8 de octubre de 2026 16:23 hs

Siempre estoy a favor de la tecnología “positiva” y es fácil darse cuenta de que una de sus grandes ventajas es el ahorro de tiempo. Pero -siempre hay un pero- en estos días en que he leído bastante sobre la epidemia de soledad que recorre el mundo, me pregunto si las comodidades que nos ahorran tiempo también nos ahorran encuentros. Pedir todo por una aplicación, trabajar sin salir de casa o vivir enchufados a los auriculares puede ahorrarnos tiempo, pero también nos pasa factura: lo pagamos en oportunidades de conexión que desaparecen.

En esto pensé luego de leer esta nota de The Atlantic que plantea que muchas comodidades tienen un costo social. Y propone una idea algo incómoda: construir comunidad exige aceptar algunas molestias. Salir cuando da pereza. Acomodarse al horario de otro. Hacer un favor. Escuchar algo que no nos interesa tanto, pero forma parte de la vida en común.

En su nuevo libro, Against Convenience (Contra la comodidad), el periodista Gabe Bullard reflexiona sobre las consecuencias de la búsqueda incesante de experiencias más rápidas y sin obstáculos, y considera que esto tiene costos invisibles. También cuestiona la facilidad con la que solemos aceptarlos como inevitables, sin detenernos a pensar.

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Y esto viene de lejos. En ese libro, el autor recuerda una anécdota del escritor Kurt Vonnegut, quien contaba que su esposa le aconsejaba tener una caja de sobres en su casa. Él prefería salir a comprar uno cada vez que lo necesitaba. En el camino se cruzaba con gente, miraba el barrio y la pasaba bien. El sobre era la excusa.

Hoy podemos pasar días resolviendo asuntos sin hablar con nadie y hasta sin salir de casa. Pedimos comida, compramos un libro online, hacemos una transferencia. Todo llega, todo funciona, todo nos ahorra tiempo. Pero en esa eficiencia también desaparecen el saludo al vecino, la charla con la librera, el comentario sobre el tiempo que termina en una conversación inesperada.

Claro que recibir las compras en casa puede ser una bendición. Pero ¿qué hacemos con el tiempo que “ahorramos”? ¿Lo usamos para encontrarnos o para seguir solos frente a otra pantalla? Tal vez valga la pena, cada tanto, salir a comprar un sobre. A veces volvemos con bastante más de lo que fuimos a buscar.

Para ver

Al este del Edén- Netflix. Hay familias en las que el pasado nunca termina de pasar y en las que las desgracias parecen heredarse, tal vez porque se cometen los mismos errores. Esa es parte de la trama de esta nueva adaptación de la gran novela de John Steinbeck: dos generaciones de los Trask atravesadas por los celos entre hermanos, el amor paterno y la pregunta de hasta qué punto podemos elegir quiénes somos. Sus siete episodios abarcan una parte más amplia de la novela que la película de 1955 y le dan más protagonismo a Cathy Ames (luego Kate), una mujer arrasante y destructiva que busca independencia. “Creo que hay monstruos en este mundo nacidos de padres humanos”, dice Cathy, interpretada por Florence Pugh, que es el gran atractivo de esta serie y que le da complejidad a un personaje que podría quedar reducido a la maldad. También está muy bien Hoon Lee como Lee, la presencia afectiva y reflexiva de la familia.

Giri/Haji- Netflix. Esta serie me había pasado completamente bajo el radar, escondida en el inmenso catálogo de Netflix, donde no siempre se destacan las buenas propuestas. Un detective de Tokio viaja a Londres para encontrar a su hermano, vinculado a la yakuza y sospechoso de un asesinato que amenaza con desatar una guerra entre bandas. Pero esta serie de ocho episodios tiene mucho más que una buena intriga: habla de las obligaciones familiares, la culpa y las conexiones inesperadas que pueden cambiarnos la vida. Mezcla violencia, humor y melancolía, y hasta se permite recurrir a la animación. Takehiro Hira sostiene el relato con su detective contenido; Kelly Macdonald aporta sensibilidad como una policía británica, y Will Sharpe se roba escenas como Rodney, un joven de humor filoso y mucha fragilidad. Su título significa “deber/deshonor”: dos fuerzas que tironean a sus personajes. Me está gustando pero es para verla sin prisa.

War-HBO Max. Solo vi el primer episodio de esta serie muy publicitada, porque es el único disponible hasta el momento. Habrá que esperar para ver si lo que parece ser otra guerra entre antiguos amantes se convierte en una buena serie. En esta historia se enfrentan un magnate tecnológico y una estrella de cine. Con el matrimonio destruido, deciden ver quién saca mayor provecho de lo que queda: el dinero. Dos estudios de abogados londinenses convierten el divorcio en una batalla por el dinero, el poder y el control del relato público. Todo indica que los abogados tienen casi tantas ambiciones y conflictos como sus clientes. Dominic West y Sienna Miller encabezan el reparto al frente de una serie que apuesta a entretener, y en la que una ruptura íntima se vuelve espectáculo.

Planazos

Open. El Salón Doré y la terraza del Sofitel Carrasco proponen una tarde con opciones dulces y saladas, cafetería, tragos y DJ en vivo. Las chefs invitadas, La Camomila y Juli Debicki, se suman a la chef ejecutiva Pilar Illarraga para este pop-up que se hará el sábado 10 de octubre, de 16 a 20. La entrada es gratuita y sin reserva: cada visitante elige y paga lo que quiera probar. Las opciones estarán disponibles hasta agotar stock.

Bancos. La Ciudad Vieja también cuenta su historia a través de sus bancos. Por los 130 años del BROU, Peatonal Tours propone recorrer edificios bancarios históricos, algunos todavía en funcionamiento y otros reconvertidos, y terminar con una visita a la Casa Central del BROU. Será el sábado 24 de octubre, a las 15, con partida desde la fuente de la Plaza Matriz. Es necesario reservar.

Kimonos. Arte, tradición y vestimenta se encuentran en Kimono, la exposición del Museo Blanes y la Embajada de Japón que celebra los 105 años de relaciones diplomáticas entre ambos países. La muestra se inauguró ayer en Av. Millán 4015. Además, el sábado 10 el predio del museo recibirá la 13.ª edición del Festival del Japón: otra ocasión para acercarse a la cultura japonesa. Ese día, se plantarán cerezos japoneses -sakura- con la participación del embajador Okada, en el Jardín de los Artistas. Esto forma parte de la iniciativa de plantar 50 árboles sakura en el Prado.

Año uno. Quinquela celebra su primer año con una cena a cuatro manos: su chef Leandro Rosas recibe a Fernando Trocca para crear un menú inédito. Una linda ocasión para descubrir qué sucede cuando dos cocineros comparten cocina. Jueves 22 de octubre, a las 20:30, en Rambla 25 de Agosto 296.

Fuegos. Pesca local, cordero y un atardecer frente al mar son las promesas de la sexta edición de Entre Fuegos, que reúne gastronomía y música en vivo en la playa La Rinconada, en Piriápolis. Una buena excusa para acercarse al trabajo de productores y cocineros locales, con el paisaje gratuito. Será este sábado 10 de octubre, desde las 18:30, con acceso libre y gratuito.

Cine. El festival Monfic 26 reúne 19 películas y varias razones para ir al cine y dejar descansar un rato al streaming: producciones rioplatenses, novedades internacionales y clásicos que cumplen años, como Cuenta conmigo, Trainspotting y La La Land. Entre los títulos para mirar de cerca están La bola negra, de Los Javis, con tres historias en distintas épocas y un homenaje a García Lorca, y dos películas con César Troncoso: La casa y La mujer del río.

Guitarras. El Hospital de Clínicas también puede ser un lugar para encontrarse con las melodías. Su Ciclo de Música recibe al Ensamble de Guitarras del CENUR Litoral Norte, en una propuesta que lleva el concierto a un espacio poco habitual. Será este jueves 8 de octubre, a las 19, en el hall del piso 9 del Hospital de Clínicas.

Mascotas. Adopción responsable, castraciones gratuitas y bienestar animal son parte de la quinta edición de Montevideo Mascotas, que suma propuestas para pasar la tarde: sector artístico, foodtrucks, juegos infantiles, agility y hasta yoga con perros. Será este sábado 10 de octubre, de 12 a 19, en el Parque Baroffio, con entrada gratuita. Para conocer las actividades y consultar cómo acceder a las castraciones: montevideomascotas.com

Hay fiesta: del queso al arroz con leche

Con la esperanza de un tiempo más amable, ya se anunciaron varias fiestas que vale la pena agendar. Hay escapadas que empiezan con ganas de comer algo rico y terminan acercándonos a las historias de un lugar. Nueva Helvecia celebra sus quesos y Cardal prepara su Fiesta de la Leche. Dos oportunidades para probar, pasear y conocer un poco más del trabajo que hay detrás de sabores tan cotidianos que a veces damos por descontados.

En Colonia, la Semana del Queso va del 9 al 18 de octubre, con actividades en distintas localidades, recorridos por la Ruta del Queso y un concurso que llega a su vigésima edición. Para quienes prefieran pasar directamente a la degustación, el gran encuentro será el domingo 18, de 10 a 19, en la Plaza de los Fundadores de Nueva Helvecia. La tercera Fiesta del Queso reunirá degustaciones gratuitas, venta de variedades a precios promocionales, propuestas gastronómicas, música en vivo y actividades para toda la familia. Una ocasión para descubrir qué hacen nuestras queserías y, de paso, volver con provisiones.

La siguiente parada será en Cardal, Florida (la cuna de la leche uruguaya), del 6 al 8 de noviembre, para la Fiesta Nacional de la Leche, con entrada gratuita. Nacida en 2006 por iniciativa de los vecinos, la celebración reúne música y espectáculos gratuitos, pero tiene un protagonista capaz de competir con cualquier escenario: el arroz con leche gigante, que se puede degustar sin costo (y hay para todo el mundo). También habrá un mega asado con cuero que se empieza a preparar el sábado de noche para comer el domingo al mediodía. Y una grilla para todos los gustos de músicos de primer nivel, además de concursos de batidos y fotografía y hasta recorridos para Mountain Bike. Toda la información está acá.

Me despido con una buena noticia que invita a levantar la mirada: Rocha declaró sus cielos oscuros patrimonio departamental y aprobó una ordenanza para protegerlos de la contaminación lumínica. Algo que alguna vez fue natural ahora debe ser protegido. Es un paso positivo para cuidar el paisaje, la biodiversidad y ese espectáculo gratuito que no siempre aprovechamos: una noche llena de estrellas. Desde Cabo Polonio hasta las lagunas y los palmares, tenemos una razón más para descubrir Rocha, también después del atardecer. Si querés aprender un poco más sobre la contaminación lumínica, acá hablaron del tema en El Observador streaming. Que tengas una linda semana y, si aparece la oportunidad, regalate un rato para mirar el cielo.

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