10 de julio de 2026 17:05 hs

Hasta acá llegó la ilusión. El camino mundialista para esta newsletter terminó en aquel partido frente a España y desde entonces el campeonato de fútbol se transformó en una oportunidad para descubrir pequeños destellos artísticos en diálogo con el deporte.

El juego bonito siempre tuvo un punto de contacto con las artes visuales, la moda, la música. Una conexión que se abre a nuevos descubrimientos en campos como el diseño, la fotografía, la ilustración o la literatura. Mientras las imágenes generadas por inteligencia artificial rodean el deporte, estos artistas han encontrado una forma de recuperar la conexión original.

Por eso hoy, este Doble Programa te presenta algunos de los cruces entre arte y fútbol que nos sostienen en este camino hasta conocer cuál será la próxima selección campeona del mundo.

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El arte en las camisetas del Mundial

Si hay un signo de estos tiempos es la sobreabundancia de historias. Más allá de las ficciones (y no ficciones, pero historias al fin) que consumimos por los canales tradicionales como series, películas, libros, cómics, etcétera, todo el tiempo estamos expuestos a narrativas: desde las redes sociales hasta el marketing, todos y todo nos está queriendo contar algo. Incluso las camisetas de fútbol.

Desde que el diseño de indumentaria deportiva dejó de ser solo, valga la redundancia, deportivo, los creativos detrás de las colecciones que visten los jugadores piensan esas prendas como vehículos para contar historias. En el caso de las selecciones mundialistas, el relato tiene que ver con la historia, el carácter, las tradiciones o los rasgos distintivos de los países que esas camisetas representan.

Eso hace que entre referencias a animales autóctonos, a flores nacionales, a vestimentas típicas o a camisetas del pasado, haya también detalles que remiten al arte de cada nación. Eso pasa, por ejemplo, con las camisetas que Uruguay usó en el Mundial del que ya hace semanas está afuera.

El art decó, estilo arquitectónico y de diseño que tiene en Montevideo a una de las ciudades donde más se lo puede ver, está reflejado en la tipografía y en algunos detalles estéticos de las dos camisetas, según contó a El Observador Luis Callegari, el diseñador de Nike que trabajó en las casacas.

Pero en el Mundial hay más ejemplos que tienen una conexión todavía más directa con artistas, movimientos o técnicas.

Por ejemplo, la camiseta alternativa de Chequia tiene un patrón inspirado por el cristal de Bohemia; la de Marruecos, en tanto, tiene una estampa que se inspira en el zellige, los mosaicos decorativos de ladrillos de terracota tradicional del país africano, un recurso parecido al de las camisetas de Uzbekistán.

La alternativa de Argentina, en tanto, tiene un diseño inspirado en el fileteado porteño, el estilo de pintura y dibujo típico de Buenos Aires, que se puede ver desde en murales hasta en los “colectivos” de la ciudad.

Pero la más obvia es la alternativa de Bélgica, que bebe de la historia y la tradición del surrealismo, y en particular de la obra de René Magritte, con un estampado tomado de la obra La voz del espacio, y la presencia en el interior del cuello de la prenda de la frase “esto no es una camiseta”, un guiño a la pintura La traición de las imágenes, célebre por su frase “esto no es una pipa”.

Art, but make it sports

El delantero francés Michael Olise ensaya una tijera acrobática contra Suecia y se convierte en una pintura de Joan Miró. El croata Luka Modric recibe el premio al jugador del partido y su retrato es equiparado con una pintura gótica del siglo xv de un Cristo. Sidny Lopes Cabral de Cabo Verde le clava un golazo a Argentina, y se va a la tribuna a abrazar a su novia. La estampa queda lado a lado con un Renoir en el que un hombre de saco azul — mismo color de la camiseta caboverdiana — abraza y besa a una mujer que dirige su mirada al espectador, como la pareja del futbolista.

Esos son algunos de los ejemplos del trabajo de la cuenta Art, but make it sports, un proyecto del analista deportivo estadounidense LJ Rader que empezó en 2019 pero que con el Mundial ha alcanzado nuevos niveles de viralidad.

Rader toma fotografías o capturas de partidos, no solo del Mundial, sino de todo tipo de disciplinas, desde tenis hasta béisbol, y las equipara con pinturas o fotografías artísticas, en algunos casos “interviniendo” las obras con recortes o invirtiéndolas para que se acerquen más al momento deportivo.

Colores, composiciones y emociones son analizadas por Rader para crear sus posteos. En una entrevista que concedió a CNN, explicó que en el caso del fútbol “es un deporte difícil porque los jugadores solo pueden colocarse en ciertas posiciones, al no poder usar las manos. Pero con el Mundial todos estamos prestando atención al mismo evento, entonces me mandan material todo el tiempo, y hay fotógrafos de todo el mundo trabajando ahí, entonces se hace más fácil. A veces me contacto con ellos para pedirles material, o que me muestren si tienen otro ángulo o otro momento de una determinada situación”, contó.

La selección de los valientes

De Maradona y Obdulio Varela a Marta y Lily Parr (pionera del fútbol femenino, una de las primeras jugadoras profesionales en las primeras décadas del siglo xx y referente de la comunidad LGBT+), el periodista argentino Lucas Zalduendo y el ilustrador uruguayo Tacho conformaron un plantel de 29 figuras del fútbol que por su activismo político o social, por su valor simbólico o por causas que abrazaron, trascendieron sus actos dentro del rectángulo de cal.

Cada perfil está acompañada por un retrato de la figura en cuestión (una lista que también incluye a Óscar Tabárez, Didier Drogba y Éric Cantoná, entre otros), y un repaso por los cruces entre el deporte y los universos de la política y la cultura, que tantas veces intentan mantenerse separados, pero que, como este libro atestigua, se cruzan todo el tiempo. Un libro que, además, es ideal para consumir en cómodas cuotas, como esas jugadas destacadas que cada tanto uno vuelve a ver.

La fotógrafa que cubre el mundial desde su casa

A veces no es necesario estar en el lugar donde rueda la pelota para hacer una serie de fotografías impactantes de figuras como Kylian Mbappé, Lamine Yamal y Cristiano Ronaldo. La fotógrafa Florence Pernet solo tenía su cámara, su mirada y una televisión para conseguir algunas de las fotos más memorables de la competencia.

"Crédito completo a los equipos de transmisión y directores detrás de la cobertura en vivo. Sin ellos, ninguna de estas imágenes sería posible", escribió junto a la primera publicación de una serie de fotografías que ponen la mirada en los detalles, las texturas y los movimientos de los jugadores en la cancha.

La fotógrafa francesa desarrolla un lenguaje visual que combina esa sensibilidad artística con la intensidad del deporte, inspirada en la serie Screen Time del neoyorquino Matthew Johnson que comenzó a registrar grandes momentos de la cultura pop desde el sillón de su casa.

Una nueva capa de significado. Sobre la misma pantalla en la que todos miramos guardar una pelota en el fondo del arco, ven algo diferente. Johnson ha retratado desde el show de Bad Bunny en el Superbowl a los Juegos Olímpicos, la Met Gala o Coachella con largas exposiciones que convierten eventos masivos con transmisiones en vivo en retratos oníricos y sutiles desde su experiencia.

Todo en la misma cancha, al mismo tiempo

Y si la ausencia es parte clave de la fotografía mediante el televisor, la presencia lo es todo en la obra de Geoff Lowe.

En un momento en el que las imágenes son consumidas en fracciones de segundos antes de scrollear a la siguiente, Lowe exige tiempo. Atención, calma y análisis. El fotógrafo compone sobre los espacios abiertos del campo de juego y lo pone todo allí sobre el césped. Todas las jugadas, todos los deportistas, todas las posiciones de la pelota. Un entramado humano que se mueve al tiempo del deporte.

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Lowe no se ubica contra la línea de la cancha. No se posiciona en el mejor lugar para obtener el rostro de la victoria o el del fracaso. Se sienta, como cualquiera, en las tribunas de los estadios mundialistas. Desde allí retrata los partidos y registra cada interacción en el campo y trasciende las portadas de Messi, Cristiano o Mbappe. Luego, en postproducción, la composición toma sus propios significados.

Las fotografías de Lowe ya habían llamado la atención del mundo en los Juegos Olímpicos y Juegos Paralímpicos de París. Entonces dijo a la publicación Athleta Mag: “Lo que convierte a una fotografía deportiva en una gran imagen es el momento, la emoción y la composición. Debe invitarte a observarla con mayor profundidad”.

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