El equipo de robótica Urubots, integrado por estudiantes de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), obtuvo el primer lugar en el desafío técnico PRO de drones autónomos en la FIRA RoboWorld Cup 2025, celebrada en Corea del Sur.
La competencia fue organizada por la Federation of International Robot-sports Association (FIRA), entidad internacional que promueve la robótica educativa desde 1996. En esta edición participaron más de mil estudiantes de instituciones de todo el mundo.
El desafío consistió en lograr que un dron autónomo volara un circuito delimitado sin intervención humana directa, utilizando sensores, visión artificial y algoritmos propios de navegación.
El recorrido incluía despegue automático, esquiva de obstáculos, cambios de altitud y reconocimiento de zonas objetivo, todo dentro de un entorno cerrado y sin señal de GPS. La puntuación fue otorgada por precisión, estabilidad de vuelo, autonomía total y cumplimiento de todos los puntos definidos por la organización.
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Uruguay compitió con ocho estudiantes, todos provenientes de diferentes sedes de UTEC. Uno de ellos es Pablo Moraes, estudiante de Ingeniería en Control y Automática en la sede de Rivera.
El proyecto fue posible gracias al apoyo de Antel, UTE, el Banco de Seguros del Estado y el Ministerio de Educación y Cultura, que colaboraron para cubrir los costos del viaje y la participación.
Del laboratorio en Uruguay al podio en Asia: preparación y dificultades superadas
Según relató Moraes, el equipo comenzó la preparación con varios contratiempos. A pesar de haber recibido nuevos kits de drones, persistían fallas en algunos componentes críticos de hardware.
Durante el mes previo al viaje, los estudiantes trabajaron intensamente en el laboratorio, todos los días entre las 8:00 y las 23:00. Ese esfuerzo se concentró en diseñar, probar y ajustar cada parte del sistema.
En una de las últimas pruebas antes de viajar, lograron ejecutar parte del circuito en Uruguay. Sin embargo, una avería cambió los planes. La placa principal del dron se quemó, lo que obligó al equipo a cambiar por completo el sistema. Esa placa era la encargada de mantener el dron estable en vuelo. A partir de ese punto, comenzaron a configurar un nuevo dron desde cero, ajustando software, calibrando sensores y rehaciendo todos los parámetros de vuelo.
Durante el viaje a Corea del Sur, el trabajo continuó sin pausa. Los estudiantes que volaron vía Turquía aprovecharon cada escala para continuar programando. Se turnaban para dormir mientras otro miembro del equipo trabajaba con la computadora conectada al nuevo hardware.
Ya en la FIRA, el primer día de competencia no fue exitoso. El dron no logró completar correctamente el vuelo autónomo. Persistían errores en el comportamiento de navegación y ajustes de estabilidad.
Esa misma noche, el equipo siguió trabajando sin descanso. Al día siguiente, lograron ejecutar un vuelo estable, autónomo y dentro de los parámetros del reglamento. Fue ese desempeño el que les permitió alcanzar el puntaje más alto de la categoría.
Durante la competencia también enfrentaron problemas de conectividad e interferencias, comunes a todos los equipos. El evento reunió a más de mil personas y cientos de routers operando en simultáneo, lo que afectó los sistemas de comunicación.
A pesar de las condiciones, Urubots consiguió ejecutar el desafío técnico de forma completa. "Logramos ganar el desafío técnico en drones y puntuar para ganar en el desafío de drones", señaló Moraes.