrar más tiempo.

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Según el estudio, el principal freno no es la falta de acceso a la tecnología, sino la falta de formación específica para usarla con criterio pedagógico y ético. La evaluación aparece como una de las áreas donde los docentes se sienten menos preparados para trabajar con IA.

En concreto, el nivel de competencia registrado fue de 1,88 en una escala de 4, y el 88,8% señaló que necesita formación específica para dejar de experimentar en soledad y empezar a usar estas herramientas con mayor confianza.

Los datos surgen del proyecto "Fortalecimiento de las competencias digitales docentes en educación secundaria para la evaluación mediada por inteligencia artificial", desarrollado por el Instituto de Educación de la Universidad ORT Uruguay con financiamiento de ANII y Fundación Ceibal. El trabajo combinó análisis de datos y fases cualitativas con docentes para identificar barreras, preocupaciones y oportunidades concretas.

Qué no quieren delegar los docentes

Uno de los hallazgos más relevantes apareció en las fases cualitativas: los docentes no rechazan la IA, pero marcan qué decisiones no quieren delegar. Advierten que ningún algoritmo capta por completo la "mochila" del estudiante.

Con ese término se refieren a su contexto, su esfuerzo, sus dificultades, sus avances y su situación socioemocional, especialmente en entornos de mayor vulnerabilidad. También sostienen que la empatía, la contención emocional, el juicio profesional y la transmisión de valores siguen siendo funciones humanas que la IA puede apoyar, pero no reemplazar.

A partir de esos resultados, el equipo de la ORT codiseñó junto a docentes y expertas internacionales la propuesta formativa "Expedición IA – Evaluación con sentido humano", resumida en el lema "corregir menos, acompañar más". El objetivo es ayudar a incorporar la IA con seguridad técnica, criterio pedagógico y cuidado ético.

La lógica es doble. Por un lado, delegar en la IA las tareas administrativas pesadas, como estructurar rúbricas o planes de clase, para liberar tiempo. Por otro, volcar ese tiempo recuperado a lo que ninguna máquina hace: atender las necesidades socioemocionales del estudiante, dar contención y fortalecer el vínculo.

La propuesta también trabaja sobre el uso automático y acrítico de herramientas generativas por parte de los estudiantes. Para eso plantea rediseñar las consignas, de modo que la IA no sustituya el razonamiento, sino que lo desafíe.

En esa línea, se promueve el diseño de tareas auténticas, conectadas con problemas reales, que no puedan resolverse con un simple pedido a un bot. A los docentes se los forma para pedir reformulación, argumentación y lectura crítica, de manera que la IA funcione como apoyo al pensamiento y no como reemplazo.

El modelo apuesta a la formación entre pares dentro de los propios centros educativos, con recorridos flexibles que van desde una alfabetización básica para quienes recién empiezan hasta trayectos más avanzados sobre inclusión, retroalimentación personalizada y rediseño de la evaluación.

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